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Revisión del 20:42 17 ene 2008
Fecha: 20040128
Título: Una vida para Jesús y por Jesús
Original en audio: 21 min.
Hermanos:
Para esta prédica necesito la colaboración de un niño que sepa contar. "-¿Usted sabe contar? ¿Hasta cuánto sabe contar usted? Le dio pena." "-¿Y usted hasta cuánto cuenta?" "-Hasta cincuenta." "-Venga para acá entonces. Dígame un número, que no sea muy chiquito y que no sea muy grande, a ver si nos sirve ese número." "-¿Cincuenta?" "-No, ese número está muy grande; no alcanzamos; tiene que ser un número más chiquito, más chiquito que diez." "-¿Nueve?" "-Entonces nos vamos a quedar con el número nueve. Ya puede sentarse."
Como el número que nos dieron fue el número nueve, vamos a contar nueve fotografías de la vida de Santo Tomás de Aquino. Yo llamo fotografías, porque lo que les voy a presentar son unas escenas, momentos de la vida de este Santo.
Vamos con la primera foto. Son fotos muy pequeñas todas, muy corticas, apenas para que se queden grabadas en el corazón. Porque este Santo verdaderamente se enamoró de Dios desde niño.
Primera escena: Él quería dedicarse solamente a Dios, quería ser sacerdote, entregarse tan sólo a Dios. Pero la familia no estaba de acuerdo. Entonces se lo llevaron para un castillo, pues tenían mucho dinero y esa era la época de los castillos.
Se lo llevaron a un castillo y lo tuvieron por allá encerrado, porque dijeron: "Éste se volvió loco"; y eso que en esa época no existía "Juventud Renovada". Pero: "Éste se volvió loco", y lo tuvieron en el castillo mucho tiempo, cerca de un año. Porque pensaron: "Si lo mantenemos aquí encarcelado, ya se le pasará esa locura". Mas la locura del amor de Dios no se le pasaba a Santo Tomás de Aquino, sino que allá seguía.
Entonces a la familia se le ocurrió una cosa: "Ah, éste dizque quiere ser sacerdote, dizque quiere ser religioso. Eso es porque no conoce las mujeres. Si nosotros le conseguimos una buena mujer, se le acaban esas ideas de ser sacerdote".
Por tanto, fueron y consiguieron por ahí una mujer, que no sería muy buena; era más bien como una prostituta. Y le subieron en esa prisión donde lo tenían en el castillo a esa mujer, para que ella lo convenciera de que dejara de ser religioso, y dejara de ser sacerdote.
Pero Santo Tomás, que era muy tranquilo, ahí sí se puso bravo. Era época de invierno, y tenían la chimenea encendida. Cogió un palo de esos ardiendo y dijo: "Pues usted se sale ya de aquí", y la sacó corriendo a esa mujer.
Eso no fue como muy cortés con la mujer, pero sí es una enseñanza para nosotros. Porque muestra que la obra que Dios ha hecho, tenemos que aprender a defenderla. Él tenía un llamado de Dios, y él defendió el llamado que Dios le había hecho, así la familia se pusiera brava. Esa es la foto número uno.
Foto número dos: Resulta que la familia, a pesar de ver esta escena y lo resuelto que estaba este muchacho, no lo querían dejar salir de la cárcel. Entonces él, a través de espías, mandaba cartas a los frailes; es decir, a los religiosos de esta comunidad a la que yo pertenezco. Mire, este es el hábito mío, este es el hábito de la Orden de Predicadores.
Él mandaba cartas, y a través de un servicio de correo secreto, se puso de acuerdo con los frailes, fueron allá al castillo donde él se encontraba, zafaron una ventana, lo descolgaron amarrando unas telas, y salió a perderse, fugado, salió fugado de la casa.
Esta escena es muy simpática, porque, mira la astucia de este hombre: A través de correos secretos y a través de una fuga de película, se salió de la prisión en la que lo tenían metido y donde no querían que se realizara la voluntad de Dios en él.
Y esto muestra, que cuando una persona tiene inteligencia para hacer cosas, como por ejemplo, correos secretos o fugas espectaculares, eso puede servir para que un criminal se salga de la cárcel, o puede servir para que un fraile recupere su vocación.
O sea que si tú eres una persona que has utilizado tu inteligencia, por ejemplo, para hacer el mal, por ejemplo, para robar, por ejemplo, para contrabandear, o por ejemplo, para traficar, no te lamentes de la inteligencia que tú tienes; más bien aplica esa inteligencia a las cosas buenas.
Eso fue lo que hizo Santo Tomás. Santo Tomás era supremamente inteligente y la gran santidad de Tomás, fue aplicar esa inteligencia tan grande que tenía, a las cosas buenas. Esa es la segunda fotografía.