Bo20005a
Fecha: 20030817
Título: A Cristo le dimos carne mortal y Cristo nos entrega la Carne que comunica vida eterna
Original en audio: 8 min. 35 seg.
Hermanos:
Cada uno de los Evangelios tiene una particularidad. El Evangelio de Juan, por ejemplo, presenta una cosa muy interesante, y es que nunca, o casi nunca, las preguntas que le hacen a Cristo, Él las responde.
Es algo interesante; siempre queda como en suspenso la pregunta. Por poner el caso, hoy le cuestionan: "¿Cómo puede Éste darnos a comer su Carne?" (véase San Juan 6,52). Y en realidad, pues, Cristo no da una respuesta a esa pregunta.
"¿Cómo puede Él darnos a comer su Carne?" (véase San Juan 6,52). Esa pregunta se puede mirar de dos maneras.
Se puede mirar como una pregunta de incredulidad. En ese momento, esos judíos interpelan con incredulidad. "¿Cómo puede Éste darnos a comer su Carne?" (véase San Juan 6,52). Preguntan como diciendo: "¡Eso es imposible!"
Pero, esa pregunta también se puede mirar con admiración: "¿Cómo puede Éste llegar a tanto? ¿Cómo ha inventado un camino? ¿Cómo nos ha regalado una manera para darnos a comer su Carne?"
La pregunta puede ser dicha con incredulidad, como afirmando: "Es imposible que nos dé a comer su Carne". O, la pregunta puede ser dicha con admiración, como afirmando: "Él nos da su Carne. ¡Qué maravilla! ¿Cómo pudo hacerlo?"
Y es muy bonito, porque nosotros vamos a tomar esta pregunta que ellos dijeron con incredulidad, y la vamos a decir con admiración: "¡Qué maravilla que Él haya encontrado un camino para darnos su Carne!" Ese es el primer punto de meditación que les dejo.
Cuando estemos ante el Sagrario en la Iglesia, cuando miremos la fracción del Pan en la Eucaristía, cuando nos acerquemos a comulgar, miremos esa Hostia y digamos: "¿Cómo llegó a tanto? ¿Cómo puede darnos su Carne? ¿Cómo puede amarme tanto?" ¡Punto número uno!