Diferencia entre revisiones de «O196001a»
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Esta enseñanza es un poquito drástica, sobre todo porque está expresada en ese lenguaje medio jurídico que a veces utiliza Ezequiel, ese lenguaje de: "Este vive", "este muere", "este se condena", "este se salva"; es un lenguaje que a veces suena brusco a nuestros oídos. | Esta enseñanza es un poquito drástica, sobre todo porque está expresada en ese lenguaje medio jurídico que a veces utiliza Ezequiel, ese lenguaje de: "Este vive", "este muere", "este se condena", "este se salva"; es un lenguaje que a veces suena brusco a nuestros oídos. | ||
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| + | Pero no podemos quedarnos solamente en un Dios que llevara las cuentas a ver quién se salva y quién no se salva. El mismo Dios que es nuestro Juez, ese mismo Dios es nuestro Salvador. Y por eso son fundamentales y absolutamente importantes las palabras que dice el Profeta: "Descargáos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí; hacéos un corazón y un espíritu nuevos. Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien sea". convertíos y vivid" (''véase'' Ezequiel 18,31-32). | ||
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| + | El mismo Dios que es justo y que hará justicia de cada persona según cada una de sus obras, el mismo Dios que es justo, que no es ningún tonto, que se da cuenta de todo, que sabe lo que le ha dado a cada quien; ese mismo Dios que conoce lo profundo del corazón humano, "el único que escruta las entrañas" (véase Jeremías ), según nos dice Jeremías, no está ahí solamente para juzgarnos. | ||
Revisión del 17:07 4 ago 2008
Fecha: 19960817
Título:
Original en audio: 5 min. 49 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN....
Las palabras que nos dice el Señor por el Profeta Ezequiel son fuertes. No es que los hijos paguen las consecuencias, no es que los hijos sean responsables, digo mejor, no es que los hijos sean responsables de los pecados de los padres.
Y dice: "El que peque, ese moriirá. Si un hombre es justo, ese vivirá, Y si engendra a un hijo que comete abominaciones, el hijo morirá y el padre vivirá" (véase Ezequiel 18, ).
Esta doctrina prácticamente es nueva dentro del Antiguo Testamento, cuando hace su aparición con el Profeta Ezequiel. Es conocida como la enseñanza de la responsabilidad personal.
Aveces ponemos más de la cuenta el peso que el pasado ha tenido en nuestras vidas: "Claro, si yo vengo de una familia con tales condiciones", o "yo vemgo de un país o de una cultura...", "es que los colombianos somos así, y entonces pues claro, yo de ahí, ¿qué púede salír de ahí?" "¿Acaso de Nazareth puede salir algo bueno?" (véase ).
Entonces uno desprecia de pronto sus propios orígenes o los orígenes de otras personas. Ya se tate de raza o de cultura, o de familia, o de padre, o de madre, Ezequiel nos está enseñando que ese no es el condicionamiento último de la persona.
Esta enseñanza es un poquito drástica, sobre todo porque está expresada en ese lenguaje medio jurídico que a veces utiliza Ezequiel, ese lenguaje de: "Este vive", "este muere", "este se condena", "este se salva"; es un lenguaje que a veces suena brusco a nuestros oídos.
Pero no podemos quedarnos solamente en un Dios que llevara las cuentas a ver quién se salva y quién no se salva. El mismo Dios que es nuestro Juez, ese mismo Dios es nuestro Salvador. Y por eso son fundamentales y absolutamente importantes las palabras que dice el Profeta: "Descargáos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí; hacéos un corazón y un espíritu nuevos. Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien sea". convertíos y vivid" (véase Ezequiel 18,31-32).
El mismo Dios que es justo y que hará justicia de cada persona según cada una de sus obras, el mismo Dios que es justo, que no es ningún tonto, que se da cuenta de todo, que sabe lo que le ha dado a cada quien; ese mismo Dios que conoce lo profundo del corazón humano, "el único que escruta las entrañas" (véase Jeremías ), según nos dice Jeremías, no está ahí solamente para juzgarnos.