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Si; adviento es tiempo de peregrinación y no queda exento de la peregrinación el entendimiento nuestro; a la inteligencia también le toca hacer su peregrinación. Y digo que las palabras del Señor son enigmáticas porque san Pablo nos habla de que tenemos que conducirnos como en pleno día, conducirnos como en pleno día, pero la noche está avanzada; se admite que estamos de noche y se nos pide que andemos de día. Esta es como una tensión interna que vive el cristiano. Sus ojos le hablan de noche, le hablan de que es de noche, pero sus manos están llamadas, están obligadas a proclamar que es de día; tiene que hacer obras del día en medio de la noche. Esta es una tensión.
 
Si; adviento es tiempo de peregrinación y no queda exento de la peregrinación el entendimiento nuestro; a la inteligencia también le toca hacer su peregrinación. Y digo que las palabras del Señor son enigmáticas porque san Pablo nos habla de que tenemos que conducirnos como en pleno día, conducirnos como en pleno día, pero la noche está avanzada; se admite que estamos de noche y se nos pide que andemos de día. Esta es como una tensión interna que vive el cristiano. Sus ojos le hablan de noche, le hablan de que es de noche, pero sus manos están llamadas, están obligadas a proclamar que es de día; tiene que hacer obras del día en medio de la noche. Esta es una tensión.
  
Segunda tensión: Jesucristo en algún evangelio, no ciertamente en el que acabamos de escuchar, regaña a los discípulos y les dice: ustedes que saben cuándo va a llover y cuándo no va a llover, ustedes que saben reconocer los signos del tiempo, del clima, ¿por qué no saben leer los signos del tiempo, es decir, los signos de la historia, de la voluntad de Dios? ¿Por qué no se dan cuenta de lo que Dios está haciendo?
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Segunda tensión: Jesucristo en algún evangelio, no ciertamente en el que acabamos de escuchar, regaña a los discípulos y les dice: "ustedes que saben cuándo va a llover y cuándo no va a llover, ustedes que saben reconocer los signos del tiempo, del clima, ¿por qué no saben leer los signos del tiempo, es decir, los signos de la historia, de la voluntad de Dios? ¿Por qué no se dan cuenta de lo que Dios está haciendo?"
  
Cuando Cristo habla sí a uno le da la impresión de que los signos de los tiempos son tales que uno los puede leer, pero ahora viene este Evangelio y dice: “a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre” (Mateo 24,44). Entones, si esos signos fueran tan claros Jesús tendría que decir: 2cuando los signos sean manifiestos vendrá el Hijo del Hombre. Cuando los signos sean manifiestos”, pero resulta que aquí dice que va a venir cuando menos se piense
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Cuando Cristo habla sí a uno le da la impresión de que los signos de los tiempos son tales que uno los puede leer, pero ahora viene este Evangelio y dice: “a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre” (Mateo 24,44). Entones, si esos signos fueran tan claros Jesús tendría que decir: "cuando los signos sean manifiestos vendrá el Hijo del Hombre. Cuando los signos sean manifiestos”, pero resulta que aquí dice que va a venir cuando menos se piense

Revisión del 23:22 12 nov 2007

Fecha: 19981108

Título:

Original en audio: 16min. 15seg

A veces, muchas veces, uno no entiende las palabras de Jesucristo, porque son como paradójicas, como contradictorias, son como enigmas. Probablemente Cristo quiso hablar algunas cosas así como en enigma, porque el enigma, la paradoja, el misterio, ponen en marcha el pensamiento. Y está muy bien que se ponga en marcha el pensamiento en este primer domingo de adviento porque todo en este primer domingo nos invita a hacer peregrinación; el salmo que hemos cantado es un salmo de peregrinación, de ponerse en camino, pues también tiene que ponerse en camino el pensamiento; no tenemos resuelto el misterio de Jesucristo, no hemos terminado de esclarecer la Palabra de Dios; necesitamos tiempo, necesitamos fuerzas, amor, paciencia, pero sobretodo la gracia del mismo Dios para poder avanzar en la comprensión de su Palabra.

Si; adviento es tiempo de peregrinación y no queda exento de la peregrinación el entendimiento nuestro; a la inteligencia también le toca hacer su peregrinación. Y digo que las palabras del Señor son enigmáticas porque san Pablo nos habla de que tenemos que conducirnos como en pleno día, conducirnos como en pleno día, pero la noche está avanzada; se admite que estamos de noche y se nos pide que andemos de día. Esta es como una tensión interna que vive el cristiano. Sus ojos le hablan de noche, le hablan de que es de noche, pero sus manos están llamadas, están obligadas a proclamar que es de día; tiene que hacer obras del día en medio de la noche. Esta es una tensión.

Segunda tensión: Jesucristo en algún evangelio, no ciertamente en el que acabamos de escuchar, regaña a los discípulos y les dice: "ustedes que saben cuándo va a llover y cuándo no va a llover, ustedes que saben reconocer los signos del tiempo, del clima, ¿por qué no saben leer los signos del tiempo, es decir, los signos de la historia, de la voluntad de Dios? ¿Por qué no se dan cuenta de lo que Dios está haciendo?"

Cuando Cristo habla sí a uno le da la impresión de que los signos de los tiempos son tales que uno los puede leer, pero ahora viene este Evangelio y dice: “a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre” (Mateo 24,44). Entones, si esos signos fueran tan claros Jesús tendría que decir: "cuando los signos sean manifiestos vendrá el Hijo del Hombre. Cuando los signos sean manifiestos”, pero resulta que aquí dice que va a venir cuando menos se piense