Bk03001a
Fecha: 19970302
Tìtulo:
Original en audio: 10 min. 5 seg.
Hermanos:
Este texto del evangelio que hemos escuchado es bastante particular, porque es uno de los pocos textos que nos muestra a Jesús lleno de rabia, de ira.
Santo Tomás de Aquino dice que cuando un corazón no siente ira por nada, seguramente no siente amor por la justicia. Esto quiere decir que no todas las rabias, que no todas las iras son malas; hay una ira que es buena, que es la pasión por la justicia, la pasión porque las cosas sean como deben ser.
Y para esto se necesita que esa fuerza que hay en el corazón humano y que se puede transformar en destrucción, como cuando estamos bravos y agarramos todo a golpes, así también esa fuerza se puede constituir en una fuerza que construye.
Dice Santo Tomás que hay en elcorazón humano como dos apetitos, dos tendencias o dos fuerzas:una que podemos llamar la tendencia la deleite, que es lo que se llama el apetito concupiscible, y otra que es la tendencia a acometer con fuerza la dificultad, que es lo que se llama el apetito irascible. Y esos dos apetitos mueven todos los corazones.
Nuestro corazón se mueve, a veces, porque busca deleitarse en algo; y a veces, porque quiere vencer y no quiere dejarse. Y esos dos apetitos los puso Dios en el alma humana, y en cuanto han sido puestos por Dios, tienen una razón de ser.
A veces se piensa que la Biblia ola predicación de la Iglesia condenan el deleite, el gozo el placer, o que condenan la ira, la fuerza, la agresividad, la victoria. Sigmund Freud veia, en la sociedad reprimida de su tiempo, un efecto de la predicación cristiana. Y veia que todas las represiones sexuales de la gente salían, finalmente, en forma de sueños o por otros caminos.