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Fecha: 20011130
Título: La voz de Jesucristo transforma la vida de quien la escucha
Original en audio: 10 min. 30 seg.
Hermanos:
Todo lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo es materia de meditación para nosotros. Porque las acciones de Cristo, cada uno de sus milagros, cada una de sus palabras, están llenas de muchísimo contenido.
La vida de Jesús es una plenitud de sentido, y cuando uno se pone a pensar en ella, sucede lo mismo que cuando uno se pone a pensar en la Palabra de Dios: encuentra, encuentra, y encuentra cosas.
La vida de Jesús es misterio. Misterio para nosotros no significa una cosa escondida, imposible. Misterio para nosotros quiere decir como una fuente de la que se puede sacar siempre agua nueva.
Como pasa con la Eucaristía. Nosotros celebramos el misterio eucarístico. ¿Qué quiere decir misterio? ¿Que es una pared, y que ahí no se puede entender nada? ¡No señor! Misterio quiere decir que es como una fuente, como una puerta que nos lleva a un mundo de amor y de luz.
Y aunque uno se esfuerce en acabar de entender la Eucaristía, es como cuando uno llega a una fuente abundante: por más agua que beba, nunca la agota.
Digo que la vida de Jesús es misterio, porque lo que nos ha contado el evangelio de hoy es muy sencillo; es un diálogo muy crítico, es una escena elemental, y sin embargo está llena de enseñanza y vida para nosotros.
Vamos a detenernos con la ayuda de Dios en tres puntos de meditación en esta Palabra. Primero, empezando casi por el final. ¡Qué poder el que tiene la Palabra de Jesucristo!
Pedro y Andrés, que eran hermanos, Santiago y Juan, que eran hermanos, escucharon la voz de Cristo. La voz de Jesucristo tiene poder. Si llega la voz de Jesús a una vida, la transforma.
Jesús no encontró buenos a estos hombres, sino que los hizo buenos. Ellos no eran perfectos, ni santos, ni justos; seguramente estaban llenos de defectos y de pecados.
Pero aún así, la Palabra de Jesús tuvo una gran fuerza en esas vidas. Y los llamó, y los atrajo; dejaron lo que tenían y lo que sabían hacer, por seguir los pasos de un Profeta maravilloso, de un Hombre fascinante, de una historia de amor, que es la historia del Evangelio, y que es la historia de Jesús.
¡Qué poder el que tiene la Palabra de Cristo! Este primer punto de meditación, a mí me sienta muy bien, y espero que a muchos de ustedes. Porque entre mis amigos y en mi familia, hay problemas, y hay gente a la que uno no sabe ya cómo hablarle. Y uno dice: "¿Qué hago yo con fulanito? ¿Qué hago yo con zutanita? Ya no sé cómo hablarle. ¿Qué hago para que me entienda?"