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En varias ocasiones hemos comentado cómo el rey David marcó un antes y un después en la historia del pueblo de Dios, se puede decir que el reinado de David fue, en términos generales, la idea misma de reinado que quedó en la mente del pueblo de Dios, es decir, cuando ellos pensaban en el reino de Dios, evocaban, consciente o inconscientemente, los tiempos de David.
 
En varias ocasiones hemos comentado cómo el rey David marcó un antes y un después en la historia del pueblo de Dios, se puede decir que el reinado de David fue, en términos generales, la idea misma de reinado que quedó en la mente del pueblo de Dios, es decir, cuando ellos pensaban en el reino de Dios, evocaban, consciente o inconscientemente, los tiempos de David.
  
Y es verdad que fue muy grande lo que Dios logró a través de David, ya desde aquella famosa victoria sobre el gigante Goliat, y luego haber conseguido la unidad de todas las tribus, y luego esa entronización simbólica del arca de la alianza en la ciudadela de Sión, marcando de esa manera la victoria total de Dios sobre sus enemigos.
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Y es verdad que fue muy grande lo que Dios logró a través de David, ya desde aquella famosa victoria sobre el gigante Goliat, y luego haber conseguido la unidad de todas las tribus, y luego esa entronización simbólica del arca de la alianza en la ciudadela de Sión, marcando de esa manera la victoria total de Dios sobre sus enemigos, porque ese baluarte de Sión era indudablemente muy querido para los cananeos que ocupaban aquel territorio.
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Todo eso es grande, todo eso es bello, y todo eso es bueno recordarlo del tiempo de David.
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Pero la Biblia le da honor y gloria únicamente a Dios, y esto significa que la Biblia no va a callar los defectos de los seres humanos por más grandes o importantes que sean sus talentos, o por más grande que sea la repercusión de su misión. Recordemos, como ejemplo cercano, el caso de San Pedro. ¡Qué hombre tan importante en la Iglesia primitiva! Y sin embargo, ya ves que sus negaciones se cuentan abiertamente. Podemos decir que la Biblia no tiene miramientos ni tiene temor de nadie, únicamente temor de ofender a Dios.
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Y por eso aparece de cuerpo entero el pecado de David, el pecado del gran David, que no es un pecado sino una serie de pecados. Este hombre hace abuso de su poder, comete adulterio, comete traición, comete asesinato, miente varias veces, y siempre en materia grave, todo, con tal de lograr lo que su pasión, su apetito le está exigiendo, porque en esa escena del adulterio de David lo que queda claro es que, durante toda esa serie de crímenes, David ciertamente está bajo el poder de sus bajas pasiones, por decirlo mejor.

Revisión del 14:34 26 ene 2012

Fecha: 20120127

Título:

Original en audio: 4 min. 24 seg.


En varias ocasiones hemos comentado cómo el rey David marcó un antes y un después en la historia del pueblo de Dios, se puede decir que el reinado de David fue, en términos generales, la idea misma de reinado que quedó en la mente del pueblo de Dios, es decir, cuando ellos pensaban en el reino de Dios, evocaban, consciente o inconscientemente, los tiempos de David.

Y es verdad que fue muy grande lo que Dios logró a través de David, ya desde aquella famosa victoria sobre el gigante Goliat, y luego haber conseguido la unidad de todas las tribus, y luego esa entronización simbólica del arca de la alianza en la ciudadela de Sión, marcando de esa manera la victoria total de Dios sobre sus enemigos, porque ese baluarte de Sión era indudablemente muy querido para los cananeos que ocupaban aquel territorio. Todo eso es grande, todo eso es bello, y todo eso es bueno recordarlo del tiempo de David.

Pero la Biblia le da honor y gloria únicamente a Dios, y esto significa que la Biblia no va a callar los defectos de los seres humanos por más grandes o importantes que sean sus talentos, o por más grande que sea la repercusión de su misión. Recordemos, como ejemplo cercano, el caso de San Pedro. ¡Qué hombre tan importante en la Iglesia primitiva! Y sin embargo, ya ves que sus negaciones se cuentan abiertamente. Podemos decir que la Biblia no tiene miramientos ni tiene temor de nadie, únicamente temor de ofender a Dios.

Y por eso aparece de cuerpo entero el pecado de David, el pecado del gran David, que no es un pecado sino una serie de pecados. Este hombre hace abuso de su poder, comete adulterio, comete traición, comete asesinato, miente varias veces, y siempre en materia grave, todo, con tal de lograr lo que su pasión, su apetito le está exigiendo, porque en esa escena del adulterio de David lo que queda claro es que, durante toda esa serie de crímenes, David ciertamente está bajo el poder de sus bajas pasiones, por decirlo mejor.