Bo22003a

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Fecha: 20030831

Tìtulo: El problema no es lo que viene de fuera sino lo que sale de dentro.

Original en audio: 35 min. 30 seg.


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Amados Hermanos:

La palabra de Jesús es tan clara: "de dentro sale el mal" San Marcos 7,15-23.

Tratemos de entender esa palabra, tratemos de entenderla, sobre todo porque vivimos buscándole explicaciones a nuestros males afuera y Jesús nos dice el problema está adentro. Ese adentro lo podemos llamar el corazón, lo podemos llamar el alma lo podemos llamar la mente, le podemos dar varios, distintos nombres.

Adentro está el problema, adentro y por eso, adentro tiene que empezar la solución. Vivimos buscando soluciones afuera, si llegara un presidente con tales características, si aquí intervinieran los Estados Unidos e hicieran esto y esto si viniera un nuevo régimen tributario con estos preceptos o con estas condiciones.

Vivimos esperando soluciones afuera, lo primero que aprendemos hoy es la solución empieza adentro y es adentro donde el Señor quiere trabajar en primer lugar, no se trata en primer lugar de cambiar leyes, de cambiar estructuras, no se trata en primer lugar de cambiar ni siquiera los medios de comunicación, no se trata de eso. Esta palabra de Jesús es tan fuerte, tan fuerte, que incluye los medios de comunicación.

Efectivamente amigos, aunque solo sea por distracción y no por vicio, aunque nos tomen simplemente distraídos, nos van a bombardear y nos están bombardeando con todo tipo de imágenes y con todo tipo de propuestas.

Yo estoy muy de acuerdo con lo que se dijo al principio de la Santa Misa, hay que moderar y muchas veces apagar el televisor, estoy totalmente de acuerdo con eso; pero si tu apagas el televisor y compras el periódico de hoy, pues lo que te encuentras en la portada es a un par de mujeres besándose, entonces me imagino que lo siguiente será tampoco compren el periódico.

Y efectivamente, hay que disminuir el uso y hay que ponderar el uso de la televisión, del periódico y de internet; pero nos van a seguir sucediendo cosas y van a seguir pasando.

Lo importante para el cristiano es saber esto, que el problema no está en lo que el mundo me ofrezca sino en lo que yo le acepte al mundo. Los antiguos y sabios confesores y directores espirituales les explicaban esto a sus penitentes con dos palabritas muy sencillas, lo importante no es sentir sino consentir.

De fuera van a seguir llegando esas cosas. Mira, prepárate porque te acordarás de mi los próximos veinte años, creo que no sean menos de veinte, nos van a meter mensajes de homosexualismo masculino y femenino por toneladas, van a salir en las revistas de los supermercados, en las propagandas de la televisión, van a salir en las páginas de internet, van a llegar en los folletos que te meten debajo de la casa, por hablar solamente de esa situación, que no es ni la única ni la ultima ni la mas grave tampoco, porque tampoco le vamos a dar al homosexualismo el calificativo de la situación mas grave de la sociedad.

Eso va a seguir sucediendo, y va a seguir sucediendo que nos van a decir que solo somos felices emborrachándonos, que solo somos felices drogándonos, que solo somos felices en el orgullo, que solo somos felices aplastando a los demás, van a seguir proyectándonos las imágenes del libertinaje, del abuso, del poder, de la corrupción, van a tratar de bombardearnos, pero hay una noticia maravillosa, todo ese bombardeo viene de fuera y Jesús me ha dicho hoy, que no es lo de fuera lo que me va a hacer daño, el problema no es lo que me manden, el problema es que quiero yo recibir (véase San Marcos 7, 15).

Hace poco leí una noticia, una cierta asociación de padres de familia, muy preocupados en Estados Unidos con el uso de internet, porque ya hay niños muy pequeños que ya abren sus correos electrónicos, es la cosa mas natural del mundo, y todos sabemos que a todas nuestras casillas de correo electrónico llega todo tipo de basura y resulta que el que va a mandar basura no pregunta ¿Será que esto le va a legar a un niño? ¿Será que esto le va a llegar a una niña?

De manera que todo tipo de mensajes explícitos, de violencia, de racismo, de engaño o de pornografía, está llegando a niños de todas las edades y por eso, uno dice "¿Entonces que vamos a hacer?" yo lo único que hice, fue abrir un correo electrónico y de pronto empieza a llegarme todo tipo de mensajes a mi correo, a mi casa, a mi habitación, tratan de meterse a todas partes, me siento ahogarme; pero Jesús me dice, no es lo que te llegue de fuera (San Marcos 7, 15) de fuera el mundo siempre te va a mandar esos mensajes.

Acuérdate lo que nos dice el mismo señor Jesucristo en el evangelio según san Juan "el mundo los va a odiar". Es evidente que los mensajes de corrupción, de racismo, de orgullo, de odio, de egoísmo, el egoísmo se volvió una manera de hacer propaganda.

"Ocupate sólo de ti que no te importe la opinión de nadie" eso te dice el anunciante de un producto, que si pudiera decir la verdad diría: "óyeme, solamente a mi cómprame, solamente a mi" eso es lo que está diciendo el anunciante.

Esos mensajes nos van a seguir llegando; pero lo importante es lo que nos dice Jesucristo, "que es lo que está sucediendo con tu corazón" "que está pasando con tu corazón".

El cristiano sabe que es perfectamente cierto lo que dijo Jesús "el reino de Dios está adentro" y el mundo nos odia. Es evidente que las personas que quieren destruir la inocencia en los niños, las personas que quieren consagrar en egoísmo a los jóvenes, las personas que quieren destruir matrimonios, están odiando a la humanidad, ellos son los que odian la humanidad.

Todos los días a mi buzón de correo llegan mensajes reales o ficticios, no me he puesto a averiguar, "encuentros citas con mujeres casadas, la dulzura la alegría del adulterio o no se que" todos los días, ellos son los que odian la mujer, los que odian la familia, los que odian la pareja, el mundo nos odia, el mundo odia la vida que viene de Dios.

La gran diferencia entre un cristiano y un no cristiano, es que si el no cristiano se pone a reflexionar en estas cosas, lo único que puede sacar en claro es desesperación y odio a la humanidad.

Una persona tan inteligente como Jean Paul Sartre, porque ah inteligencia la que tenía ese señor, un hombre tan inteligente como el, pero sin fe cristiana, se pone a reflexionar sobre lo que es el mundo, sobre como nos tratamos unos a otros y llega a una conclusión: "el infierno son los demás".

El gran mensaje del super genio Jean Paul Sartre es: "el infierno son los demás". Los demás apestan, los demás son estiércol, los demás son dignos de odio, los demás, los demás, eso dice el que no conoce a Jesucristo.

Nosotros, por nuestra parte, detectamos todo ese odio que viene de fuera, todo eso que quiere destruir la pareja, que quiere destruir la familia, todo eso que quiere envenenarnos el corazón.

Pero nosotros, a diferencia de Jean Paul Sartre, nosotros no empezamos a decir "el mundo es un estercolero" "el mundo es una porquería"; porque nosotros sabemos que ese mismo mundo fue conocido en toda su realidad por Jesucristo.

Nadie conoce mejor el hedor del pecado, nadie sufrió mas el hedor del pecado que Jesucristo, nadie lo conoce mejor, nadie lo detecta mas fácilmente y ese mundo que hiede a pecado, ese mundo que apesta a pecado, es el mundo al que vino Jesucristo, es el mundo en el que Cristo regó la semilla de su palabra, es el mundo en el que Cristo regó la luz de su enseñanza y es el mundo, en el que Cristo derramó la Santísima Sangre de nuestra salvación, ese mundo.

Por eso, nosotros los cristianos, ni nos dejamos llevar por toda esa propaganda, venga por donde venga, ni nos dejamos guiar por toda esa propaganda numero uno, ni nos escandalizamos de esa propaganda.

¡Ay! ¡Ay! Mira, guarda tu aire que todavía te faltan veinte o treinta años de ver porquerías, todavía te falta, es decir, los reality apenas han empezado hermanos, apenas empezaron.

Lo que tocará ver es asquerosos a ojos de una persona sensata, apesta a ojos y narices de una persona razonable, apesta; pero nosotros ¡Ay! ¡Ay! No, nosotros guardamos ese aire para decir Jesús, Jesús, guarda tu aire para aclamar a Jesucristo; porque dejarte escandalizar demasiado es aplaudir al demonio.

Entonces fíjate, en cuanto a lo que viene de fuera, nosotros ni nos dejamos arrastrar, ni nos dejamos escandalizar y viene la tercera, ni nos dejamos envenenar.

Bendito sea Dios, admiro la inteligencia de Jean Paul Sartre; pero no soy Sartriano soy cristiano, yo se que ese señor tenía una inteligencia portentosa; pero adoro, no la inteligencia de Sartre, sino la sabiduría de Jesús y no me dejo envenenar.

Además se que muchas veces mi corazón ha sido salpicado por eso mismo que yo critico en el mundo, entonces dejémonos de fariseísmos, dejémonos de tanto aspaviento y reconozcamos, que todos esos que están metidos en tantas cosas y nosotros que hemos estado o que estamos metidos en tantas otras, todos necesitamos de Jesús.

Resumamos la enseñanza que llevamos hasta aquí mis amados hermanos, tres puntos, ni nos dejamos arrastrar, ni nos dejamos escandalizar, ni nos dejamos...¿Cuál era la tercera? ni nos dejamos envenenar.

Pero me faltó una cuarta, porque son cuatro; la cuarta es, haber es que hubo un santo que tuvo una visión sobre las estrategias del demonio, si Dios le mostraba como cuando el demonio no logra nada, nada con alguien, por lo menos trata de entristecerlo.

Cuando no logra ni hacerlo pecar, ni que se llene de envidia, ni que se llene de orgullo, ni que se llene de codicia, por lo menos trata de quitarle la alegría y por eso voy a tomar la palabra de Neil Velez, ustedes lo conocen, el hombre se enloquece predicando a Jesús.

Neil Velez dice "Y le vamos a dar una paliza al demonio" ¿No? bueno yo voy a tomar esa palabra, aunque no me gusta ese estilo, para ser franco no me gusta ese estilo; pero admiro lo que Dios, muchas veces ha hecho a través de Neil Velez, eso es real.

Bueno Neil Velez dice "vamos a darle una paliza al demonio" entonces yo les digo a ustedes, si queremos darle una paliza al demonio apréndanse los cuatro "No" para Satanás.

Ni nos dejamos arrastrar, eso ya se lo aprendieron, es decir, no voy a dejarme involucrar en esos pecados, ni nos dejamos escandalizar, porque los escándalos y los aspavientos y mire todo lo que está sucediendo, todo eso es admiración para la bestia apocalíptica, todo eso es admiración para Satanás.

¿Y viste lo que pasó? ¿Y ahora lo que hicieron? "Y mira lo que lograron" todo eso que estás diciendo, en el fondo lo que estás diciendo y cuan poderoso es el diablo y cuan poderoso es el mal y cuan poderoso es Satanás y no te estas dando cuenta que estás utilizando tu boca para alabar, para alabar al demonio.

No tanto escándalo, simplemente todos esos pecados, en primer lugar, muchas veces a nosotros mismos nos han lastimado y si no son esos son otros, tal vez uno no ha hecho esos pecados que ve ahí en la televisión o que llegan ahí al buzón de correo de internet; pero si uno no ha hecho esos ha hecho otros, dejémonos de fariseísmos.

Y en segundo lugar que mas puede dar el mundo sin Dios. Entonces fíjate, los cuatro no, es: "ni nos dejamos arrastrar, ni nos dejamos escandalizar".

Una vez fueron escandalizar a Jesús, hay ese pasaje me encanta, fueron a escandalizar a Jesús, ¡Ay¡ ahora si le tenemos una noticia tan mala, tan mala, que ahora si le vamos a ver los ojos y fueron allá donde Jesús y le dijeron “fíjate, fíjate, imagínate, esto era como el chavo del ocho, que estaban unos judíos y que estaban celebrando sacrificios ahí en el altar y mandó Pilatos y los mató, figúrate y se regó la sangre y se mezcló la sangre de sacrificios con la sangre, ¿Viste la porquería, lo muérgano del Pilato? y ellos esperaban que Jesús dijera: "hay que mundo, hay que tristeza, ay, ay".

Y Jesús lo que dijo es: "bueno ¿Y ustedes no se acuerdan de esos otros 18 que los mató la torre esa?" ( San Lucas 13,4) Jesús no se deja escandalizar, Jesús es fantástico, Jesús es fantástico, no se deja.

¿Oigan y ustedes no se acuerdan de esos 18 de la torre esa? y si saben y si ustedes no se convierten les va air peor, permiso, listo (San Lucas 13,5).¿No les parece fascinante Jesucristo?

Jesucristo es fascinante, ni nos dejamos arrastrar, ni nos dejamos escandalizar, ni nos dejamos envenenar, hay gente que no se escandaliza; pero por dentro va guardando el odio, ¡huy la humanidad! como es la humanidad, como es la gente, verdaderamente cuanto mas conozco a los perros ¿Ah no como es? Cuanto mas conozco a los hombres, mas quiero... entonces si lo habían oído yo era por saber si lo habían oído.

Entonces hay gente que se va llenando como de un odio y dice, "no, razón que uno no debe hacer ningún bien" y empieza una vida supremamente cómoda. Como el mundo es tan puerco, tan apestoso, realmente uno no debe hacer ningún bien, realmente uno debe encerrarse en su concha, realmente uno debe vivir tranquilo, realmente uno debe vivir para si mismo.

Y nos volvemos en unos artistas del egoísmo, porque como el mundo es tan malo, tan malo, entonces me voy a encerrar o en mi mismo o en mi pareja, o en mi familia, o en mi grupo, hay gente que se encierra en su grupo.

En nuestro grupo nos queremos tanto, hay un ambiente tan bonito, esto le está pasando a muchas comunidades en Europa y por eso en la Iglesia Católica, los obispos europeos, han tenido que tomar medidas al respecto, porque algunas comunidades y algunos movimientos tienen un sentido de pertenencia tan grande y viven tan sabroso y se quieren tanto, tanto y están tan enamorados, todos se aman todo increíble, todo maravilloso; pero para afuera nada, porque el mundo es una porquería, nosotros los salvados, el mundo los condenados, nosotros los bonitos, el mundo los feos, nosotros... eso es el nuevo fariseísmo.

Así que tampoco nos vamos a dejar envenenar y lo que es más hermoso, tampoco nos vamos a dejar entristecer, porque esa será la última estrategia del enemigo.

Es como si nos repitiera todos los días: ¿No se va a reír? ¡Que se va a reír! ¿No ve cuantos maté de hambre hoy? ¿No ve cuantas violaciones logré? ¿No ve cuantos sacerdotes sacrílegos? ¿No ve cuantos cismas? de que se va a reír, usted no tiene derecho a sonreír, usted solo tiene derecho a estar triste.

Ese mensaje lo repite el demonio cómo un cassette rayado, repite ese mensaje y hay gente que se traga el cuento "ah si verdad no tengo derecho a sonreír" y es la gente que entonces le empieza una enfermedad que ha sido diagnosticada y que es tratada por algunos psicólogos prestantes como el doctor Escobar, se llama "la tiesera", yo le tengo miedo a la gente tan tiesa.

Todo es tan transcendental, todo es tan serio, "es que este mundo... mira, lo de ayer era caótico; pero lo de hoy es catastrófico y lo de mañana no tenemos adjetivos es que es una situación... es que yo no se donde vamos a llegar". Todos serios y circunspectos.

Hermanos, yo no he conocido la primera persona circunspecta que sea eficaz en la evangelización. ¿Ustedes se imaginan un circunspecto evangelizando? Mire, la evangelización del circunspecto, vamos a evangelizar aquí por ejemplo esta patena: "Mira, vengo a presentarte un mensaje que me ha servido para un carajo; pero tu verás, mira, realmente el mundo está podrido y esta muy mal; pero te invito a que creas, porque hombre, por lo menos creyendo tienes el vocabulario para hablar de este mundo". Imagínese esa evangelización.

Decía un general alemán, y los alemanes tienen fama como de tiesos, como de rígidos, decía: "No hay heroísmo sin alegría" bonito, no hay grandeza sin alegría, nada grande se hizo sin una reunión de amigos y una sonora carcajada.

Necesitamos la revolución de la alegría, dirán ustedes ¿Y como podemos sonreír ante tanto dolor? lo primero que hay que decirle a la persona que nos presenta todo eso es decirle: "Mira, yo estoy suscrito a CNN, estoy suscrito al tiempo, es decir, estoy suscrito a muchas agencias de noticias" Yo quisiera saber; tu de donde tienes el mapa completo, ¿Tienes los resultados a última hora de lo que ha hecho el mal o lo que ha hecho el bien? O tienes solo datos parciales, explícame eso.

El demonio cuando no puede mentir dice verdades chiquitas, dice verdades a medias. Para destruir a una persona no se necesita muchas veces mentir, basta con decir la verdad del lado obscuro de esa persona y toda persona tiene un lado obscuro, así como todo gordo tiene un lado flaco hermanos.

De manera que destruir una persona es muy fácil, no es sino buscar su lado oscuro, no es sino buscar lo feo, lo malo de una persona y empezar a decir y resultará que eso es verdad.

Por ejemplo, mire, aquí tenemos un señor que canta, alaba al señor de una manera preciosa, espectacular, nos conmueve, está en un ministerio precioso, bueno, ahora nosotros vamos con una lupa, vamos a buscar lo pecaminoso, lo feo, te aseguro que podemos decir 80 cosas feas de el y todas son verdad ¿ochenta está bien? Noventa y cuatro, bueno, podemos decir noventa y cuatro cosas.

Bienaventurado, de mi se podrían decir miles y miles, eso hace el demonio, pero la verdad completa de Hernán que así se llama, es que son las noventa y cuatro cosas? No. A esas noventa y cuatro cosas yo le pongo delante una gota de la sangre de Cristo y las noventa y cuatro vuelan en átomos, desaparecen, con una gota de la sangre del Señor.

La verdad completa de mi vida no es lo peor que se pueda decir de mi, la verdad completa de mi vida no es los escándalos que yo haya causado, las incoherencias que yo haya tenido, las debilidades en que haya caído, esa no es la verdad completa de mi vida, la verdad completa de mi vida la tiene el que es la verdad, y cuando el demonio pretende decirnos "mira lo mal que tengo el mundo" mira lo mal que tengo el mundo, y nosotros decimos: "Y mira lo mucho que lo quiere Dios" y se acabó.

Hermanos, no nos vamos a dejar, no nos vamos a dejar arrastrar, es muy feo ser un arrastrado, no nos vamos a dejar escandalizar, no nos vamos a dejar envenenar y no nos vamos a dejar entristecer, no nos vamos a dejar.

La Iglesia Católica ha tenido unos santos fantásticos en este estilo, entre los muchos que admiro quiero recordar hoy con mucho amor a San Felipe Neri, este santo sacerdote del siglo XVI es maravilloso, lo que ustedes puedan conocer de san Felipe Neri, hay muchos mas, pero lo que puedan conocer de San Felipe Neri el es esta homilía que he tratado de decir viva, eso es san Felipe Neri, un hombre que no se dejó arrastrar por el mal, que no se dejó escandalizar por el mal que veía y tu sabes que el vivió en el siglo feo, es decir, en el siglo ese de todos los escándalos "y que los papas y fíjate, fíjate, había un papa que tenía un hijo, tenía un hijo" ¡Ay! como para que uno diga, "Ay Dios mío es catastrófico, es una cosa terrible".

Felipe Neri vivió en el siglo ese, la Iglesia Católica ha tenido siglos espantosos, para que vamos a decir mentiras, espantosos y uno de los siglos espantosos fue el siglo XVI, todo el mundo dice, los Borgia, como para que uno de católico diga: "Ay me escondo" No, ¿Y que pasa? Sacuda a la familia suya ¿Y que cae? un poco de frutas podridas. Mi familia se llama la Iglesia Católica y cual es el problema, es que a toda costa quieren que uno se acompleje.

Ustedes han visto como en los exorcismos, o por lo menos eso se cuenta, cuando le muestran la cruz al demonio se esconde, pues así nos quieren hacer a los católicos, pero al revés, cuando ven a un católico, así como medio feliz ¿Que dicen? ¡Galileo! como para que el católico diga ¡Ah la kriptonita!

Quieren que vivamos acomplejados, doblegados, encogidos y resulta que nosotros para no dejarnos arrugar nos hemos engordado, bueno, no era, es mas o menos la idea.

Hermanos, a mi por lo menos, a mi no me arrugan tan fácil, no nos vamos a dejar arrugar, no nos vamos a dejar acomplejar, no nos vamos a dejar encoger y San Felipe Neri es un testigo maravilloso de esto, el hombre no se dejaba escandalizar, no se dejaba envenenar y encima de eso, es uno de los grandes patronos de la renovación carismática, del canto, de la alegría.

Hay gente que no le gusta mucho el canto, no le gusta mucha alegría y hay gente que no le gusta mucho la danza, la danza litúrgica, hay otros que no podemos danzar fácilmente, pero Felipe Neri era de esos, del canto, de la danza, siglo XVI, imagínate, la inquisición española y la inquisición romana, buscando con lupa donde había problemas y Felipe Neri sonriendo, acogiendo gente, fundado grupos de oración, alabando a Cristo Jesús, organizando danzas y transformando vidas.

Felipe Neri no se dejó arrastrar, no se dejó escandalizar, no se dejó envenenar y no se dejó entristecer, nosotros tenemos esos cuatro No. ¿Y cuál es la fuerza de esos cuatro no? Es el evangelio de hoy.

Es que el problema no está fuera, es que no es el mundo el que me ha hecho rey, dijo Jesucristo y eso es muy interesante ¿no? Si el mundo no lo hizo a El, si el mundo no hizo a Jesucristo señor, el mundo no me ha hecho a mi cristiano.

¿Yo que le debo al mundo? Al mundo lo que le debo es la justicia, según razón, eso lo dijo Santo Tomás, eso es lo que yo le debo a la sociedad, la justicia según razón, punto. Y san Pablo dice mas: "A nadie debáis otra cosa que amor" eso es lo que yo debo, justicia según razón y amor para propagar el evangelio.

¿Yo del mundo que mas espero, que me va a dar el mundo? pues lo mismo que ya me está dando, con todas esas propagandas y con todas esas cosas que hemos dicho ¿Qué mas me va a dar el mundo? ¿Qué mas voy a esperar del mundo? Nada, soy yo el que le tengo que darle al mundo, soy yo el que tengo que contarle al mundo que existen otros amores, que existen otras alegrías y que existen otros abrazos, soy yo el que tengo que contárselo al mundo.

Ustedes no se imaginan la cantidad de gente que nunca en su vida a experimentado un verdadero abrazo, porque todo abrazo era un abrazo de interés, todo abrazo era un abrazo de impureza, todo abrazo era un abrazo de hipocresía, yo no voy a esperar que el mundo me abrace con autenticidad, con generosidad, no, soy yo el que tengo que mostrar como es un abrazo.

Yo no voy a esperar del mundo una sonrisa de pureza o de inocencia, soy yo el que le tengo que darle al mundo eso que el mundo no tiene, el mundo no lo tiene, el mundo no tiene esas cosas, el mundo no tiene la paciencia ni tiene la longanimidad ni tiene la fortaleza, el mundo no lo tiene, entonces dejemos de quejarnos.

Me acuerdo de una predicación que hacíamos sobre ese tema, que todo el mundo estaba en un ambiente muy pesado, los que trabajan en el medio médico dicen, mire padre, es que yo estoy en un ambiente muy pesado, usted sabe que el medio médico es un medio muy pesado.

Y los que trabajan en el medio artístico: "usted se imaginará como está ese ambiente, es un ambiente terriblemente pesado". Y los que trabajan en los bancos y las finanzas: "es un ambiente terriblemente pesado" y los que entran a un seminario, "este ambiente está más pesado que todos padre".

Hombre, todos los ambientes son pesados, todos, admitámoslo, el mundo padece de obesidad espiritual, todos los ambientes son pesados. Póngase a hacer negocio y el ambiente es pesado, póngase a dar clase y el ambiente es pesado, entonces dejemos de sufrir por eso.

Ya cuando usted vaya a dar clase, aquí por ejemplo mi querida amiga Martha que da clases en el colegio Jordán, ella da clases de grado once, grado diez, grado nueve, grado ocho, siete, seis, en fin, da muchas clases, entonces resulta que cuando usted vaya a dar clases, usted no puede llegar a los muchachos de grado décimo a decir "gracias Señor..." ¿Ustedes conocen la oración del ingenuo? la oración del ingenuo es esta: "gracias Señor porque me acercas a estas flores de humildad y de pureza, gracias Señor porque se que aquí solo voy a encontrar alegría y acogida y hambre de Ti, gracias Señor, solamente te pido que me des tanta humildad que cuando empiecen a llorar aplaudiéndome yo no me vuelva vanidoso, gracias Señor". Amén.

Y así entra a la clase, hombre, ubiquémonos, si usted va a entrar a grado décimo, usted tiene que esperar que ahí se encuentra a tres o cuatro drogadictos, que el otro casi se suicida, que tiene cinco o seis candidatos a homosexuales, que otro se enredó ya con una mujer casada, usted tiene que llegar pensando que eso es lo que da el mundo, que mas va a encontrar usted ahí; pero llegue con esa conciencia, sabiendo que usted tiene la propuesta nueva hermano, usted es el que tiene el adentro nuevos usted es el que tiene el corazón nuevo.

Ahora apliquemos la oración del ingenuo al que trabaja en un banco: "Gracias Señor porque me llamaste a este trabajo que tiene la única misión de servir a los mas necesitados, a los mas desfavorecidos, gracias Señor por el absoluto desinterés que encontraré aquí".

No, usted sabe que entra a un banco y a que entra? Entra a eso, entra a que el uno va a tratar de ver como roba según la ley y el otro a como rompe la ley y roba, no va a encontrar mucho mas, sepa que ese es el mundo, pero sépalo sin odio, sépalo porque el mundo sin Dios se agrieta, se desmorona y se cae, sepa que ese es el mundo, entienda que ese es el mundo y vaya con serenidad y vaya con alegría.

Lo del seminario y el ambiente pesado no es solamente un chiste, yo me acuerdo que cuando entré a mi comunidad, que a veces tiene un ambiente pesado, cuando entre a mi comunidad, en esa época yo era un niño rollizo, un poco, bueno yo vivía feliz, vivía contento, en lo que podía participar en los grupos, que ustedes conocen, estaba en los grupos, iban avanzando las clases, entonces alguien comentó sobre ese entusiasmo, sobre esa alegría y decían: "No, pues claro, apenas novicio, uno de novicio todo lo ve bonito".

Luego hice mis primeros votos religiosos y yo seguía mas o menos contento, seguía feliz, así como me han conocido, y entonces decían: "claro, recién profeso, primeros votos eso es como recién casado" y entonces vino la ordenación sacerdotal, y yo seguía feliz. "ah pues claro, recién ordenado, tiene que estar feliz". Hermanos, hemos once años, vamos para los doce años de sacerdocio y sonreímos con gozo y alabamos a Jesucristo.

¿Sabe una cosa? Hay gente que sigue esperando a que a uno se le acabe la cuerda, a ver en qué momento uno se aburre, hay mucha gente esperando a que uno se aburra, pero el Señor me ha conservado en la especie humana.

De manera, mis hermanos, a que dejen por favor a los demás, que los demás esperen que ustedes se aburran, déjenlos, como Felipe Neri, como Domingo de Guzmán, como Ignacio de Loyola, como Francisco de Asís, como Maximiliano María, con una sonrisa, luz, nada de ingenuidad, yo no estoy hablando de ingenuidad, luz en la mente, amor en el corazón, conciencia de quién nos ha redimido y una sonrisa, porque hay un cielo que nos espera.

Amén.