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Revisión actual del 03:13 26 jul 2012

Fecha: 19970608

Título: En hebreo se llama hermano a cualquier pariente

Original en audio: [13 min. 25 seg.]


Queridos hermanos: Como el oficio que tal vez he ejercido con más frecuencia es el de ser profesor, fácilmente puede resultar que uno en las homilías, se vuelve demasiado didáctico, demasiado profesor haciendo como de sus predicaciones una especie de clase o puede pasar también lo contrario, que a veces uno en el salón, en el aula, haga de sus clases una especie de predicación. Si alguna de las dos cosas sucede y seguramente que si ha sucedido, pido disculpas a ustedes oyentes y también a mis alumnos, algunos de los cuales están aquí presentes.

Pero puedo decir en mi favor que el carisma de nuestra comunidad que es la predicación, en cierto modo nos invita a prepararnos por medio del estudio para anunciar la palabra de Dios y esa unión tan estrecha entre la predicación y el estudio, de alguna manera puede servir de justificación o de atenuante en este caso.

Y es que las lecturas que a menudo nos propone la Iglesia, dan pie por así decirlo, para tomar una actitud bastante de profesor. Uno escucha estos textos venerables y siente que los genes de magisterio se alborotan por la necesidad de aclarar tantas cosas y como vivimos en tiempos de tan grande confusión y probablemente algunos de nosotros, necesitemos algunas de esas aclaraciones; entonces uno siente con ímpetu, con vehemencia la necesidad de que se aclaren cosas.

Les voy a mencionar algunas que seguramente usted ya ha notado en la escucha de la palabra. Aquí se nos habla en el Evangelio, de los hermanos y de las hermanas de Jesús. Ese es un tema continuamente polémico porque como la Santa Iglesia católica habla de que Cristo fue el único hijo de la Virgen, entonces este texto y otros parecidos que hablan de hermanos y hermanas, se han convertido como, llamémosle así, en herramientas, en argumentos dentro de una polémica en ese sentido con grupos cristianos no católicos.

Ahí no para la cosa. En la lectura del libro del Génesis se nos cuenta como Dios se encara o llama a cuentas a Adán y a Eva y resulta que como todos recordamos por haber oído muchas veces este texto, resulta que ahí la que parece que queda así como peorcito es la mujer; entonces de pronto alguna mujer aquí presente, seguramente bien informada de los movimientos feministas dirá: claro ahí está el machismo de la Biblia que es el padre legítimo del machismo de la Iglesia y de la sociedad; la mujer es la que resulta ahí como culpable.

El punto neurálgico es la pregunta que le hace Dios a Adán, ¿será que comiste del fruto del árbol? Responde Adán: la mujer que tú me diste para que me acompañara, fue la que me dio de ese árbol y yo comí. Ese es otro puntico así como polémico por el lado del feminismo. Aún hay otro punto en discusión en el Evangelio; si usted ha escuchado varias veces estos textos, de pronto haya notado que la traducción que leemos en este convento y en otros lugares no es exactamente igual a la que uno estaba acostumbrado, digo este detallito asi como para un oyente fino.

Resulta que cuando los parientes de Jesús van a buscarlo, muchas de las Biblias dicen: “porque pensaban que estaba loco”, y algunos dicen, claro ahí estaban no solo los hermanos y hermanas que es un tema distinto como ya vimos sino quiere decir que la Virgen, o bueno, María la madre de Jesús también tuvo como sus crisis de fe con respecto al Señor y dice: será que se me desquició este muchachito de tanto sol, de mucho leer, tanto rezar y poco comer, se me descabezó el muchachito!.

Uno realmente, a ese género de vida y a esa particular crisis de fe en María… cada uno de estos puntos daría para algo así como una clase, pero como no podemos eternizarnos, en primer lugar los destaco de este modo para invitarlos a que ustedes vuelvan sobre ellos, sobre estos puntos allá en sus casas.

La lectura que hemos leído del Génesis está en el capítulo III y la lectura del Evangelio está en el capítulo III también de San Marcos, Marcos capítulo III, vale la pena ir allá, vale la pena volver sobre la palabra de Dios. Yo quiero decirles que fui testigo de la elaboración de esta traducción, es una traducción especial para Colombia y tengo el agradecimiento con Dios de haber conocido a dos de los principales exégetas que tuvieron que ver en la elaboración de esa traducción. Y se precisamente que esos ligeros cambios no son casualidades sino que se apoyan precisamente en el texto crítico, en el texto original griego que podemos reconstruirlo o en el texto hebreo, en las ediciones críticas respectivas.

Bueno, no puedo terminar mis palabras diciéndoles simplemente, bueno que este texto tiene cantidad de puntos delicados, de manera que ojo! Cuidado todo el mundo!. Sigamos con la Misa, habrá que dar alguna explicación, yo creo que lo de los hermanos… usted ya lo ha oído otras veces, yo mismo lo he predicado aquí, lo que sucede es que en griego la palabra delfos no solamente designa nacido de papá y mamá sino designa muchas otras cosas, entre otros los parientes. Esa discusión sería más larga pero la vamos a dejar ahí.

En cuanto al hecho de que los parientes... mira como dice el Evangelio, el hecho de que los parientes dicen, mira como dicen: “su familia al oír que la gente decía que había perdido la cabeza”, no dice estrictamente que la familia pensaba que Él estaba loco sino que la familia oyó que la gente decía y se acercaron por esa razón.

El que quiera saber por qué se hizo ese cambio en esta traducción, puede apelar al versículo 20 ó 21 del capítulo III de San Marcos y leyendo los respectivos participios griegos donde se cuenta porque se da esta traducción. Osea que ahí tampoco me detengo.

¿Qué quiere decir una palabra sobre el asunto de la mujer y sobre la parte del demonio? No sé si he contado aquí que cuando yo era estudiante en la Universidad Nacional, en la plaza central que los estudiantes llamábamos o ese era el nombre común: la plaza Che Guevara, había un periódico mural es decir una pared como del tamaño de una de estas en la que pegaban con hermosa letra, con hermosa caligrafía, mensajes y también hacían caricaturas.

Creo que no olvidaré uno de esos, una de esas ediciones del periódico mural en el que los trazos indudablemente femeninos llevaban por título “la Biblia contra la mujer” el mensaje era tomar una cantidad de textos bíblicos para mostrar cómo la Biblia es lo más machista que ha habido y por consiguiente diciéndole a las estudiantes de la Nacional, si ustedes quieren hacer algo por ustedes mismas, les conviene dejar atrás los prejuicios de fe y adherirse a una causa revolucionaria como la que nosotros estamos proponiendo.

Desde luego, dentro de ese elenco de textos tenía un lugar bien importante el que acabamos de escuchar; que presenta a la mujer como la primera víctima del demonio y no falta el que hable de que ahí está la caricatura de la mujer como atontada, como curiosa, tan necesitada de hablar con alguien que hasta con una serpiente se atreve a hablar.

Pues bien, resulta que la cosa no va por ahí, la clave del texto está en la palabra “descendencia” y es esa palabra descendencia, es decir, la vida que sale de la mujer y la muerte que brota de la serpiente, esa es la palabra descendencia, la palabra que nos sirve para entender los textos de hoy.

Y ese es también el nexo que hay entre el Génesis, el texto como se ha oído al principio y el Evangelio. Precisamente el Evangelio, lo que cuenta es como, cómo la descendencia de la mujer vence sobre las obras de las tinieblas que son la prolongación de la muerte que viene de la serpiente, es decir, del diablo y satanás.

Pero falta aclarar, por qué aparece en primer lugar atacada la mujer. Aparece en primer lugar atacada la mujer por la serpiente, no por ser mujer ni por ser parlanchina, ni por ser débil ni por ser emocional, no porque le falte razón ni por ninguna de las tonterías que se dicen en un feminismo con poca inteligencia y con poca razón, si aquí se habla de que es atacada la mujer es porque en ella están las fuentes de la vida.

El demonio en el lenguaje simbólico ese, la serpiente, ataca a la mujer porque el hilo de la vida, el hilo de toda vida pasa precisamente por el corazón, por el sí, por las entrañas de la mujer. Lo que le interesa al demonio es que toda la descendencia, todo lo que pueda brotar de vida humana, lleve el sello de maldición y de muerte que él, el enemigo puede y sabe y quiere imprimir en sus adeptos y lo que se nos está contando entonces es que la corriente de la vida es mucho más fuerte en la mujer y que por consiguiente cuando se pervierte la corriente de la vida en la mujer, se pervierte la corriente de la vida en la sociedad, cosa que yo creo que todos hemos experimentado.

Una vez me decía una religiosa educadora, frase que es además bastante conocida, educar a un varón, educar a un niño es educar a una persona, educar a una mujer es educar a una familia, precisamente porque las fuentes de la vida están en las entrañas de la mujer, lo que le pase a la mujer, le pasa a la sociedad.

Si se pierde el sentido de la vida en la mujer, por ejemplo a través del aborto, si se pierde el sentido de la vida y ella no comprende adecuadamente que es ministra de la vida según el querer divino, entonces la raza humana está destinada a ser descendencia de la serpiente.

O sea, que aquí no hay ningún insulto a la mujer sino al contrario, una inmensa toma de conciencia de quien es la mujer, de qué sucede en ella y de cómo a través de ella llegará el mal o a través de ella llegará el bien y efectivamente a través de ella, por las entrañas de María ha llegado a nosotros el inmenso bien que es Jesucristo, su carne tomada de las entrañas de María, su fe abrevada en el corazón de María, su amor que brota del amor de María y del amor de Dios es el que nos ha salvado y quienes vamos a comulgar hoy por bondad de Dios, vamos precisamente a comulgar con carne y con sangre que María, María como nueva y perenne fuente de vida, le ha dado a la humanidad.