I012003a
Fecha: 20010109
Título
Original en audio: 21 min. 29 seg.
CONTINUARÁ LA TRANSCRIPCIÓN...
Acabamos de empezar el tiempo Ordinario, mejor llamado el tiempo Durante el Año. Mientras que el Adviento, la Navidad, por una parte; y la Cuaresma y la Pascua, por otra parte parte, se concentran en ciertos momentos, los más importantes de la vida de Cristo, el tiempo Ordinario es como un recorrido, es como un camino que hacemos alrededor del misterio de Cristo.
Puede decirse que durante el año, palabra que significa originalmente vuelta, círculo, nosotros le vamos adar una vuelta, vamos a hacer un recorrido entorno a Cristo; queremos dar la vuelta entorno a Jesús como mirando todos los aspectos posibles sobre su palabra, sus milagros, sus exorcismos y desde luego también sus padecimientos, su silencio, su oración, su muerte, su resurrección.
El objetivo, entonces, del tiempo Ordinario es dar la vuelta entorno a Cristo, recorrer el misterio de Cristo, de esa manera la Iglesia es como una amorosa y atenta discípula, que está alrededor de Cristo, cerca de Cristo, escuchándole, recibiendo su palabra, su instrucción, aprendiendo incesantemente de Él.
Cada año hacemos este recorrido en un curso que no termina nunca, porque nunca terminaremos de agotar esos tesoros de sabiduría de los que nos habló San Pablo, los tesoros que están escondidos en el misterio de Cristo.
¿Y por dónde se puede empezra este recorrido? Como seguramente sabemos, las lecturas entre semana, como solemos decir, es decir, las lecturas de las ferias del tiempo Ordinario, llevan dos órdenes, de acuerdo con el año, los años impares como éste, se empieza por una parte; y los años pares, como el que acaba de terminar, por otra parte.
Si uno mira, ¿el año par en dónde comienza? Se encuentra con el Libro de Samuel. Si este año fuera par, estaríamos leyendo el Libro de Samuel, comienzo del Primer Libro de Samuel. Y resulta que hemos empezado por la Carta a los Hebreos; en el año impar se empieza por la Carta a los Hebreos, ¿por qué? De tantos libros que tiene la Biblia, ¿por qué?
Yo quiero invitar a todos, ya que creo que todos asistimos, participamos de la Santa Misa disriamente, quiero invitarles a que no seamos como las paredes, los pisos, o las sillas, que simplemente reciben lo que salga; las sillas oyen atentamente todas las predicaciones y escuchan todas las lecturas, pero no les aprovecha mucho.
Nosotros como oyentes, dotados de inteligencia y sobre todo dotados de amor, que significa interés por Dios, tratemos en la medida de nuestras fuerzas de preguntarnos y de instruirnos. ¿Por qué se empieza por la Carta a los Hebreos? Se hubiera podido empezar también por la Carta de Santiago, o se hubiera podido empezar por el Apocalipsis, ¿da lo mismo? Desde luego que no.
Creo que estas preguntas litúrgicas son muy útiles porque hacen que nosotros participemos de la celebración de una manera más consciente, activa y fructuosa. Y esto precisamente fue lo que quiso el Concilio Vaticano Segundo desde su primera constitución, que como sabemos fue la constitución de la liturgia, Sacrosanctum Concilium.... 5:20