Diferencia entre revisiones de «P031002a»
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Por ejemplo, ese vacío que siente el padre de familia cuando ve que los hijos crecen, pero crecen torcidos; ese vacío quie siente el profesional que ha hecho su dioenero de mala manera y que está en la zozobra porque no sabe en qué momento se lo van a ehar en cara; ese vacío que tiene el médico elprofesional de la salud cuando reconoce que ha sido irresponsable, cuando la conciencia tiene de qué acusarle; ese vacío que puede tener el religioso o la religiosa cuando pasan los años y se da cuenta de que prometió y no cumplió; dijo, pero no llegó a la práctica. | Por ejemplo, ese vacío que siente el padre de familia cuando ve que los hijos crecen, pero crecen torcidos; ese vacío quie siente el profesional que ha hecho su dioenero de mala manera y que está en la zozobra porque no sabe en qué momento se lo van a ehar en cara; ese vacío que tiene el médico elprofesional de la salud cuando reconoce que ha sido irresponsable, cuando la conciencia tiene de qué acusarle; ese vacío que puede tener el religioso o la religiosa cuando pasan los años y se da cuenta de que prometió y no cumplió; dijo, pero no llegó a la práctica. | ||
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| + | Por eso Jesucristo nos invita a tomar en serio nuestro proceder en esta tierra y a trabajar por un alimento que no se acaba y a buscar esa vida que está más allá de lo que alcanzan a ver nuestros ojos; más allá de lo inmediato; más allá de lo material, de lo práctico. | ||
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| + | Y el principio de esa vida nos lo cuenta también Jesucristo en este evangelio cuando dice que el trabajo que Dios quiere de nosotros es, en primer lugar, que creamos en su Enviado. | ||
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| + | La fe es la bendición de los días; un día vivido en la fe es un día ofrecido a Dios, y un día ofrecido a Dios es como una pequeña Eucaristía que celebra nuestro corazón en la presencia delPadre Celestial. | ||
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| + | Lo primero que hay que hacer para bendecir nuestro tiempo, para que las horas no pasen en vano y los días no se pierdan, es ejercer la fe en el Hijo de Dios, en Aquel que Dios ha enviado; creer en Él, darle el primer puesto a lo que Él hace, a lo que Él quiere, a lo que Él ha padecido, a lo que Él desea. | ||
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| + | Descubrirlo como Señor poderoso de nuestras viudas, como Rey victorioso, como amable y sereno Emperador de todo o que nosotros somos. | ||
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| + | Acoger triunfalmente, pero sobre todo amorosamente a Jesucristo en nuestras vidas; recibirle, para que Él, con su suave y eficaz mandato, ponga en orden todo lo que somos, todo lo que teneos,lo que proyectamos y lo que decimos. Cuando esto sucede, cuando ejercemos así fe en Jesucristo, es mismo Croisto el que vive con nosotros, el que trabaja con nosotros y el que bendice nuestras palabras, nuestro tiempo, incluso nuestros dolores,nuetrsa contrariedades, nuestros problemas. | ||
Revisión del 01:12 22 abr 2007
Fecha: 20000508
Título:
Original en audio: 6 min.7 seg.
Esa palabra que dice Jesucristo en el Evangelio de hoy es como una advetencia saludable para que no dejemos pasar en vano los días. Porque los días son regalos de Dios, y vienen contados, están numerados.
Nosotros no tenemos un tiewmpo infinito; cada día es un regalo, y hay que saber aprovechar cada día no sólo en el alimento que perece, sino en el alimento que dura hasta la vida eterna.
Si hay una cosa dura en esta vida, es llegar al final y encontrarnos con las manos vacías. Los psicólogos dicen que las principáles causas de depresión en la edad madura están prcisamente en esa sensación de vacío.
Por ejemplo, ese vacío que siente el padre de familia cuando ve que los hijos crecen, pero crecen torcidos; ese vacío quie siente el profesional que ha hecho su dioenero de mala manera y que está en la zozobra porque no sabe en qué momento se lo van a ehar en cara; ese vacío que tiene el médico elprofesional de la salud cuando reconoce que ha sido irresponsable, cuando la conciencia tiene de qué acusarle; ese vacío que puede tener el religioso o la religiosa cuando pasan los años y se da cuenta de que prometió y no cumplió; dijo, pero no llegó a la práctica.
Por eso Jesucristo nos invita a tomar en serio nuestro proceder en esta tierra y a trabajar por un alimento que no se acaba y a buscar esa vida que está más allá de lo que alcanzan a ver nuestros ojos; más allá de lo inmediato; más allá de lo material, de lo práctico.
Y el principio de esa vida nos lo cuenta también Jesucristo en este evangelio cuando dice que el trabajo que Dios quiere de nosotros es, en primer lugar, que creamos en su Enviado.
La fe es la bendición de los días; un día vivido en la fe es un día ofrecido a Dios, y un día ofrecido a Dios es como una pequeña Eucaristía que celebra nuestro corazón en la presencia delPadre Celestial.
Lo primero que hay que hacer para bendecir nuestro tiempo, para que las horas no pasen en vano y los días no se pierdan, es ejercer la fe en el Hijo de Dios, en Aquel que Dios ha enviado; creer en Él, darle el primer puesto a lo que Él hace, a lo que Él quiere, a lo que Él ha padecido, a lo que Él desea.
Descubrirlo como Señor poderoso de nuestras viudas, como Rey victorioso, como amable y sereno Emperador de todo o que nosotros somos.
Acoger triunfalmente, pero sobre todo amorosamente a Jesucristo en nuestras vidas; recibirle, para que Él, con su suave y eficaz mandato, ponga en orden todo lo que somos, todo lo que teneos,lo que proyectamos y lo que decimos. Cuando esto sucede, cuando ejercemos así fe en Jesucristo, es mismo Croisto el que vive con nosotros, el que trabaja con nosotros y el que bendice nuestras palabras, nuestro tiempo, incluso nuestros dolores,nuetrsa contrariedades, nuestros problemas.