I103001a
Fecha: 20070513
Título: La ley escrita y la ley nueva
Original en audio: 18 min. 54 seg.
La ley escrita y la ley nueva, La letra y el Espíritu. Saber relacionar la letra y el espíritu. Este es como el tema, podemos decir, de las lecturas que hemos escuchado hoy. San Pablo en la segunda carta a los Corintios muestra como son dos regímenes distintos. Está el régimen de la ley escrita y está el régimen del espíritu. Ya había cierta leía en la ley escrita, pero San Pablo es claro en decir: se inauguró con gloria pero era caduco y era un ministerio de condena. Ese es el régimen de la ley.
Ahora viene otro régimen nuevo, el régimen del Espíritu que es el régimen permanente, el régimen resplandeciente, un régimen que permanece y que da vida, el espíritu da vida, el uno es un régimen de condena y otro es un régimen que da vida, cuando uno piensa en que el régimen de la ley condenaba, uno dice: ¿Eso para qué servia?, ¿Eso que sentido tiene? Y fácilmente uno dice pues pasémonos a la libertad del espíritu, vivamos la libertad del espíritu. Cuando uno ya toma esa resolución entonces viene el evangelio que dice que Cristo no viene a abolir la ley sino a darle plenitud.
Con la ayuda del Espíritu Santo esto es lo que debemos exponer, en que consiste reconocer el resplandor del régimen de la ley y sin embargo entender que nosotros estamos llamados a la gloria del régimen del Espíritu. Anular, cancelar el régimen de la ley como si hubiera sido un estorbo o como si no tuviera ningún sentido y pretender que nos vamos a quedar solo con el régimen del Espíritu eso es un engaño.
Pero, canonizar el régimen de la ley o devolvernos a esa ley es negar la gracia y es negar el espíritu y este es otro daño peor. No vamos a cancelar el régimen de la ley, no vamos a anularlo como si no tuviera validez, no vamos a abolirlo, eso no es lo que vamos a hacer.
Vamos a reconocer cual fue su resplandor y a entender con la bondad de Dios porque ese resplandor era caduco, porque era el régimen de condena, como quedo superado después y que tiene que ver eso con la vida de nosotros, esa es la pequeña tarea que tenemos para esta predicación.
Cuando uno oye régimen de condena uno dice: una cosa terrible, la ley solo servia para condenar, y efectivamente si recorremos los libros de la ley de Moisés es decir, sobre todo el Pentateuco, eso esta lleno de condenaciones. Sea maldito, sea anatema, excluyan, apedreen, asesinen, acaben, condenado pues, condenado. Todo es condena.
¿Cómo puede San Pablo decir que eso tenia algún resplandor? ¿Por qué Dios quiso ese régimen de la ley? Podemos empezar a responder creo yo. Porque es que la condenación, da es un poquito de luz, saber por lo menos qué es lo malo, ya es despertar la conciencia ya eso es tener un poquito de luz.