P051006a

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Fecha: 20110523

Título:

Original en audio: 4 min. 19 seg.


Inauguramos esta semana quinta del tiempo pascual con una escena con una escena bastante pintoresca del capítulo catorce de los hechos de los Apóstoles.Podemos decir que les iba saliendo bastante caro a los Apóstoles, en esta caso a Pablo y Bernabé, una obra buena que hicieron.

Nosotros recordamos seguramente que en los comienzos de este libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro y Juan realizan un milagro, que es sanar a un hombre paralítico, y ese milagro les trae muchos problemas con las autoridades judías. Pues también aquí se trata de un milagro en la ciudad de Listra, y también se trata de un paralítico, y también hay problemas, y problemas graves con las autoridades, pero primero problemas incluso con la misma gente que ha resultado beneficiada por el milagro, por lo menos que ha sido testigo del milagro.

¿Qué fue lo que sucedió? Que bueno, según hemos visto, Pablo y Bernabé deciden dedicar su ministerio a los gentiles, es decir, a los paganos, porque está claro que las comunidades de judíos no quieren saber de ellos. Pablo trae esta noticia que Cristo es el cumplimiento de las promesas de Dios, que Cristo es la buena noticia, que Él es el Mesías.

Pero este Mesías resulta demasiado difícil de reconocer para los judíos; ellos estaban esperando, seguramente, lo mismo que los judíos de Palestina, estaban esperando una especie de rey victorioso que devolviera su independencia y su prosperidad a Israel. Y entonces cuando se habla de este Mesías crucificado, resucitado, por más que la Resurrección despertara cierta extrañeza, no alcanzaba a cautivar los corazones del pueblo del Mesías, del pueblo de Cristo, es decir, de los judíos.