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Fecha: 20000317

'Título:

Original en audio: 30 min. 56 seg.


Mis hermanos:

Las palabras de Jesucristo nos invitan a un examen más cuidadoso de nuestra conciencia, si la ley de Moisés miraba a las obras, esta nueva ley, esta propuesta de Jesucristo, en cierto sentido es mas exigente, no se trata solamente de lo que haces sino del corazón con que lo haces, no se trata solamente de tus obras, se trata especialmente de tus intenciones.

Y aquí aparece como una especie de sorpresa para nosotros, algo que nos deja espantados, si la ley de Moisés no la pudo cumplir el pueblo de Israel, y eso está claro, ¿Quién podrá cumplir esto que dice Jesucristo?

Si la ley de Moisés, como dice San Pablo, realmente condujo a que llegáramos a una conclusión, que está en la Carta a los Romanos y en la carta a los Gálatas y en otro poco de lugares, nos llevó a la conclusión de que no es uno justo, ni uno solo, si eso parece estar mas allá de las fuerzas humanas, ahora ¿Que será de nosotros cuando Cristo dice pues mire es que es mas exigente todavía? no es solamente que no mates, se trata de que no estés peleado con tu hermano, se trata de que no salga de tu boca una sola palabra que pueda lastimar, difamar o herir a tu hermano.

Hasta allá no llegaba la ley de Moisés, la ley de Moisés no exigía tantísimo, que será de nosotros ante esto que nos dice ya no Moisés sino Jesucristo. Los escribas y los fariseos eran exigentes, el mismo Cristo dijo en otra ocasión, tenían fardos pesados y se los ponen en los hombros a los demás, y ahora nos dice Cristo “si no sois mejores si los escribas y fariseos, no entraréis al Reino de los cielos”.

¿Quién puede ser mejor donde hay tantas exigencias en esa ley? realmente nos deja casi desconcertados esta exigencia de Jesucristo, ante este nivel ante este estándar de Jesucristo, por Dios ¿Qué podremos decir nosotros? Cristo nos lleva a despertar la conciencia, El quiere una ley que sea aun mas perfecta y más perfecta en este caso significa más exigente que la de Moisés.

¿Por qué hablaba así Jesucristo? Porque Jesucristo junto con esas nuevas exigencias traía una nueva manera, un nuevo modo, una nueva fuerza. La ley de Moisés tenía exigencias menores que las de Jesucristo; pero no daba la ayuda, no daba la fuerza para poder cumplir lo que pedía esa ley, la ley de Cristo puede exigir mas, porque el mismo Cristo da la fuerza, da la vida, da la gracia para eso mas.

En este mismo sermón de la montaña, en donde fue tomado el evangelio de hoy, dice Cristo aquella expresión famosa, ahí dice que “no adulterarás” “pero yo os digo que el que mire a una mujer deseándola en su corazón ya adulteró con ella” una exigencia mas alta, pero que está indicando esa exigencia que el nuevo lugar de esa alianza no son las obras sino el corazón.

Así como quiere Cristo un corazón que no tenga una intención impura para con la mujer, así también Cristo quiere un corazón que tenga palabras limpias con el hermano. Un corazón que tenga sentimientos buenos de caridad, de fraternidad, de generosidad para con el hermano.

La nueva ley, podemos sintetizar esta primera parte de nuestra enseñanza así, la nueva ley que trae Cristo es mas exigente por una parte, pero por otra parte esta mas cerca de nosotros, porque es una ley que toca y que transforma el corazón y el corazón que goza de pureza, tanta pureza como para no desear la mujer del prójimo, ese corazón nunca va a cometer el adulterio que prohibía a la ley de Moisés.

De modo que cuando el corazón sea renovado, será renovada la vida, cuando el corazón sea distinto serán distintas las obras, cuando el corazón haya cambiado, serán diferentes nuestros actos, puede decirse que la ley de Moisés comenzaba por los actos, como para que la gente supiera que corazón necesitaba.

La ley de Cristo, ésta que se promulga con su Pascua y con la predicación de los Apóstoles, empieza por el corazón, si tu corazón ha cambiado, si estos son los sentimientos de tu corazón, entonces todo lo que pedía Moisés se va a cumplir, ese es el verdadero sentido de lo que dice San Pablo por ejemplo en la Carta a los Gálatas “amar es cumplir la ley entera” ese es el verdadero sentido de la frase de san Agustín “Ama y haz lo que quieras” una frase lindísima “Ama y haz lo que quieras” ah pues entonces voy a hacer lo que quiera, pregunta ¿amaste?

Y en nuestra fe cristiana hay una medida para el amor, esta ahí en la Biblia, precisamente en esos acontecimientos que vamos a recordar en la Semana Santa, Cristo dice a sus Apóstoles “este es mi mandamiento, que améis como yo os he amado” Pequeña medida, “como yo os he amado”

Si existe ese amor en ti ama y haz lo que quieras si tu corazón ha sido renovado con ese corazón