Cinco charlas de Mariologia (5 de 5)
El Padre Gianni Colzani pertenece al clero diocesano, está adscrito a la arquidiócesis de Milán, es mariólogo, como especialidad suya, profesor de la Universidad Urbaniana, en Roma, escritor prolífico. Él nos ofreció un par de ponencias en el reciente Congreso de Teología Mariana en Chiquinquirá. Y voy a apoyarme en una parte de un escrito suyo para referirme al futuro de la Mariología, sobre todo en el siglo XXI, que ya es mucho decir.
Empieza diciendo el Padre Colzanni: "El haber aceptado un título como este del futuro de la Mariología, es probablemente signo de inconsciencia; hipotizar la la tarea que la Teología desarrollará en los próximos noventa años, significa preguntarse cuáles serán las opciones estratégicas de la Iglesia del futuro; preguntarse sobre el servicio que la Teología podrá ofrecer a esas opciones e interrogarse sobre el valor que la piedad mariana podrá revestir en orden a dichas opciones, porque no soy profeta, -dice el Padre Colzanni-, me consideraré satisfecho con partir del hoy y de proyectar la mirada un poco hacia adelante. No es fácil, no es sencillo hablar de la Iglesia del futuro en estas circunstancias".
Y un poco más adelante nos da una imagen, nos pinta un cuadro a grandes brochazos sobre lo que está sucediendo hoy y cómo puede impactar hacia el futuro, creo que fue la parte más interesante del trabajo que tuvimos en esos días. Dice el Padre Colzanni: "Sin entrar en un análisis de las transformaciones sociológicas y de las raíces culturales y filosóficas de estas transformaciones, bástenos reconocer aquí un dato pacífico, es decir que nos encontramos ante un cambio de época, un cambio radical de interpretación de la vida". Ese es como el centro de gravedad de la propuesta del Padre Colzanni: "Nos encontramos ante un cambio radical de interpretación de la vida".
Por supuesto, esta reflexión que él hizo, estaba destinada a los asistentes del Congreso, pero yo creo que adquiere como un eco particular cuando se pone frente de una de las formas de vida consagrada que tiene más estabilidad, por algo decía San Bruno, el del día de hoy, Patrono de mi hermano, porque así se llama mi hermano, Bruno, y se llama Bruno por el santo, ¿no? No es por otra razón. Decía San Bruno: "Stat Crux dum orbis", o en todo caso ese es lema de la Orden Cartuja, "Stat Crux, la Cruz permanece en pie y permanece firme, "dum pulpitur urbis", mientras la tierra o el mundo da y da vueltas, la cruz permanece como referencia permanente.
Por eso digo, que esto que nos va a decir Colzanni, creo que es bien interesante desde la perspectiva de la estabilidad propia de la vida monástica, y de esa referencia continua de la vida cristiana y religiosa al misterio de la Cruz.
Sigue él: "Me consideraré satisfecho recordando los fenómenos principales, dejando su explicación a quien le corresponda", y empieza la enumeración: "Son fenómenos que van desde la secularización postmoderna a la globalización y las reacciones que esta ha suscitado". Dos términos: "secularización postmoderna".
Recordemos un poco qué se quiere decir con postmoderno aquí. La modernidad se suele entender hoy como un proyecto, proyecto económico, social y filosófico a la vez