Ao30001a
Fecha: 20021027
Título: El proceso que une los dos mandamientos de Jesucristo
Original en audio: 9 min. 6 seg.
¡Cuántas cosas se han dicho y cuántas cosas se pueden decir sobre estos dos mandamientos de los que nos habla Cristo en este día, los mandamientos que son primeros y principales! Esto quiere decir, entre otras cosas, que como nos enseña San Juan de la Cruz, vamos a ser juzgados, vamos a ser examinados, ante todo, en el amor.
Cuando lleguemos a la Puerta del Cielo, la primera pregunta, o no sé si la única pregunta que nos hará Jesucristo, mostrándonos sus llagas, será: "¿Amaste? ¿Amaste según este modelo? ¿Amaste según esta escala?"
Pues, de hecho, en aquel discurso que Jesús dice a sus discípulos en la Última Cena, precisamente indica éso: "Mi mandamiento es que os améis los unos a los otros como yo os he amado" (véase San Juan 13,34; 15,12). La pregunta no es simplemente: "¿Amaste?", sino: "¿Amaste como yo amé?"
Por ese camino podríamos hacer toda una reflexión y predicación. Pero, hoy, mis hermanos, quiero detenerme sobre todo en otro punto: la relación que hay entre estos dos mandamientos. Nosotros los vemos perfectamente unidos, perfectamente soldados, fundidos en la vida de Jesús.
Toda la vida de Jesús es un inmenso acto de amor a Dios y toda la vida de Jesús es un continuo acto de amor a nosotros. Toda la vida de Jesús es la búsqueda de la gloria de Dios y toda la vida de Jesús es la búsqueda de la salvación de los hombres.
Toda la Sangre de Jesús en la Cruz es una proclamación de obediencia amorosa a Dios y toda la Sangre de Jesús es una proclamación de su misericordia y compasión por nosotros.
Es decir, en Jesucristo están unidos, están fundidos estos dos mandamientos. En Jesucristo aprendemos, que no se puede separar una espiritualidad que busque amar a Dios, dando la espalda al prójimo. En Jesucristo aprendemos, que no es posible buscar la promoción humana, olvidándose de la espiritualidad, de la mística, del amor de Dios, de los sacramentos, de la Palabra.