V23d004a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20061223

Título:

Original en audio: 11 min. 22 seg.


Hermanos Queridos:

El precursor de Nuestro Señor Jesucristo, es decir, Juan el Bautista, es comparado en la liturgia de hoy con un fuego purificador, o con esa especie de jabón antiguo que era la lejía, una sustancia fuerte para limpia rlas telas, para sacar especialmente la grasa y otras sustancias orgánicas de las telas.

Es una sustancia fuerte, vigorosa como es vigoroso el fuego. Y Juan el Bautista es comparado con este fuego, un fuego que penetra pero sobre todo un fuego que limpia. La idea central es que este precursor, Juan Bautista, estaba con su ministerio, con su predicación, con su vida, estaba como limpiando el pueblo, estaba como preparándolo para la llegada de Cristo.

Pero fíjate que se trata de una limpieza, podríamos decir, casi por lafuerza, ¿no? Porque se trata de un fuego, se trata de algo que quema, o se trata de una lejía, la lejía también quema, si uno la toca con las manos, eso quema, es una sustancia bastante básica, como el Hidróxido de Sodio, y quema la piel, no se debe tocar así directamente.

Entonces, la idea es una purificación, pero una purificación fuerte, como una sacudida, como algo que remece, que estremece. Y ese era el ministerio de Juan Bautista, esa fue la misión que a él le correspondió: sacudir a la gente, hacerle ver que relamente sí necesitaban del Mesías.

yo creo que este es un momento muy interesante de neustra vida, cuando uno descubre que necesita ser sacudido; Dis tien quesacudirlo a uno, y de esas sacudidas salen cosas muy buenas.

Siempre recordamos la historia de los santos que fueron sacudidos así por el poder de Dios, y sin esa sacudida nunca huebieran sido lo que llegaron a ser.

Tuvo una herida en su pierna San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañia de Jesús, y en su larga convalecencia realmente este hombre se convirtió; descubrió que era poca cosa servirle a cualquier reino de esta tierra, descubrió que su corazón, fiel y noble, necesitaba un rey mejor, y se decidió organizar la Compañía de Jesús, algo así como un ejército de Dios.