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Fecha: 20010513

Título: La gloria de Cristo empieza cuando se dispara el proceso que lo llevara a la tortura y a la muerte

Original en audio: 12 min. 5 seg.


Queridos Hermanos:


Sabemos que el Evangelio ha llegado a nosotros en cuatro versiones, son cuatro miradas hacia Jesucristo. Tal vez el Evangelista que penetró mas en el misterio de Cristo es San Juan y por eso mismo, sus palabras a veces no son tan fáciles de entender; pero con la ayuda de Dios podemos acercarnos a ese pozo de sabiduría que es San Juan, ese pozo de amor y de contemplación del Hijo de Dios y de ahí vamos a sacar mucho amor para nuestra vida cristiana.

Hoy por ejemplo, el texto que es tomado de San Juan nos recuerda aquel momento en que Cristo padecía la traición de su discípulo y nos puede extrañar la frase que dice Nuestro Señor: "Ya ha sido glorificado el Hijo del hombre" (véase San Juan 13,31 ), esa frase la dice Cristo, atención, apenas sale Judas del cenáculo, Judas salió a consumar su traición y Jesús dice: "Ya ha sido glorificado el Hijo del hombre" (véase San Juan 13,31).

Lo que pido es que el Señor nos regale su Espíritu para apreciar esta escena y para grabarla en el corazón porque, repito, es como un pozo profundo que tiene muy adentro el agua viva del amor de Dios. Desde el momento en que Judas sale del cenáculo, desde el momento en que Judas va a cometer su traición, la sentencia de muerte contra Cristo está declarada.

Sólo había una manera de lograr la muerte de Cristo, según los intereses de sus enemigos, se necesitaba un traidor. El Evangelio nos cuenta varias veces que "la gente escuchaba con admiración a Cristo" (véase San Lucas 5,1), y por eso, los enemigos de Cristo, aunque estaban fastidiados con Él, no podían arrebatarlo a la fuerza, expresamente lo dice el Evangelio de Juan en otro sitio, tenían miedo de la gente, porque la gente lo consideraba un profeta.

Era necesaria la intervención de un traidor, alguien que conociera los lugares, las horas, las costumbres, como sólo las puede conocer el que está cerca de ese amigo; los enemigos de Cristo necesitaban que un amigo de Cristo, que un discípulo de Cristo se volviera un traidor, y eso fue lo que hizo Judas.

Jesús que conoce bien los corazones, sabía que eso estaba por suceder. Juan, que escribió este Evangelio, dice que Judas era un ladrón (véase San Juan 12,6-7). Jesús conocía a ese individuo que estaba en su grupo, y hasta el final, hasta lo último, hasta el extremo le ofreció su amistad, su fidelidad, su perdón, su oración, su amor.

Para los intereses prácticos de Jesús fue un desastre y una mala jugada haber dejado hasta el final a ese traidor; si Jesús hubiera estado interesado únicamente en sí mismo, habría tenido que sacar a ese traidor cuanto antes, pero Cristo toleró la presencia de un traidor en su grupo.

y el Evangelio de Juan nos dice en otro sitio, "Él sabía a quiénes había elegido y quién le iba a traicionar" (véase ); Jesús sabía que tenía un traidor entre los suyos, pero lo maravilloso, lo nuevo que trae el comportamiento de Cristo es que no se protege, prefiere no protegerse, prefiere pasar por el riesgo de amar hasta lo último, hasta dar la última oportunidad.

El Profeta Isaías, en un mensaje que se aplica muy bien a Jesús dice que "Él no apagará el pabilo vacilante, ni quebrará la caña cascada, débil, partida" (véase Isaías 42,2).

Jesús es el que intenta rescatar hasta lo último, hasta que se haga daño Él mismo, por eso, esos momentos de la Última Cena fueron momentos dramáticos, porque la codicia de Judas que recibió dinero por la traición a Cristo, el odio de Judas y la acción misma del diablo, porque el Evangelista dice; "El diablo entró en él" (véase San Juan 13, 27), por un lado, por otro lado, Jesús, tercamente, obstinadamente, amando, ofreciendo una mano, tendiendo una oportunidad, eso explica la frase del Señor, cuando Judas salió del cenáculo dijo Jesús: Ha sido glorificado el Hijo del hombre" (véase San Juan 13,31).

Es el momento en el que se consuma la traición, es el momento en el que se dispara el proceso malévolo que llevará a Nuestro Señor hasta la Cruz.

Pero Él dice: "Ha sido glorificado el Hijo del hombre" (véase San Juan 13,31), ¿por qué? Si lo que venia de ahí en adelante era la tortura, el insulto, la humillación y la muerte, ¿por qué dice eso Jesús? Porque amando a su peor enemigo, como nadie nunca lo había amado y amándolo hasta el último minuto, hasta la última oportunidad, hasta la última mirada, amándolo hasta lo último, Cristo mostró a Dios.

Cristo prefiriendo no protegerse con tal de dar hasta la última señal de amor, ha mostrado quién es Dios, y cómo ama Dios, ha mostrado quién es Dios, amando al que no le ama, esperando por el que le da la espalda, protegiendo al que lo traiciona, ofreciéndole oportunidades al que busca una oportunidad para matarle. Cristo ha mostrado el tamaño del amor que Dios nos tiene, ha aparecido la gloria de Dios.

Por eso, desde la perspectiva del Evangelista Juan, la gloria de Cristo no empieza el día en que resucitó entre los muertos, la gloria de Cristo empieza cuando se dispara el proceso que lo llevará a la tortura y a la muerte, y Él, dueño de si mismo, dueño de su corazón, dueño de su amor, no se retracta, no envió a ninguno a que detuviera a Judas.

La mano de Cristo, por los siglos eternos, es una mano tendida, para que todos, hasta los que nos podamos parecer a Judas, podamos encontrar esa mano, tender esa mano al que le hace daño y le traiciona. Le costó a Cristo Sangre y Cruz, pero así mostró quién es Dios y así ha sido glorificado el Hijo del hombre, por eso decía San León Magno: "Mira que tienes mejor Dios de lo que pensabas".