V031001a
Fecha: 19961216
Título: Comprender el mensaje de Juan Bautista, para comprender el mensaje con autoridad de Jesucristo
Original en audio: 6 min. 7 seg.
El evangelio nos presenta una escena breve y un poquito confusa. Cuando Jesús se volvió un personaje incómodo dentro del pueblo, buscaban la manera de hacerlo caer con sus propias palabras.
Y por eso, oímos que sus adversarios le preguntan el día de hoy: "¿Tú, con qué autoridad haces lo que haces?" (véase San Mateo 21,23). La respuesta de Jesús es algo enigmática. Dice Él: "Yo también les voy a hacer una pregunta. ¿El bautismo de Juan, de dónde venía? ¿Venía del Cielo o de los hombres?" (véase San Mateo 21,24-25).
Esta gente no sabe qué responder a Jesús. Y Jesús, en últimas, tampoco responde nada.
Una escena un poco confusa, en la cual, sin embargo, hay dos enseñanzas importantes. Primera enseñanza, que para comprender realmente el mensaje de Jesús, hay que haber entendido de dónde venía el bautismo de Juan, de dónde viene el ministerio de Juan. Puede decirse, que aquel que no haya comprendido la predicación de Juan, tampoco ha comprendido el ministerio de Jesús.
Como quien dice, la predicación de Juan, hasta cierto punto, es una especie de requisito para entender la predicación de Jesús. O sea, que si no hemos asimilado la predicación de Jesús, quizás es por éso, porque no hemos estado todavía en la comprensión de qué era lo que significaba el bautismo de Juan.
Vamos a expresarlo de esta manera: El bautismo de Juan era como un llamado supremo a la conversión. Juan predicó para que todo el mundo se convenciera de que sí necesita de Dios. ¡Esa fue la predicación de Juan! Contarle a la gente, repetirle, casi gritarle: "¡Convénzase de que usted necesita de Dios, de que usted no puede salvarse solo! ¡Que aunque usted tenga idea sobre el bien y sobre lo bueno, usted no lo puede solo! Y Dios va a visitarlo. ¡Conviértase a Él!"
La predicación de Juan era como un llamado supremo a la conversión, un llamado vigoroso, casi brusco hacia la conversión. "¡Deje de decirse mentiras y vuélvase a Dios!"
La predicación de Jesús es un mensaje de gracia, de ternura, de perdón. Pero, esta ternura no se entiende sino sobre el fondo del llamado brusco a la conversión de Juan.
Con otras palabras, si nosotros queremos quedarnos sólo con la parte tierna del evangelio, la parte dulce de las palabras de Dios, seguramente no entendemos, ni a Jesús, ni a Juan, ni a Dios, ni a nadie.