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Fecha: 20010429
Título: Tres ideas sobre Santa Catalina de Siena
Original en audio: 12 min. 31 seg.
La vida de Santa Catalina de Siena se puede mirar desde muchos puntos de vista. Hoy quiero compartir con ustedes tres ideas, tres puntos sobre Catalina de Siena como mujer.
Actualmente tenemos muchos modelos de mujer. Y la mujer recibe muchísimas propuestas. Mucha gente quiere decirte, -a ti que eres mujer-, cómo tienes que ser en tu aspecto físico, en tus sentimientos, en tu ropa, en tu dinero.
Yo no soy quién para indicarte cómo tienes que pensar, qué vivir, o qué sentir. Pero sí te puedo contar que realmente, de las mujeres que me han impactado, Catalina de Siena, por tres razones, que son las que voy a decir ahora.
La primera: Catalina me ha enseñado que la fuerza de una mujer, está en sentirse amada, saberse amada. Tal vez la peor noticia para una mujer, es: "En realidad, no me aman. En realidad, no les interesa. En realidad, me estaban utilizando. En realidad, estaban jugando conmigo".
Esa noticia es desastrosa para el corazón de la mujer. En cambio, la noticia grande, la noticia que la construye, es: "Sí, de veras me aman". Catalina fue una persona que encontró amor y que se supo amada. Lo que pasa es que como a Dios no le vemos inmediatamente, directamente, entonces podemos equivocarnos, y podemos fijarnos más en otros amores que se ven más.
Pero Catalina encontró un camino, y en ese camino encontró amor. Se supo amada, amada ante todo por Dios, amada por la Iglesia. Y es increíble lo que puede el corazón de una mujer cuando se sabe amada. Yo creo que todos, hombres y mujeres, seguimos buscando amor. Y creo que así vamos a ser hasta el fin del mundo.
Lo grave es que a veces dependemos demasiado de los amores que pueden aparecer en esta tierra: lo que piensen las amigas, las amiguitas o las amigotas; lo que piensen los amigos; lo que piense el novio. Y esa dependencia llega a convertirse en una esclavitud, que es señal de que ese amor no es de los buenos. Porque el amor bueno construye, levanta.
Primera idea: La fuerza de una mujer está en saberse amada, y Catalina de Siena descubrió el amor, la potencia del amor de Dios.
Segunda idea: Catalina construyó, por así decirlo, su ser de mujer, sin competir con el hombre. Por eso logró lo que no logran los hombres. Este mensaje me parece sumamente actual. Ella creció y se construyó como mujer, sin entrar en competencia con el hombre. Y los tiempos en los que vivía Catalina, eran tiempos en los que la mujer se encontraba en gravísima desventaja.
Un ejemplo interesante sucedió hacia el final de la vida de Catalina, por allá en mil trescientos setenta y pico. Había un problema político tenaz entre la ciudad de Florencia y el Papa. Italia no era un país en aquella época. Italia vino a ser país en el siglo diecinueve. Italia era como una colcha de reinos, de ducados, de condados. Y el reino de Florencia estaba de pelea con el Papa.
El Papa tampoco tenía únicamente lo que tiene hoy, el Vaticano, sino unos terrenos que se llamaban los terrenos pontificios. Todo el mundo trataba de arreglar ese problema, muchos hombres, antes diplomáticos, o temibles guerreros: "Vamos a solucionar esto por las armas. Vamos a solucionar esto con política, con diplomacia".
Los hombres hicieron lo que pudieron, y no lograron nada. Catalina de Siena llegó con un estilo distinto. Ella no fue un hombre más. No era un hombre vestido de mujer; era una mujer, y obraba, sentía, hablaba feliz de ser mujer. Así la había oído Dios, y así se sentía feliz.
La estrategia de Catalina en este problema de Florencia, fue muy distinta. Ella no empezó por meterse a hacer muchas negociaciones ni a acumular ejércitos. A cada persona que le hablaba, la llevaba a descubrir su propia alma, su propio ser, su propio corazón.
Catalina llevaba a cada persona adentro de sí misma, porque tenía vida interior. Llevaba a las personas a que se conocieran. Su estrategia tuvo un éxito maravilloso. Hoy hacen falta mujeres así; no mujeres que estén compitiendo con el hombre: "a ver si gano más dinero que el hombre, o si tengo un puesto más poderoso que el hombre".
La mujer tiene su estrategia, tiene su estilo. Y si la mujer sabe encontrar su estilo, va a lograr lo que no logra ningún hombre. Esa es la segunda idea.
Primera idea: Catalina encontró amor, se supo amada, y esa fue su fuerza. Segunda, no entró en competencia con el hombre, sino más bien, desde su ser de mujer, desde su fina psicología, diríamos, desde su capacidad de percibir al corazón humano, llevó a cada persona a reconocer quién era. Y esa estrategia le sirvió con mucha gente; también le sirvió conmigo.
Tercera idea: Catalina de Siena fue una mujer que sufrió y trabajó mucho. Sufrió haciendo penitencia, sufrió orando, muchísimo. ¡Muchísimo! Sufrió viendo que no todos sus planes funcionaban, y que no todas sus inspiraciones caían bien.
La tercera idea es ésta: lo que vale la pena cuesta trabajo. Es que en realidad, fíjate qué es la expresión ésa. Cuando decimos que algo vale la pena, ¿qué quiere decir? Pues quiere decir que hay una pena, que hay un esfuerzo, que hay un dolor. Pero que eso que queremos, vale ese dolor.
Lo que cuesta trabajo, hasta cierto punto nos hace sufrir. Pero no se hacen sin pena cosas que valgan la pena. Lo que vale la pena cuesta trabajo.
Creo que a veces nosotros somos facilistas. Queremos que todas las cosas nos resulten como por arte de magia, sin esfuerzo, sin trabajo, sin constancia, sin perseverancia. Ahí está Catalina para decirnos que lo que vale la pena cuesta trabajo.
¡Pero cuánto fruto dio! Cuando murió Catalina en 1380, ella no alcanzó a ver todo el resultado de su esfuerzo. Yo creo que no estoy exagerando si les digo, que esa Iglesia de finales del siglo catorce, logró unirse a comienzos del siglo quince, gracias a la santidad, a la palabra, al esfuerzo de Catalina de Siena. ¡Qué gran mujer!