I064002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030220

Título: Dios nos vuelve a entregar la creación a pesar de lo egoísta de nuestros corazones.

Original en audio: 8 min. 17 seg.



De acuerdo con el relato del Génesis, Dios destruyó la tierra porque había mucho pecado en la tierra, pero después del diluvio Dios dijo que no iba a volver a destruir así la tierra y entonces da un mandato a Noé y a su familia, "creced y multiplicaos; todos los animales de la tierra os temerán y os respetarán, todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento, os lo entrego" (véase Génesis 9,1-2).


Esas son casi las mismas palabras que Dios le había dicho a Adán; pero hay una cosa, a Adán le había dicho esto antes del pecado y a Noé se lo repite después del diluvio, después de la gravedad, después de que ha aparecido el poder del pecado.


Hermanos, descubramos lo que el Señor nos enseña con esto, que le dijera a Adán antes del pecado: "te entrego la tierra" (veáse Génesis 1, 28-30). Parece natural, es decir, tiene como una cierta lógica.


Adán estaba en amistad con Dios, el pecado es una ruptura con Dios; como no había pecado, entonces Adán estaba en amistad con Dios, y en ese estado de amistad, Dios le entrega la tierra; pero ahora ya ha aparecido la maldad humana, ya Caín ha matado a Abel, ya ha aparecido el orgullo, la dureza, la crueldad y sin embargo Dios repite las mismas palabras: "Os lo entrego lo mismo que los vegetales" (véase Génesis 9,3).


Esta palabra del Señor nos pone a pensar mucho porque Dios vuelve a entregarnos la creación a pesar de lo perversas que son nuestras manos, de lo egoístas que son nuestros corazones, de lo envidiosos que suelen ser nuestros ojos.


¿Por qué Dios nos vuelve a entregar la creación? Y cada uno de nosotros es encargado por Dios de una parte de la creación, empezando por nuestro propio cuerpo, por nuestra casa, por lo que tenemos cerca, y nosotros lastimamos, nosotros dañamos muchas cosas en la creación y sin embargo Dios no retira su palabra: "te entrego la creación" (véase Génesis 9,29) ¿Por qué Dios hace eso? Es una pregunta difícil de responder.


Dios entrega la creación al hombre porque sólo a través de su propia responsabilidad el hombre podrá descubrir lo que lleva dentro, es un precio muy alto, pero sólo dañando aprende; sólo dañando afuera aprende lo que lleva adentro; sólo descubriendo lo que lleva dentro aprende lo que es el bien y el mal; sólo conociendo el bien y el mal conoce cuál es el estado de su corazón y sólo conociendo su corazón suplica ayuda a Dios y recibe la gracia.


Es que la otra alternativa era que Dios cancelara la obra de la creación y volviera a los seres humanos robots; que suprimiera la libertad, que suprimiera la voluntad, pero Dios no suprime la voluntad, la voluntad sigue, este es el punto donde podemos aplicar este texto a nuestra vida.


¿Cuántos errores hemos cometido los que estamos aquí? Pues mucho tal vez, o pocos, no sé, pero hemos cometido errores y Dios no nos ha quitado la libertad, ni nos ha quitado talentos que tenemos, ni nos ha quitado salud.


¿Qué tal que Dios hiciera eso?. "No, usted se equivocó, usted pecó con esa manos, será manco de ahora en adelante.


Pero Dios no obra así, Dios no quita lo que ha dado, porque sólo a través de ese largo camino, termina por darse cuenta de quién es uno y qué hace uno; sólo a través de ese largo camino uno por fin descubre qué es lo que lleva adentro, y sólo a través de ese descubrimiento uno sabe lo que es bien y lo que es mal.


Y sólo así descubre el poder del mal, y sólo así puede llegar a ese texto que está en el capítulo séptimo de la Carta a los Romanos donde San Pablo dice: "entonces, ¿quién me va a liberar? Hago lo que no quiero" (véase Carta a los Romanos 7,14-24), lo embarro en todas partes, he dañado mucha gente, estoy dañando el planeta, estamos echando a perder la creación", entonces ¿quiénes somos?.


Dios no nos quita la libertad porque sólo a través de ese camino descubrimos lo pérfido de nuestro imperio, lo limitado de nuestra gran sabiduría, y sólo a través de esos descubrimientos por fin se quebranta nuestra soberbia y entonces suplicamos ayuda, y descubrimos el milagro de la misericordia y el milagro de la gracia, es un camino largo.


Bueno, los que tienen hijos o los que piensan tenerlos, creo que pueden comprender esto un poco más. Es la misma historia que con los hijos. Siempre hay momentos en la vida de los papás en los que ven cosas en los hijos, y tratan de una manera y de otra, y de hacer ver y no logran, y finalmente lo único que tiene que hacer el papá es: "entonces que vaya y se estrelle con la vida", pero no le puede suprimir la libertad.


La otra posibilidad son los castillos medievales, encerrar al hijo o ala hija allá en la torre,ponerle cadenas y no sé qué más, pero eso no sirve, entonces finalmente hay que devolverle a cada persona su libertad, pero con un dolor; va a hacer muchas cosas mal, se va a lastimar terriblemente, pero sólo a través de ese camino podrá hacer su propia búsqueda y su propio descubrimiento.


!Qué profunda es la Palabra del Señor!


¿Qué podemos aprender de aquí? Pues muchas cosas: que seamos sensatos. ¿Por qué Dios me conserva la salud? Para que yo la utilice bien, ¿por qué puedo ver? Para que yo utilice bien mis ojos, ¿por qué puedo hablar? Para que utilice bien mi palabra. Lo que Dios me da, lo que Dios me conserva, es para un propósito bueno. Es una gran enseñanza esta lectura.


Por otra parte, el otro sentido, descubrir que hay que darle una oportunidad a los demás, a que descubran su propio camino.


Cuando son niños pequeños, algo se puede hacer, pero después es muy difícil; no hay manera de frenar todo, y a veces lo único que queda es cómo Dios, depués de volverle a dar la creación a Noé y a sus hijos -yo intento ponerme en el corazón de Dios- cuando les vuelve a entregar la creación, ya sabe lo que va a suceder, ya sabe quiénes son, ya sabe cómo obran, entoces les entrega eso porque es lo único que puede hacer,


Y bueno, así queda el camino, así queda la vida, y así los admite Dios para que nosotros finalmente le descubramos a Él.