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Revisión del 03:27 28 ene 2008
Fecha: 20010318
Título: Dios trae torrentes de agua viva a los corazones resecos
Original en audio: 7 min. 19 seg.
Queridos Amigos:
Yo creo que hoy entendemos muy bien estas lecturas, porque nos hablan de sequía, nos hablan de sed. Y eso es lo que está padeciendo nuestra tierra en este momento. Estamos experimentando la necesidad profunda del agua.
Fue tanta la necesidad que tuvo el pueblo de Israel cuando iba por el desierto, que se sintieron morir, y se pusieron a renegar contra Dios. Dijeron: "Dios nos sacó de Egipto únicamente para matarnos de sed en este lugar" (véase Éxodo 17,3). Y sin embargo, Dios sacó agua de una roca. Lo que parecía imposible, Dios lo hizo por la mano de Moisés. Esa fue la primera lectura.
En la segunda lectura, San Pablo nos habla de otro manantial que también parecía imposible, pero que Dios lo puso a correr. Dios sacó un manantial nuevo, que es el manantial de amor.
Porque esa es otra sequía. Cuando hay tanto odio, tanto miedo y tanta violencia, el corazón también se seca, y entonces decimos: "Ya no tenemos esperanza, ya todo se acabó, no se puede confiar en nadie". El corazón se vuelve como una piedra.
Pero el Apóstol San Pablo, como un nuevo Moisés, nos muestra que de esa piedra, Dios también puede sacar un torrente nuevo, una vida nueva, una gracia nueva. Ese torrente es el amor. Dice el Apóstol San Pablo, que "el amor de Dios fue derramado en nuestros corazones" (véase Carta a los Romanos 5,5), esos corazones resecos. Y así nosotros abundamos en ese amor.
Es decir, la primera lectura nos mostraba un milagro que parecía imposible. En ese peladero tan horrible, en esa sequedad tan espantosa del desierto, el pueblo ya desesperado, Moisés, aunque dudó un poco, siempre terminó creyéndole a Dios y sacó agua de una roca. ¡Qué milagro tan grande!
Pero no es el único ni el más grande de los milagros. Pablo nos habla de un torrente nuevo. El corazón humano se vuelve como una piedra, mas también, por el poder de la Palabra de Dios como sucedió en el caso de Moisés, puede salir amor del corazón, porque hay un amor que Dios nos trae.