I011001a
Fecha: 19970113
Título: “Está cerca el Reino de Dios “
Original en audio: 31 min. 24 seg.
Iniciamos hoy el Tiempo Ordinario, como sabemos, este nombre no le ayuda mucho al pobre tiempo ordinario, porque queda siendo un tiempo como común, de pronto, algunos podríamos tener la sensación de que bueno, ya todo vuelve a la normalidad, se acabaron las ferias y fiestas y ya llegó lo común, el tiempo ordinario llegó.
Llegó el tiempo ordinario, esto quiere decir que llegó un tiempo como sin brillo, porque ordinario es como sin brillo. Ordinario también se utiliza en castellano a veces para decir algo que es como de mala calidad o incluso algo que es vulgar, decir de una persona que es muy ordinaria evidentemente no es ningún elogio. Llegó el tiempo ordinario, en latín es más bonito, llego el tempus per anun.
El tiempo durante el año es el tiempo durante el año del Señor, y yo oí una explicación que me pareció muy bonita y que ahora la comparto con ustedes, y decía así, en los tiempos de Adviento, de Navidad, de Cuaresma y de Pascua celebramos aspectos particulares, desde luego muy importantes, de los misterios de Cristo.
El tiempo durante el año, voy a tratar de no decir tiempo ordinario porque no le ayuda ese nombre, el tiempo durante el año litúrgico, ese tiempo durante el año ya no se concentra en un misterio particular sino que celebra como en toda su amplitud el misterio de Jesucristo, o sea que nosotros, en el año litúrgico, celebramos durante ciertos tiempos misterios particulares y durante el resto del año litúrgico, durante el año, celebramos al misterio de Cristo.
Esto quiere decir que a partir de hoy estamos celebrando el misterio de Cristo en su conjunto, en su integralidad, en su plenitud. Vamos a celebrar el conjunto del misterio de Cristo y para eso, la Iglesia nos prepara con dos ritmos distintos, cuando la gente va a los gimnasios, entonces la ponen a hacer lo que le llaman rutinas, una rutina es el diminutivo de una ruta, un camino pequeñito, una rutina es un conjunto de ejercicios, entonces usted para que baje esa gordura entonces primero haga tantos ejercicios aquí, luego pase a esta otra máquina y haga no se que, luego pasa aquí... eso se llama una rutina dentro de un gimnasio.
Dentro de este gimnasio del Espíritu, que es la liturgia de la Iglesia, nosotros tenemos dos rutinas que nos mantienen en continua actividad, aquí el que espabila pierde, el que resbala cae, esto tiene dos rutinas que son: la rutina dominical, el ritmo de los domingos y el ritmo de las ferias a los cuales se añade una tercera rutina, que es el ritmo de las memorias de los santos.
De manera que para una persona que esté atenta, para una persona que esté lúcida, hay ejercicios de todo género, ejercicios para adquirir fuerza, ejercicios para adquirir destreza, ejercicios para adquirir velocidad, preparémonos porque estamos a tiempo, está empezando el tiempo durante el año, estamos a tiempo, estamos al tiempo y este año si lo vamos a vivir completamente en la presencia del misterio de Cristo, para eso estamos y queremos celebrar la integralidad del misterio de Cristo, no es un tiempo cualquiera, no es un tiempo ordinario ni vulgar, no es un tiempo sin brillo, es el misterio de Cristo el que vamos a celebrar.
Nos entramos al gimnasio del espíritu y tenemos tres rutinas: dos básicas y una complementaria, está la rutina de las ferias, está la rutina de los domingos y está la rutina de las memorias. Pero mire usted que la palabra rutina no suena bien en los asuntos espirituales, de pronto alguna persona puede decir, pero es que la liturgia es rutinaria, bueno pues aquí estamos atacando el problema de frente.
La liturgia no es rutinaria, tiene rutinas como las tiene un gimnasio ¿Como así? que los cristianos nos cansamos de la rutina de la liturgia y los deportistas no se cansan de las rutinas de los gimnasios y esas si son exactamente lo mismo, haga veinte abdominales así, cuando se le salten los ojos pase a la otra máquina donde tiene que levantar unas pesas y la persona levanta las pesas y ahora uno siente que ya las levanto, ¿no? ahora déjelas otra vez caer.
Eso es mucho mas cruel que la liturgia, levante y levante una pesas y cuando ya la logra levantar ahora bájela, luego levántela, entonces la liturgia de la Iglesia no es rutinaria; pero sí tiene rutinas que son ejercicios, ejercicios espirituales. Los ejercicios espirituales no empiezan cuando se llama al padre predicador, “padre que si puede venir aquí a hacer los ejercicios espirituales” entonces el padre dice “bueno yo si puedo hacer los ejercicios espirituales; pero lo importante es que ustedes también hagan los ejercicios espirituales”.
Entonces los ejercicios espirituales no empiezan cuando se llama al padre, ahora si van a empezar los ejercicios, no nosotros vivimos en continuo entrenamiento, somos como soldados o como espías de Jesucristo, somos gente que está como en una especie de milicia y nosotros estamos en continuo entrenamiento, porque tenemos que defendernos a derecha y a izquierda, de día y de noche, no se sabe en que momento vendrá el ataque, además tampoco se sabe en que momento volverá el Señor.
Y por eso nosotros estamos en continuo entrenamiento, que son las ferias, los domingos y las memorias. El ritmo de las ferias es un ritmo bienal, de a dos años, tenemos el año impar, como este en el que nos encontramos y tenemos el año par.
Este es el ritmo bienal de las ferias de los días entre semana y tenemos el ritmo dominical que es un ritmo trienal; esto quiere decir, que nosotros vamos entrelazando los domingos con las ferias y solo cada seis años se repite el mismo ciclo del domingo con el mismo ciclo de las ferias, seria un problema matemático interesante averiguar cada cuanto coinciden exactamente dos años, porque para eso se necesita que sean dos años que empiecen en el mismo día de la semana; pero además si uno es bisiesto el otro también lo sea de lo contrario; pero ese problema matemático se lo dejamos a alguien que tenga que hacer ese ejercicio, nosotros por nuestra parte, podemos asegurar que las tres rutinas no vuelven a coincidir exactamente en el mismo orden cada ciertos años, que son bastantes.
Por otra parte, pues nosotros nos encontramos aquí iniciando la rutina de las ferias en el año impar, entonces vamos a empezar a escuchar, y ya lo hicimos hoy con la Carta a los Hebreos, vamos a empezar con esta Carta, ese es un ritmo fuerte, el otro ritmo que se tiene a veces es el ritmo propio del libro del Génesis, entonces mire por ejemplo esta edición, si uno la maneja con cuidado, uno puede ver, entonces en el lunes de la primera semana de los años impares, se empieza con los Hebreos pero si uno mira el lunes de la primera semana de los años pares entonces uno se encuentra con el libro del Génesis.
En los años impares se empieza con la Carta a los Hebreos; pero yo ahorita me equivoqué, en los años pares empieza con el primer libro de Samuel, empieza así porque es el inicio de la dinastía en el pueblo de Israel, ambas son introducciones al misterio de Cristo.
En la rutina de las ferias la primera lectura es la que va cambiando, entonces por ejemplo, en el año impar empezó con la Carta a los Hebreos, en el año par con el primer libro de Samuel.
El evangelio sí se repite cada año, en las ferias, esto creo que lo hemos comentado en otras ocasiones, se empieza leyendo el evangelio de Marcos y por eso hoy escuchamos el Capitulo I del evangelio según san Marcos, y luego se sigue con Mateo y luego se seguimos con Lucas, esas son las lecturas que nosotros escuchamos en las ferias del Tiempo Ordinario, por eso hemos oído hoy ese capitulo I del evangelio según San Marcos versículos del 14-20.
Yo quiero destacar sólo un pensamiento de este evangelio y es la primera frase la que está en el versículo 14 “Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios, decía se ha cumplido el plazo está cerca el Reino de Dios convertíos y creed la buena noticia” dediquemos un instante a la consideración de esas palabas tan extrañas, mire, arrestaron a Juan, Jesús se pone a predicar ¿Y que era Juan? un predicador, vaya calculando a partir de ahí lo que nos está diciendo el evangelio, porque si usted es de las personas que va a oír la Palabra de Dios, va a decir - ah eso es de los pescadores, de seguro que ahorita en la comunión van a cantar “Tu has venido...” - esto hace que uno no le saque suficiente provecho a la Palabra de Dios, porque uno se queda con el tema y el sacerdote casi siempre predica sobre el tema.
¿Y el tema que es? Como decir la idea central del relato, lo malo de este sistema es que ya la gente sabe que canto tiene que cantar, ya el sacerdote sabe lo que tiene que decir y ya uno sabe que tiene que pensar, y entonces ya ahí es donde uno empieza a sentir no la rutina sino lo rutinario, ya no el gimnasio donde nos entrenamos para servir a Cristo, nosotros que somos como milicia suya, sino ya uno empieza sentir lo rutinario, entonces ya el padre tiene preparado un sermón sobre Cristo como pescador de hombres y ya la gente sabe que va a decir el padre y ya sabe que va a cantar y entonces eso se convierte como en la fotocopia de la celebración del año pasado, mejor dicho de hace dos años, porque es el ciclo bienal, entonces el año entrante o si no en el siguiente estará otra vez el padre “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres” se va a llegar la comunión y entonces la gente canta “Tu has venido...” ¿ves?
Entonces ya la gente sabe cual es el tema, como aquí se trata de que este es el gimnasio, es que esta es la espiritualidad que yo quisiera infundir si Dios me diera gracia, yo no se si esto será santificar a la asamblea; pero yo sí quisiera como infundir esa espiritualidad, como este es un gimnasio, mientras nosotros estemos con los temas, ahí no tendremos nada que hacer, porque entonces lo que va a suceder en unos días de estos, sobre todo a las personas que asisten mucho a Misa, ya sacan un elenco de los temas ¿cierto?
Usted ya podría escribir, son 34 semanas del Tiempo Ordinario, por seis ferias eso da como 204 o cosa parecida, usted podría sacar 204 temas, entonces ya usted sabe, suponga usted de aquí en un ratito viene la predicación de que el “Espíritu del Señor está sobre mi” entonces ya sabemos lo que el padre va a decir, eso no tiene ninguna gracia y precisamente los sacramentos son para que tengan gracia, los sacramentos tienen que tener gracia, porque si no ¿Como entonces?
Lo que yo le quiero comentar es dos cosas, una para esta lectura y otra para todas las lecturas, pero empiezo por la de todas las lecturas, ¿Cómo oír de manera creativa, de manera inteligente, como oír con espiritualidad de gimnasio la Palabra de Dios? Porque sino nos come vivos la rutina y la rutina es para que usted la venza a ella, como en el gimnasio. No es para que la rutina lo venza a usted, claro que en esto tenemos mucha responsabilidad los sacerdotes, porque claro, para uno de sacerdote es mas cómodo tener una predicación armada y repetirla, es como sacar la fotocopia de la predicación respectiva, entonces yo podría en un momento dado, poner el cassette ¿Cierto?
De acuerdo con esa proporción yo podría poner el cassette entonces hermanas llegó esta lectura, escuchemos aquí este cassette y el año entrante les pongo una película con la Misa y ya estuvo la repetición.
Entonces primera enseñanza, para oír de manera creativa busque en la Palabra de Dios la palabra en la que usted no se ha fijado, busque por ejemplo, como es tan importante esto de los pescadores y a uno se le va ahí mismo la atención, porque uno se va por la ley del menor esfuerzo y lo que ya conoce.
Usted no cayó en la cuenta, y yo me atrevo a retarla usted, no cayó en la cuenta seguramente, en este detalle, mire, “cuando arrestaron a Juan Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios” (véase San Marcos 1, 14) ¿A usted no le parece muy curioso esto? “Cuando arrestaron a Juan...” fue el arresto de Juan el que inició la predicación de Cristo, ahí hay motivo para una meditación, no todo es “Tu has venido a….” No, ese no es el único tema, si usted se queda con ese tema pues eso le queda a la fotocopia de la fotocopia y la repetición.
Entonces para oír de manera creativa la Palabra de Dios, usted tiene que ser como un cazador, donde menos se piensa salta la liebre, entonces usted tiene que estar así como en atención, haber en que momento y de que manera va a aparecer un pensamiento, el pensamiento de mi Señor, la inspiración que tal vez yo necesito hoy, entonces uno tiene que oír activamente, uno está atento a esa palabra que antes no había observado.
¿Y a usted no le parece todavía mas interesante que dice aquí Jesús? mire aquí como empezó a predicar “Se ha cumplido el plazo” ¿A quien le interesa el plazo si únicamente está pensando en los pescadores? y eso es importante ¿Cuál plazo se ha cumplido? “El tiempo se ha cumplido” (véase San Marcos 1, 15) ¿Cuál tiempo? ¿Qué quiere decir eso de que el tiempo se haya cumplido?
Sacerdotes, ¿Por qué no predicamos sobre esto? ¿Por qué no hablamos nunca de que se ha cumplido el plazo? porque resulta mas fácil volver siempre al tema de los pescadores, entonces póngale cuidado al asunto.
Y luego mire lo que dice Jesús “Convertíos y creed la buena noticia” (véase San Marcos 1, 15) ¿A usted no le parece muy extraño que Jesús hable de una buena noticia cuando acaban de arrestar al precursor? Oiga, que clase de buena noticia es la que trae Cristo, figúrese que Cristo se identifica tanto con la obra de Juan y acepta tan de corazón la predicación y la misión de Juan que se bautiza, y eso fue lo que escuchamos nada más ayer.
Jesús acepta la predicación de Juan, se identifica con esa predicación de Juan, de cierto modo la canoniza la aprueba yéndose a bautizar, arrestan a Juan y el que lo arresta es un hombre lleno de crueldad, es Herodes que no tenía miramientos por nadie, verdaderamente una especie de hiena humana carente de todo escrúpulo, ese fue el que arrestó a Juan, un hombre supersticioso, sensual, político y yo creo que con eso está dicho casi todo.
Entonces este hombre arresta a Juan y Jesús sale a predicar la buena noticia ¿Cómo puede haber buena noticia? ¿A que buena noticia se refiere Jesús? ¿Cuál es la buena noticia si están arrestando al precursor, si lo acaban de meter a una mazmorra? y sabemos cual seria el final de Juan.
Entonces, las estrategias para oír creativamente la palabra de Dios y para mantenerse en el gimnasio del espíritu, las podemos sintetizar en tres puntos:
Primero, busque aquella palabra, aquel versículo en el cual usted no se ha fijado.
Segundo, haga preguntas, la comida es para masticarla, la lectura es para rumiarla, el texto es para hacerle preguntas, yo no se si esto será propio de la espiritualidad monástica, de la espiritualidad dominicana o de cual espiritualidad, pero yo no entiendo otra manera, a mi no me cabe en la cabeza que estén esas palabras ahí para que uno las deje perder, están esas palabras ahí para que en todos los monasterios y en todas las parroquias hoy cantemos “Tu has venido...” No, debe haber otra razón, o sea el Espíritu Santo no dejó estas palabras aquí solamente para que todos supiéramos cual era la canción que tocaba hoy. No, el Espíritu Santo dejó aquí un regalo, un continuo regalo, una fuente infinitamente nutritiva.
Primer consejo, busque la palabra, segundo consejo, hágale preguntas al texto y tercer consejo, busque respuestas desde su propia vida y lecturas complementarias y consultas complementarias a esas preguntas; por ejemplo, piense en eso, bueno pero como así, arrestaron a Juan y Jesús se pone a predicar, ¿A usted no le parece que es como una temeridad muy grande la de Jesús? ¿Ponerse a predicar precisamente cuando se ve lo que están haciendo a los predicadores y se pone a predicar el evangelio de Dios y se pone a predicar la buena noticia? ¿Usted cree que eso es una buena noticia?
Yo le hago esta proporción, imagínense que matan a un sacerdote y llega el remplazo y dice “bueno crean en las buenas noticias” Momento, pero como así, y yo quiero decir que Jesús empezó su predicación empatando muy de cerca con lo que Juan decía, aunque el lenguaje también desde el comienzo es muy diverso. Esto es un tema muy hermoso de estudiar, las diferencias entre la predicación de Juan y de Jesús.
Entonces, las sugerencias generales son estas que les he dicho, para que realmente nosotros estemos en gimnasio, yo me sostengo, esta palabra no fue escrita para que nosotros supiéramos cual fue el canto que tocaba hoy, estas palabras son escritas para alimento nuestro, para vida nuestra y es pecado desperdiciarlas.
San Agustín, y esto ya se me ha oído varias veces, decía, cuando usted va a comulgar no soporta que una parte de la hostia, por descuido del que sea, caiga al piso, entonces como soporta que la Palabra de Dios sí se pierda, como soporta usted, cuantos años llevaba oyendo esto, cuantos ciclos bienales, cuantas veces ha pasado por este gimnasio y seguramente usted no se había dado cuenta de muchos detalles. Aquí eso no quiere decir que yo me de cuenta de todos los detalles, sino quiere decir que el Señor Dios se da cuenta de que ustedes y yo y todos necesitamos estar en una actitud mas despierta, mas activa, mas creativa.
Creativa no tanto porque nosotros creemos la Palabra, sino porque dejemos que el Espíritu creador obre en nosotros y nos permita leer el texto con el mismo espíritu con el que fue escrito; pero la segunda parte de la enseñanza, es hacer como un ejercicio práctico de esto con respecto al texto que hemos escuchado, es decir, vamos a hacer una consideración sobre esas mismas preguntas que ha dicho Jesús.
Los puntitos son dos los que yo he destacado, otro predicador, con mas luces, podrá ver mas cosas y podrá hacerse mas preguntas, yo simplemente comparto brevemente inquietudes y meditaciones que vienen a mi mente, con respecto a estos dos puntos que he señalado del texto de hoy; primero, Jesús empieza a predicar cuando arrestan a Juan, eso es llamativo; y segundo, arrestan a Juan y Jesús anuncia que hay una buena noticia, no le quito ninguna importancia al hecho de que hoy podamos cantar “Tu has venido...” pero de todas maneras no es “Hoy no me voy a dedicar a esa canción” No, si la he mencionado, es solamente como un ejemplo mas que viene así como colateralmente.
Entonces, miremos primero esa inquietud, arrestaron a Juan y Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios (véase San Marcos 1, 14) Hay dos elementos que hay que destacar ahí, primero, la continuidad y segundo, la discontinuidad entre Juan y Jesús.
Juan era un predicador en el desierto, Jesús es un predicador en la casa, en la vereda, en la ciudad, Juan llama a la gente así al desierto y en el desierto al agua del Jordán. Jesús sale del desierto, Jesús va del desierto a la gente, son dos actitudes distintas, hay una discontinuidad pero también hay una continuidad porque en cierto modo Jesús inicia su ministerio en continuidad con el ministerio de Juan.
La continuidad efectivamente nos enseña, como también aquí, Juan es el precursor de Jesús, la discontinuidad nos enseña como Juan es el supremo esfuerzo de la humanidad que sabe que Dios es su única respuesta, Juan es el supremos esfuerzo del ser humano que tiende sus manos hacia Dios y Jesús es la primera dignación del ser divino que tiende sus manos hacia el hombre.
Juan es el grito herido del hombre que sabe que no merece a Dios y Jesús es la caricia de Dios que sabe que puede dignificar al hombre y por eso, si Juan tiene que sacar la gente al desierto para que piense, Jesús puede ir a la casa del pecador como lo hará tantas veces y a la vereda y a la ciudad del pecado para sanarla ya.
Puede decirse que Juan es la expresión mas dramática de la pregunta y Jesús es la primera expresión de la respuesta.
Que bello, que Dios nos conceda este pensamiento, seguramente ha estado escondido para muchos de nosotros en este día, tal vez nunca habíamos pensado en esto, ahí lo tenía el Señor esperando que pudiera nacer en nuestras almas, no lo digo por mi, que soy un accidente, sino porque es regalo, seguro que sí y es regalo para cada uno de nosotros.
Segundo pensamiento, resulta que Juan acaba de ser arrestado, Jesús dice: “Está cerca el Reino de Dios convertíos y creed la buena noticia” (véase San Marcos 1, 15) ¿Cómo podía hablar El de la buena noticia? ¿Cuál podía ser la buena noticia? Es la pregunta que nos hacemos.
En segundo lugar, que clase de cosa podía ser segunda noticia cuando se ve que al precursor lo acaban de arrestar, pues si ese arresto del precursor frenara el amor, no habría buena noticia, pero porque el amor no cabe en ninguna cárcel, porque el amor se burla de la cárcel, de Herodes, como un día se burlará de la cárcel del sepulcro; porque el amor es mayor que todas las herraduras, precisamente ahí, desde la cárcel, hay que gritar que el amor está libre.
Así como San Pablo en tantas de sus Cartas, cautivo, proclama la libertad que sólo Cristo da y prisionero dice: “No me avergüenzo de mis cadenas ni se avergüencen ustedes que yo sea el preso de Cristo” (véase 2 Timoteo, 1, 12-15) Que estar preso por decir la verdad, es estar libre y estar libre diciendo mentiras es estar preso y puesto que ninguna prisión puede encerrar a la verdad y ninguna cadena puede atar al amor.
Hay una buena noticia, una que se puede decir también ahí y así, también la vida de Cristo, incluso cuando está preso en una cárcel mucho mas estrecha, en la cárcel de la cruz, donde ni siquiera podrá mover sus martirizados miembros, incluso en esa cárcel, el amor de Cristo estará lo suficientemente libre para llegar hasta los prisioneros del pecado.
¡Que hermoso nuestro Salvador! ¡Que profunda su mirada! Que grave acento en su voz cuando dice, también cuando acaban de arrestar al precursor “Hay una buena noticia para todos” Y ojala lo supiera hasta Herodes.