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Hay que mirar el Miércoles de Ceniza, mis hermanos, como una oportunidad: oportunidad para reconocer nuestra verdad, para salir de nuestros falsos sueños, para dejar la arrogancia y los demás pecados, para abrirnos a la verdad de Dios. | Hay que mirar el Miércoles de Ceniza, mis hermanos, como una oportunidad: oportunidad para reconocer nuestra verdad, para salir de nuestros falsos sueños, para dejar la arrogancia y los demás pecados, para abrirnos a la verdad de Dios. | ||
| − | El arrepentimiento, desde una perspectiva cristiana, no es simplemente un autocastigo, un complejo de culpa, una manera de quitarse importancia. Muy al contrario, el arrepentimiento es descubrir cuán importantes somos para Dios. Precisamente porque somos importantes, el Señor quiere darnos una oportunidad de cambio, una segunda oportunidad para muchos de nosotros, porque hemos recibido en el Bautismo la primera y gran oportunidad: la infusión de la gracia santificante, pero esa obra de Dios, esa bendición de Dios y ese poder de Dios de algún modo los hemos desperdiciado a través del pecado. | + | ''El arrepentimiento, desde una perspectiva cristiana, no es simplemente un autocastigo, un complejo de culpa, una manera de quitarse importancia. Muy al contrario, el arrepentimiento es descubrir cuán importantes somos para Dios. Precisamente porque somos importantes, el Señor quiere darnos una oportunidad de cambio, una segunda oportunidad para muchos de nosotros, porque hemos recibido en el Bautismo la primera y gran oportunidad: la infusión de la gracia santificante, pero esa obra de Dios, esa bendición de Dios y ese poder de Dios de algún modo los hemos desperdiciado a través del pecado.'' |
Y por eso, el arrepentimiento es siempre segunda oportunidad, es un modo de renacer, es el modo cristiano de reinventarse, con una característica: cuando se utiliza la palabra "reinventarse", es que yo voy a hacer lo que yo decida con mi vida; cuando en cambio hablamos de arrepentimiento, es que he descubierto que lo mejor que puede suceder en mi vida se llama el plan de Dios. Y si yo he estado frenando ese plan de Dios, pues ya no tiene que ser así: ahora quiero abrir mi corazón, ahora quiero que ese plan se realice en mi vida. | Y por eso, el arrepentimiento es siempre segunda oportunidad, es un modo de renacer, es el modo cristiano de reinventarse, con una característica: cuando se utiliza la palabra "reinventarse", es que yo voy a hacer lo que yo decida con mi vida; cuando en cambio hablamos de arrepentimiento, es que he descubierto que lo mejor que puede suceder en mi vida se llama el plan de Dios. Y si yo he estado frenando ese plan de Dios, pues ya no tiene que ser así: ahora quiero abrir mi corazón, ahora quiero que ese plan se realice en mi vida. | ||
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Entonces no es el reinventarme yo, sino el dejar que Dios me invente, es decirle al Señor: "Tú tienes permiso de hacer tu obra, tú tienes permiso de realizar tu plan en mí". | Entonces no es el reinventarme yo, sino el dejar que Dios me invente, es decirle al Señor: "Tú tienes permiso de hacer tu obra, tú tienes permiso de realizar tu plan en mí". | ||
| − | Y esta será la tónica también durante el tiempo de Cuaresma, durante estos cuarenta días de reflexión, de interiorización y de penitencia que la Iglesia nos ofrece para llegar con la mente renovada a los grandes misterios de nuestra fe. La tónica es esa, la tónica es la búsqueda de la verdad de Dios y de la verdad de cada uno de nosotros. | + | ''Y esta será la tónica también durante el tiempo de Cuaresma, durante estos cuarenta días de reflexión, de interiorización y de penitencia que la Iglesia nos ofrece para llegar con la mente renovada a los grandes misterios de nuestra fe. La tónica es esa, la tónica es la búsqueda de la verdad de Dios y de la verdad de cada uno de nosotros.'' |
Decía San Agustín: "Que te conozca, Señor, y que yo me conozca". El conocimiento de Dios en nosotros y el conocimiento de nosotros en Dios fue también gran tema de reflexión para una gran santa de nuestra Iglesia Católica: Santa Catalina de Siena. Y por eso las lecturas de hoy, especialmente el evangelio, tomado del capítulo sexto de San Mateo, nos ayudan en ese proceso de entrar en nosotros mismos. La religión que Dios quiere es una religión que parte de la verdad de lo que yo soy. Y por eso, cualquier manera de apariencia o de hipocresía en la religión es un freno a esa luz que tanto necesitamos. | Decía San Agustín: "Que te conozca, Señor, y que yo me conozca". El conocimiento de Dios en nosotros y el conocimiento de nosotros en Dios fue también gran tema de reflexión para una gran santa de nuestra Iglesia Católica: Santa Catalina de Siena. Y por eso las lecturas de hoy, especialmente el evangelio, tomado del capítulo sexto de San Mateo, nos ayudan en ese proceso de entrar en nosotros mismos. La religión que Dios quiere es una religión que parte de la verdad de lo que yo soy. Y por eso, cualquier manera de apariencia o de hipocresía en la religión es un freno a esa luz que tanto necesitamos. | ||
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Si lo que queremos es de veras conocer a Dios, y si lo que queremos es conocer nuestra verdadera situación ante Dios, pues nada va a oscurecer tanto y nada va a estorbar tanto como la hipocresía, nada va a estorbar tanto como el deseo de conservar una apariencia ante otras personas. Por eso, este tendrá que ser un tiempo más bien de soledad, más bien de recogimiento, un tiempo para preguntarnos no tanto qué opina la gente, o qué quiere la gente, o qué hace la gente, sino qué opina Dios, quién soy yo ante Dios, quién es Dios verdaderamente en mi vida. | Si lo que queremos es de veras conocer a Dios, y si lo que queremos es conocer nuestra verdadera situación ante Dios, pues nada va a oscurecer tanto y nada va a estorbar tanto como la hipocresía, nada va a estorbar tanto como el deseo de conservar una apariencia ante otras personas. Por eso, este tendrá que ser un tiempo más bien de soledad, más bien de recogimiento, un tiempo para preguntarnos no tanto qué opina la gente, o qué quiere la gente, o qué hace la gente, sino qué opina Dios, quién soy yo ante Dios, quién es Dios verdaderamente en mi vida. | ||
| − | Cuando tomamos esta clase de actitud empezamos a reconocer el tamaño de su misericordia y nuestro ser se renueva, como debe ser, desde dentro, en la fe, hacia afuera, obras de | + | Cuando tomamos esta clase de actitud empezamos a reconocer el tamaño de su misericordia y nuestro ser se renueva, como debe ser, desde dentro, en la fe, hacia afuera, obras de verdadero amor. |
Revisión actual del 12:49 21 feb 2012
Fecha: 20120222
Título: El Miercoles de Ceniza es la oportunidad que tenemos pra abrirnos a la verdad de Dios y a la verdad de cada uno de nosotros
Original en audio: 4 min. 24 seg.
Hay que mirar el Miércoles de Ceniza, mis hermanos, como una oportunidad: oportunidad para reconocer nuestra verdad, para salir de nuestros falsos sueños, para dejar la arrogancia y los demás pecados, para abrirnos a la verdad de Dios.
El arrepentimiento, desde una perspectiva cristiana, no es simplemente un autocastigo, un complejo de culpa, una manera de quitarse importancia. Muy al contrario, el arrepentimiento es descubrir cuán importantes somos para Dios. Precisamente porque somos importantes, el Señor quiere darnos una oportunidad de cambio, una segunda oportunidad para muchos de nosotros, porque hemos recibido en el Bautismo la primera y gran oportunidad: la infusión de la gracia santificante, pero esa obra de Dios, esa bendición de Dios y ese poder de Dios de algún modo los hemos desperdiciado a través del pecado.
Y por eso, el arrepentimiento es siempre segunda oportunidad, es un modo de renacer, es el modo cristiano de reinventarse, con una característica: cuando se utiliza la palabra "reinventarse", es que yo voy a hacer lo que yo decida con mi vida; cuando en cambio hablamos de arrepentimiento, es que he descubierto que lo mejor que puede suceder en mi vida se llama el plan de Dios. Y si yo he estado frenando ese plan de Dios, pues ya no tiene que ser así: ahora quiero abrir mi corazón, ahora quiero que ese plan se realice en mi vida.
Entonces no es el reinventarme yo, sino el dejar que Dios me invente, es decirle al Señor: "Tú tienes permiso de hacer tu obra, tú tienes permiso de realizar tu plan en mí".
Y esta será la tónica también durante el tiempo de Cuaresma, durante estos cuarenta días de reflexión, de interiorización y de penitencia que la Iglesia nos ofrece para llegar con la mente renovada a los grandes misterios de nuestra fe. La tónica es esa, la tónica es la búsqueda de la verdad de Dios y de la verdad de cada uno de nosotros.
Decía San Agustín: "Que te conozca, Señor, y que yo me conozca". El conocimiento de Dios en nosotros y el conocimiento de nosotros en Dios fue también gran tema de reflexión para una gran santa de nuestra Iglesia Católica: Santa Catalina de Siena. Y por eso las lecturas de hoy, especialmente el evangelio, tomado del capítulo sexto de San Mateo, nos ayudan en ese proceso de entrar en nosotros mismos. La religión que Dios quiere es una religión que parte de la verdad de lo que yo soy. Y por eso, cualquier manera de apariencia o de hipocresía en la religión es un freno a esa luz que tanto necesitamos.
Si lo que queremos es de veras conocer a Dios, y si lo que queremos es conocer nuestra verdadera situación ante Dios, pues nada va a oscurecer tanto y nada va a estorbar tanto como la hipocresía, nada va a estorbar tanto como el deseo de conservar una apariencia ante otras personas. Por eso, este tendrá que ser un tiempo más bien de soledad, más bien de recogimiento, un tiempo para preguntarnos no tanto qué opina la gente, o qué quiere la gente, o qué hace la gente, sino qué opina Dios, quién soy yo ante Dios, quién es Dios verdaderamente en mi vida.
Cuando tomamos esta clase de actitud empezamos a reconocer el tamaño de su misericordia y nuestro ser se renueva, como debe ser, desde dentro, en la fe, hacia afuera, obras de verdadero amor.