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Fecha: 19970519

Título: Jesus con poder y con uncion sana

Original en audio: 12 min. 4 seg.


Queridos hermanos:

En este año 97 acabamos de culminar el tiempo pascual, ayer la solemne celebración de Pentecostés actualizó y actualiza para nosotros la perpetua efusión del Espíritu Santo, el espíritu que Cristo ganó para nosotros con el amor y la victoria de la cruz y de la pascua.

Y de esa manera la pascua que empezó mirando a Jesús vencedor de nuestras vidas, triunfador de nuestra existencia, porque cristiano no es el que sabe cosas sobre Dios sino el que tiene adentro la vida de Dios.

Ha terminado el tiempo de la Pascua, pero no ha terminado la eficacia de la Pascua, este tiempo litúrgico que hoy reinicia, es lo que a veces se llama el Tiempo Ordinario, o mejor aún, el tiempo durante el año, no me gusta llamarle tiempo ordinario porque parece que fuera un tiempo en el que nada pasa, o porque parece que fuera un tiempo de mala calidad.

Otras veces se dice que los tiempos como Pascua son tiempos fuertes y entonces este sería un tiempo litúrgico débil o desabrido y ese tampoco es el sentido, mas bien lo que podemos que decir es que durante ese tiempo durante la pascua, nuestra mirada y nuestro corazón se concentran en un aspecto del misterio de Jesucristo, mientras que durante este tiempo, que llamamos el tiempo durante el año, nosotros vamos recorriendo los misterios de Jesucristo, como reconociendo la obra del espíritu en El y en nosotros.

Y así tendremos y en cada día y especialmente en cada domingo, ocasión de aprender, pero sobre todo, ocasión de vivir lo que significa eso que Cristo ha traído a nuestra existencia. Yo quiero destacar este aspecto existencial, vital del mensaje cristiano, porque ese es el sentido de la palabra sabiduría con la que nos hemos encontrado en la primera lectura del día de hoy en el libro del Eclesiástico.

Cuando en la Biblia se habla de sabiduría no se habla de amontonar conocimientos, hoy hay muchas personas que tienen muchos conocimientos, hoy no basta con ser bachiller, hay que tener una carrera y vivir a las carreras claro; pero además de tener una profesión hay que tener un posgrado y seguramente un doctorado, hay que hacer por lo menos tres ciclos de estudios superiores, el grado, el posgrado, el doctorado para ser alguien, pero le podríamos preguntar a tanto universitario y a tanto graduado si así como sabe de su profesión sabe vivir, porque ese es el sentido que tiene la palabra sabiduría en la Biblia, no es amontonar conocimientos.

Uno que fue profesor mio en el convento donde he recibido mi formación sacerdotal es estudioso de la Sagrada Escritura, el ha tenido poca relación con computadores, un día estábamos haciendo un trabajo el y yo y le mostraba un disquete, uno de esos de doble cara y alta densidad, 1.44 megabytes y el comentario era que en ese disquete cabía casi todo lo que el había escrito, con toda seguridad si no cabe en ese disquete cabe en algún otro medio magnético u óptico de los que usted conoce, por ejemplo en su oficina, existe ahora un disquete óptico pequeño de casi del tamaño que estamos acostumbrados a ver, en el que caben cerca de 100 megabytes, ni usted ni yo alcanzaremos seguramente a escribir ni probablemente a leer todo lo que eso significa.

De manera que todo lo que una persona pueda escribir toda su vida cabe en un disquete, toda la información que usted maneja y produce cabe en un disquete; pero la Biblia no es un asunto de información de amontonar conocimientos, estadísticas, no es un asunto de actualizarse simplemente, es un problema de saber vivir.

Y ese es el sentido de la sabiduría cuando se le menciona en la Sagrada Escritura, pero por otra parte esa sabiduría tiene también sus enemigos, esa sabiduría tiene también sus dificultades, saber vivir requiere no solo escoger lo bueno, sino rechazar lo malo.

Escoger lo bueno es relativamente fácil, todos queremos ser o pienso que todos los que estamos aquí queremos ser todos honrados, llevar una vida tranquila, no robarle a nadie. Escoger el bien es relativamente sencillo, el grave problema de la existencia humana es el problema del mal, del poder del mal y de rechazar el mal ese es el problema gordo de la existencia humana.

Y precisamente el evangelio que la Iglesia nos ofrece en este día, nos presenta al Señor Jesucristo en plena victoria sobre el poder del mal.

Vamos a decir entonces una palabra sobre las características de la victoria de Jesús sobre las influencias del maligno, lo que se nos ha presentado es un muchacho, es un niño ¿Qué le dicen a Jesús? que está poseído por un demonio, los síntomas que presenta el niño son síntomas semejantes, por no decir iguales, a los de la epilepsia, pero ellos hablan de un demonio.

Jesús llega y hace una sanación o un exorcismo o las dos cosas, eso es lo que vamos a comentar ahora, el niño queda curado y Jesús recomienda oración y ayuno para que ese género de victoria contra el mal se pueda dar, yo me atrevo a decir que ese evangelio del capitulo nueve del evangelio de san Marcos es toda una catequesis y como yo de ninguna manera alcanzaré a explicar ni la décima parte ni a contar la centésima parte lo que Dios quiere decirnos en este texto, desde ya lo invito a que usted en su casa, con su Sagrada Escritura, que es la de la Iglesia, medite mas profundamente este texto, capitulo 9 del evangelio según San Marcos.

Hay algunos teólogos y pensadores que han sacado una conclusión muy sencilla, dicen en ese capitulo 9, tenemos la prueba de que en realidad lo que los antiguos llamaban demonio corresponde a problemas psiquiátricos o neurológicos y dicen, mire, ahí está la prueba, el señor, el papá del niño dice: “te he traído a mi hijo, tiene un espíritu que no le deja hablar y cuando lo agarra lo tira al suelo, hecha espumarajo, rechina los dientes y se queda tieso”( véase San Marcos 9, 17-18).

Son todos los síntomas de lo que nosotros llamamos epilepsia y de ahí hay teólogos y hay predicadores que sacan la conclusión ¿Se da cuenta? El problema del demonio en realidad es un problema psiquiátrico.

Ahí tenemos que hacer una aclaración, es verdad que las interferencias, la influencia del espíritu maligno efectivamente destruye la psiquis humana, como también destruye muchas otras cosas en el hombre, pero eso no significa que la influencia del demonio se pueda limitar o se pueda traducir hoy simplemente a problemas psiquiátricos, como si dijéramos, lo que los antiguos llamaban endemoniados nosotros los llamamos hoy “locos esquizofrénicos” “frenéticos” o lo que sea.

La cosa no es tan sencilla y el mismo texto evangélico nos muestra como aquí se trata de una doble victoria del Señor, ciertamente es una victoria la sanación de un aparato psíquico destrozado, este niño, a tan temprana edad, tiene su psiquis, su mente despedazada y ese es un milagro, sanarle la mente.

Pero la segunda obra, que en realidad es la primera, es la expulsión del espíritu maligno, esto no significa que detrás de toda enfermedad psiquiátrica haya un espíritu malo, no confundamos, pero en este caso tenemos suficiente evidencia que no se trataba de una simple epilepsia, en efecto, note usted como los ataques epilépticos dan en cualquier lugar y de cualquier manera, en cambio el papá del niño, que lo había observado muchas veces, había notado como este género de ataques, extrañamente intentaban la autodestrucción del muchachito, no se trataba entonces simplemente de una enfermedad psiquiátrica y lo que es mas importante, si el niño hubiera estado enfermo simplemente de epilepsia, no hubiera sucedido lo que sucedió, apenas vio a Jesucristo entra en crisis y lo que todavía es mas maravilloso, a una palabra de Jesucristo queda sano.

La enseñanza entonces para nosotros entonces cual es, pues mucha, abundante, múltiple, que nos esta contando como aquí, como la raíz de los males del mundo, efectivamente hay un poder de tinieblas, que tiene que ser arrojado por el poder de la Palabra y del amor de Jesucristo.

En segundo lugar, se nos está diciendo que ese poder de tinieblas no se queda, por decirlo así, afuera del ser humano sino en que en la medida que se va metiendo en el, destruye su psicología, destruye su afectividad y también su cuerpo, en tercer lugar, se nos esta diciendo como el amor de Cristo y su palabra, su gracia, pueden reconstruir lo que ha sido dañado por el poder del maligno y por el efecto del pecado.

Y en cuarto lugar, se nos está diciendo como ha través del ayuno y de la oración podemos purificar nuestra fe y levantarla, para recibir del Señor Jesucristo esa unción, esa gracia, ese poder que logrará reconstruir nuestras vidas.

Queridos amigos, es real la presencia del mal, pero es real la presencia de la gracia, es verdad que el mundo está enfermo, pero es verdad que también hay fuerza para sanarlo, es verdad que necesitamos ayuda, pero sobre todo, es cierto que tenemos quien nos ayude y se llama Jesús de Nazaret, el enviado de Dios con poder y con unción para transformar nuestra existencia, para que nosotros tengamos la sabiduría del bien vivido.

A El el honor y el poder por los siglos. Amén