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La Carta de Santiago dice que Dios no tienta a nadie, que Dios no puede tener tentaciones; Dios no conoce la tentación al mal y Él no tienta a nadie. Pero por otra parte Jesús fe tentado. Entonces ¿cómo es la fin la tentación? Y San Agustín dice que la tentación tiene un aspecto positivo, porque nadie puede ser coronado si no ha tenido lucha, y nadie puede tener lucha si no tiene tentación. | La Carta de Santiago dice que Dios no tienta a nadie, que Dios no puede tener tentaciones; Dios no conoce la tentación al mal y Él no tienta a nadie. Pero por otra parte Jesús fe tentado. Entonces ¿cómo es la fin la tentación? Y San Agustín dice que la tentación tiene un aspecto positivo, porque nadie puede ser coronado si no ha tenido lucha, y nadie puede tener lucha si no tiene tentación. | ||
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| + | Entonces debemos concluir que hay dos maneras de entender la tentación. Hay un aspecto como subjetivo de la tentación que es la atracción que uno mismo tiene, lo que aquí llama el Apóstol Santiago su concupiscencia hacia el mal, eso no viene de Dios. El atractivo que lo malo tiene para nosotros, ése no viene de Dios. | ||
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| + | ¿Entonces Cristo tuvo tentación o o la tuvo? Pues Cristo sí tuvo tentación, en ese sentido de la prueba exterior que sirvió para mostrar que su Corazón estaba sólo pra servir al Padre y buscar su voluntad. Pero Cristo no tuvo tentación en el sentido del deseo interno de lo malo. | ||
Revisión del 15:18 29 abr 2008
Fecha: 19980217
Título:
Original en audio: 4 min. 30 seg.
La lectura de Santiago nos ayuda a descubrir que en la tentación hay como dos aspectos. Cuando nosotros decimos en el Padre Nuestro: "No nos dejes caer en la tentación", estamos diciendo que la tentación es como algo que está afuera de nosotros, que nos llama, que nos atrae, en lo que podríamos caer y que Dios nos puede salvar.
La tradición en latín decía o dice: "Ne nos inducas in tentationem", y en griego dice: "Kai me eisenénkes jemáis eis peirasmón", ---------------------, "no nos lleves a tentación.
La Carta de Santiago dice que Dios no tienta a nadie, que Dios no puede tener tentaciones; Dios no conoce la tentación al mal y Él no tienta a nadie. Pero por otra parte Jesús fe tentado. Entonces ¿cómo es la fin la tentación? Y San Agustín dice que la tentación tiene un aspecto positivo, porque nadie puede ser coronado si no ha tenido lucha, y nadie puede tener lucha si no tiene tentación.
Entonces debemos concluir que hay dos maneras de entender la tentación. Hay un aspecto como subjetivo de la tentación que es la atracción que uno mismo tiene, lo que aquí llama el Apóstol Santiago su concupiscencia hacia el mal, eso no viene de Dios. El atractivo que lo malo tiene para nosotros, ése no viene de Dios.
¿Entonces Cristo tuvo tentación o o la tuvo? Pues Cristo sí tuvo tentación, en ese sentido de la prueba exterior que sirvió para mostrar que su Corazón estaba sólo pra servir al Padre y buscar su voluntad. Pero Cristo no tuvo tentación en el sentido del deseo interno de lo malo.