Nde1003a
Fecha: 20020107
Título:
Original en audio:8 min. 57 seg.
El Apósol San Juan, el Evangelista teólogo, como ha sido llamado, presenta unas enseñanzas tan profundas, pero en un lenguaje que a veces uno no termina de entender porque es un lenguaje que va dando como vueltas, como que toma las mismas palabras y una vez lo dice de una manera y después lo dice de otra manera. Y a veces uno puede pasar años oyendo, sin teminar de entender toda esa profundidad, toda esa belleza que está ahí.
Por eso hay que pedirle al Espíritu Santo que nos ayude en esta ocasión para a limentarnos un poco mejor, para recibir eso que fue escrito para nosotreos.
El mismo Juan dice en el evangelio: "Estas cosas han sidi escritas, para tengáis vida, para que sepáis que tenéis vida" (véase San Juan 20,31). Noostros queremeos encontrar esa vida abundante que está ahí en la Palabra.
Por ejemplo, mire esto tan bonito que está en la primera lectura, dice acá: "Cuanto pidamos, lo recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada" (véase 1 Juan 3,22).
A ver, ¿qué es esa maravilla que está diciendo ahí? Se está diciendo que hay una gente que tiene la certeza de ser escuchada por Dios. Nuesro Padre Santo Domingo fue una de esas personas.
No se me puede olvidar que en alguna vigilia de oración que compartía con algún prelado, le decía Domingo a su compañero de oración: "No me acuerdo haberle pedido nada a Dios que me lo haya negado". Es decir, lo que dice aquí la primera lectura. Sí hay gente que tiene como esa unión con Dios.
Pero esa frase no sólonos enseña que existen esas personas, sino nos enseña cuál es el camino para ese grado de unión: "Guardamos sus mandamientos, hacemos lo que a Él le agrada" (véase 1 Juan 3,22). Es algo como esto: si yo aprendo a conocer, a amar, a seguir la voluntad de Dios, de algún modo podemos decir que Dios atiende a mi vountad; si yo atiendo a la voluntad de Dios, Dios atiende a mi voluntad.
Dios no es ciego, sordo, impermeable a mi querer, a mi voluntad. Es como un círculo de amor, en la medida en que mi vida se va llenando del amor de Dios, de la sabiduría de Dios y del estilo de Dios, mis deseos cambian, mis peticiones cambian, son peticiones que están en plena sintonía con el Coeazón divino y son oraciones eficaces.
Jesucristo dijo en el evangelio: Pedid, y se os dará" (véase San ), y también dijo que pidiéramos sin dudar, que pidiéramos sintiendo que ya habíamos conseguido lo que estábamos pidiendo y lo que íbamos a tener.