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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19981219

Título: No podian beber vino ni licor.

Original en audio: 28 min. 17 seg.


Es muy claro el paralelo entre las dos lecturas que hemos escuchado, una del Libro de los Jueces donde un Ángel anuncia el nacimiento de Sansón y otra del evangelio Lucas,1 donde otro Ángel, cuyo nombre conocemos, Gabriel, anuncia el nacimiento de Juan Bautista, son dos escenas paralelas.

Yo quisiera comentar algo sobre un aspecto de ese paralelo. El vino de Sansón. Se dice: "no beberá vino" (véase Jueces 13,4), y es tan rígida esa prohibición que incluye a la mujer. El Ángel le dice a la mamá de Sansón: “Concebirás y darás a luz un hijo, ten cuidado de no beber vino ni licor” (véase Jueces 13,4), y luego, cuando se habla de Sansón, también se dice que no debería beber vino.

Esa abstinencia, ¿a qué se podía deber? Más notoria todavía por el hecho de que en el Nuevo Testamento se sostiene la misma abstinencia, dice el Ángel Gabriel, refiriéndose a este Niño que va a ser concebido: “Será grande a los ojos del Señor, no beberá vino ni licor” (véase San Lucas 1,15).

¿A qué se debe esa abstinencia? No se debe a las razones moralistas con las que algunos grupos protestantes alardean de sus conversiones. Muchas veces hay persones que se convierten, entonces en su testimonio siempre dicen: "Yo era un borracho, pero desde que el Señor me tomó, no he vuelto a tocar el licor, ni una sola gota de licor".

Esa ausencia de licor no es una especie de alarde, no es una especie de proeza, no es ese el sentido. Pero debe haber algo ahí, y a mí me parece que si uno quiere enamorarse de la Palabra de Dios, es lo propio de nuestro carisma, enamorarse de la Palabra de Dios, pues es necesario fijarse en los detalles, porque si uno no se fija en los detalles, uno siente que está escuchando siempre la misma palabra.

Los detalles son el lenguaje de Dios, el lenguaje con que Él nos despierta. Fíjate cómo en el amor, para despertar la pasión en la persona, se utiliza la caricia, no el garrote ni el golpe, sino la caricia; es el roce, es el paso de la mano, la que despierta el amor.

Así también la Palabra de Dios tiene sus caricias, tiene su manera de acariciarnos, tiene sus detalles para despertar en nosotros el amor. Si nosotros queremos que Dios nos trate como bolas de billar, entonces es muy poco lo que podremos aprender de Él, y solamente sentiremos el rigor de los golpes; pero si estamos dispuestos y si nos preparamos, entonces podremos sentir y podremos apreciar las caricias de Dios, y las caricias de Dios en sus palabras están en sus detalles, por esto, uniendo con alguna reflexión que hacíamos hoy, la importancia de la meditación.

Meditar es repasar los detalles de la Palabra en nuestra mente y en nuestro corazón; el que no medita la Palabra de Dios le está diciendo a Dios: "Tráteme a golpes, como bola de billar; un golpe por aquí y salí disparado por allá, reboté y reboté".

Ese tratamiento Dios lo sabe hacer, porque Él es experto en todas las artes; pero Él no quiere tratarnos así, Él quiere tratarnos de otra manera; Él tiene un lenguaje que es el lenguaje del corazón, y así como el enamorado acaricia para despertar el amor en su amada, así también Dios quiere acariciarnos y ha dejado multitud de detalles en su Palabra; y si alguien tiene tiempo y tiene corazón; y si alguien medita esa Palabra, encontrará caricias que despiertan lo más profundo de su amor.

Consecuente con esto, yo quiero dedicarle mi atención a ese pequeño detalle, a ese detalle de vino. ¿Por qué no puede beber vino? Ténganse en cuenta que la Biblia tiene una valoración muy grande por el vino, se dice del vino, por ejemplo, en uno de los salmos: "El aceite da brillo al rostro y el vino da alegría al corazón" (véase Salmo 104). La Biblia condena el exceso del vino, condena la embriaguez, pero no condena el uso racional del vino y habla del vino como una fuente de alegría.

El libro de la Sabiduría, que ciertamente está muy distante de los goces, llamémoslo así, más mundanos. El libro de la Sabiduría que intenta conducirnos a la contemplación de las verdades celestiales y a las cosas grandes, tiene sin embargo palabras con respecto al vino.

Por ejemplo, dice que "llegar a la sabiduría es como acercarse a un banquete de manjares suculentos y de vinos generosos" (véase Sabiduría ), y dice que Dios mismo, es decir, que "la sabiduría de Dios es la que mezcla los vinos Dios" (véase Sabiduría), no sólo gusta del vino, sino que quiere mezclar los vinos, quiere hacer el coctel más sabroso, el más delicioso, el más deleitable.

La Biblia tiene una valoración positiva del vino, y muchas veces habla del vino y de la viña y de la vid, muchas veces. ¿Por qué estos personajes no podían beber vino? Antes de responder hay que examinar qué es lo que hace el vino. Las dos bebidas que aparecen en la Biblia son el agua y el vino, esas son las dos bebidas básicas, ahí no aparecen ni gaseosas ni jugos ni otro tipo de bebidas o potajes, lo que aparece es agua y vino.

El agua apaga la sed del trabajador, el vino alegra el corazón del amigo; el vino es para los amigos, el agua es para los obreros, los trabajadores. Cuando la persona se está tostando al sol lo que quiere es un poco de agua, nadie se pone a beber vino a pleno sol, lo que quiere es un poco de agua porque está en plena labor, pero cuando ya terminó el trabajo, cuando ya llega a la casa, cuando se reúne con los amigos entonces ahí sí se reparte y se brinda.

El vino es el momento del encuentro de los amigos, el vino es el que hace aparecer el aspecto gratificante de la vida, el aspecto grato de la vida, porque la vida no puede ser solamente tarea, la vida también tiene que ser encuentro, tiene que ser reunión tiene que ser celebración.

Mira, el agua y el vino se parecen en la Biblia, como se parecen los días de la semana y el sábado. El Génesis nos cuenta que Dios hizo el mundo en seis días, sabemos que es un lenguaje alegórico, simbólico, y el séptimo día descansó. Así también el agua es una imagen de esos seis días de trabajo, y el vino es la imagen del descanso; el vino es el sabbath, el vino es el descanso, es la otra cara de la vida.

Los Profetas hablaron mucho para que se respetara el sábado, es decir, para que la vida no se volviera solamente produzca y produzca, trabaje y trabaje. Usted no es una máquina, usted no es un obrero, usted no es un esclavo, usted es de Israel usted es del pueblo de Dios, usted tiene que descansar; es necesario que descanse, es indispensable que usted descanse para que usted sepa la distancia que hay entre el trabajo del obrero y el compartir del amigo, o sea que el vino tiene un sentido muy profundo, el vino es el descanso, el vino hace aparecer la otra cara de la vida.

Pero no sólo eso. Resulta que para beber el vino ha tocado trabajar mucho, y mientras se trabaja produciendo el vino toca beber agua. El vino es la bebida del premio, es la bebida del descanso, es la recompensa del trabajo. El vino es el resultado de los esfuerzos y de las labores.

Pero a estos señores se les dice que no pueden beber vino, nunca pueden beber vino, es algo extraño, no pueden beber vino, ¿por qué? ¿Por qué a ellos se les priva de beber vino? ¿Por qué a Sansón y a muchos otros? ¿Por qué a Juan Bautista se le priva de beber vino? Ya vamos imaginándonos por dónde puede ir la respuesta. Se trata de vidas distintas, se trata de vidas diferentes.

Este fue un género de consagración que existió en el Antiguo Testamento y que llega hasta Juan Bautista. A estos señores los llamaban los nazoreos o nazires. Un nazir o un nazoreo era una persona que se consagraba usualmente durante un tiempo y era una consagración un poco rara, porque realmente en lo único en que consistía era en no beber vino y en no cortarse el cabello; normalmente esas consagraciones o esos votos los hacían las personas durante un tiempo, era un especie de consagración temporal.

Entonces, una persona, en este caso significa un hombre, porque los nazires eran todos hombres; el nazir se consagraba y durante ese tiempo no bebía vino; no beber vino significaba dos cosas: primera, que durante ese tiempo estaba siempre en labor, estaba siempre disponible.

Es como cuando llaman a los soldados a acuartelamiento de primer grado; mientras el soldado esté en acuartelamiento, ahí no existe nada, ahí no importa nada. De alguna manera ese soldado tiene que dejar todas las cosas, tiene que desembarazarse de todo, tiene que estar libre, porque la patria lo necesita en ese momento. "-Pero es que mi niño está muy agripado"… "-Pues se queda usted acá, que alguien cuide a su niño, la patria lo necesita aquí, acuartelamiento de primer grado, usted se queda acá".

El Nazireato, esta institución que hubo en el Antiguo Testamento, era como un acuartelamiento de primer grado, era una manera de decirle a Dios: "Firmes, aquí estoy listo, lo que se necesite y cuando se necesite"; es como decirle a Dios: "Para mí no va a haber descanso, no me interesa descansar; tú serás mi descanso, descansaré en ti; voy a estar completamente a tu servicio, a tus órdenes; Señor, estoy completamente a tus órdenes". (13.00)