Nde6002a
Fecha: 19980110
Título:
Original enaudio: 7 min. 11 seg.
Fue San Agustín el que alguna vez hizo esa maravillosa predicación sobre la Voz y la Palabra, que encontramos en algunos textos recogidos en el Oficio de Lectura: "Pasa la voz y queda la Palabra", así también, nos dice Juan el Bautista: "Yo tengo que menguar y Cristo tiene que crecer" (véase ).
Porque él estaba anunciando a Jesucristo, no podía infinitamente quedarse anunciando al que ya estaba presente; una vez que se hace presente Jesús, aquellos que le anunciaban han de menguar.
Y así como Juan Bautista hubo de menguar, así también todo aquello que se acerca a la misión de Juan, sigue el mismoo camino. Es también anuncio de Jesucristo, por ejemplo, la vida sacramental que tenemos en esta tierra. Pero los sacramentos, una vez que termine nuestro camino, ya no tendrán más lugar, allí donde sea plenamente manifiesto lo que aquí apenas entrevemos.
Y la Palabra del Señor, la Sagrada Escritura, tiene una función semejante: también la Palabra anuncia al Verbo, presenta al Verbo de Dios, pero no tiene como la plenitud de su manifestación; cuando aparezca completamente esa Palabra en la gloria del cielo, tampoco necesitaremos de estas palabras escritas.
La Iglesia misma, con sus jerarquías, con su organización y con sus misiones, pasará en su mayor parte. Es verdad que aquello que se haya realizado en la verdad del amor permenece para siempre, pero la institución como tal, de alguna manera desaparece cuando ya Cristo y solo Cristo sea todo en todos.