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Fecha: 19961201

Título: El Adviento, tiempo para educarse en la esperanza

Original en audio: 10 min. 51 seg.


Como se nos ha dicho, queridos hermanos, iniciamos hoy el tiempo del Adviento, un tiempo litúrgico breve, que pasa casi inadvertido a muchas personas, especialmente porque la propaganda y el comercio no nos van a hablar de él.

El que quiera saber algo de Adviento, que venga a las iglesias. El que quiera saber de Adviento, que asista a la Misa. Porque en los centros comerciales no existe la palabra Adviento, ni en las calles, ni en los árboles de Navidad, ni siquiera en los pesebres tempranamente puestos, de pronto más para nuestra admiración, que para nuestra oración y contemplación.

La palabra Adviento es casi una especie de secreto que se dice aquí en la iglesia. A usted se le cuenta que estamos en Adviento. Pero, quizá y dolorosamente, después de las puertas de la iglesia, nadie sabe que estamos en este tiempo.

El Adviento, dirán algunos, es el tiempo litúrgico que nos prepara para la Navidad. ¡Tres con cuatro! Pasa, ciertamente pasa, pero todavía no saca buena nota. ¡Tres con cuatro! ¡Esa no es toda la razón de ser del Adviento!

Además, el Adviento nos prepara para la Navidad, pero en su segunda parte. ¡Es que el Adviento tiene dos partes! En cuanto a la segunda, sí se puede decir que es una preparación para la Navidad. Mas, durante la primera, que es la que estamos iniciando exactamente hoy, no debemos decir que es una preparación para la Navidad.

Y entonces, ¿qué es esta primera parte? Haga memoria, mi querido amigo, de qué celebrábamos hace ocho días. Hace ocho días estábamos aclamando a Cristo como Rey del universo. Y en varios lugares, púlpitos e iglesias, dijimos muchos predicadores sacerdotes, que la celebración de Cristo como Rey del universo, es una celebración en esperanza.

Porque, efectivamente, la realidad que vivimos en términos de economía, de familia, de religión, no es una realidad que ya nos esté presentando a Cristo Rey.

Nosotros celebramos a Cristo Rey en esperanza. Sabemos que es un misterio que habrá de cumplirse. Esta primera parte del Adviento se parece y es como una especie de prolongación de esa festividad en esperanza, de esa festividad de Cristo Rey.