Diferencia entre revisiones de «O032002a»
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| − | Los antiguos habitantes de lo que nosotros llamamos la "Tierra Santa" recibían el nombre genérico de filisteos | + | Los antiguos habitantes de lo que nosotros llamamos la "Tierra Santa" recibían el nombre genérico de filisteos y aquella tierra se llamaba Philistín Filistín, de donde viene lejanamente Palestina. |
Los filisteos no eran un solo pueblo, sino una serie de pequeño pueblos, entre ellos, unos sumamente aguerridos y bastante soberbios, eran los Jebuseos. Hacia el sur de esa Tierra Santa tenían su capital, era una ciudad, o mejor digo, una ciudadela, una fortaleza, y en esa ciudad se cifraba su orgullo. | Los filisteos no eran un solo pueblo, sino una serie de pequeño pueblos, entre ellos, unos sumamente aguerridos y bastante soberbios, eran los Jebuseos. Hacia el sur de esa Tierra Santa tenían su capital, era una ciudad, o mejor digo, una ciudadela, una fortaleza, y en esa ciudad se cifraba su orgullo. | ||
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El rey David conquistó ese sitio y ahí puso su propio alcázar; fue una de las victorias más grandes, porque lo mismo que había sucedido en el plano personal entre David y Goliat, ahora se repetía pero ya a la escala de pueblos enteros. La ciudad arrogante de los jebuseos cae en manos de los ejércitos de Dios y entonces se convierte en la señal de la victoria divina. | El rey David conquistó ese sitio y ahí puso su propio alcázar; fue una de las victorias más grandes, porque lo mismo que había sucedido en el plano personal entre David y Goliat, ahora se repetía pero ya a la escala de pueblos enteros. La ciudad arrogante de los jebuseos cae en manos de los ejércitos de Dios y entonces se convierte en la señal de la victoria divina. | ||
| − | Ese lugar tan emblemático, tan significativo, quedaba sobre una pequeña colina, la colina de Sión; y por eso ese sitio, el alcázar, la fortaleza de Sión, la que David puedo conquistar con el auxilio de Dios, se convierte en la señal de la victoria, se convierte como en un recordatorio permanente de que Dios está con su pueblo, Dios rescata a su pueblo y Dios toma posesión de lo que es suyo. | + | Ese lugar tan emblemático, tan significativo, quedaba sobre una pequeña colina, la colina de Sión; y por eso, ese sitio, el alcázar, la fortaleza de Sión, la que David puedo conquistar con el auxilio de Dios, se convierte en la señal de la victoria, se convierte como en un recordatorio permanente de que Dios está con su pueblo, Dios rescata a su pueblo y Dios toma posesión de lo que es suyo. |
El nombre Sión aparecerá luego muchas veces en la Escritura, porque viene a ser algo así como el corazón de la ciudad santa, viene a ser como el recordatorio permanente de que Dios reclama lo suyo y lo defiende y lo embellece. | El nombre Sión aparecerá luego muchas veces en la Escritura, porque viene a ser algo así como el corazón de la ciudad santa, viene a ser como el recordatorio permanente de que Dios reclama lo suyo y lo defiende y lo embellece. | ||
| − | El texto de hoy, tomado del capítulo sexto del Segundo libro de Samuel, nos cuenta cómo el rey David lleva el arca de Dios hasta este alcázar de Sión, y el júbilo incontenible de David realmente contagia a todo el pueblo. Es el pueblo entero el que se siente en fiesta, y las danzas, las alabanzas, los cantos, el júbilo se derrama por toda la ciudad santa, porque Dios ha dado el triunfo y porque el triunfo de Dios es el triunfo de todos; y por eso hay banquete, y por eso hay gozo. | + | El texto de hoy, tomado del capítulo sexto del Segundo libro de Samuel, nos cuenta cómo el rey David lleva el arca de Dios hasta este alcázar de Sión, y el júbilo incontenible de David realmente contagia a todo el pueblo. Es el pueblo entero el que se siente en fiesta, y las danzas, las alabanzas, los cantos, el júbilo, se derrama por toda la ciudad santa, porque Dios ha dado el triunfo y porque el triunfo de Dios es el triunfo de todos; y por eso hay banquete, y por eso hay gozo. |
| − | Es un momento tan alegre que que tenía que quedar grabado en la memoria del pueblo. Era la alegría de David, era la alegría de Dios, era la alegría del pueblo, todo a la vez, todo en fiesta, todo en banquete, es el júbilo compartido. Esa clase de experiencia es la que va a ser que el pueblo mire a David como el punto máximo, como la cima de lo que significa "Dios reina en medio de nosotros". | + | Es un momento tan hermoso, es un momento tan alegre que que tenía que quedar grabado en la memoria del pueblo. Era la alegría de David, era la alegría de Dios, era la alegría del pueblo, todo a la vez, todo en fiesta, todo en banquete, es el júbilo compartido. Esa clase de experiencia es la que va a ser que el pueblo mire a David como el punto máximo, como la cima de lo que significa "Dios reina en medio de nosotros". |
| − | Y por eso, el reinado de David y esta imagen del júbilo, el canto, el banquete va a servir para expresar lo que es el cielo mismo, lo que significa estar en comunión con Dios, o como decía Teresa de Jesús, ese "alegrarse de que todos se alegren". | + | Y por eso, el reinado de David y esta imagen del júbilo, el canto, el banquete, va a servir para expresar lo que es el cielo mismo, lo que significa estar en comunión con Dios, o como decía Teresa de Jesús, ese "alegrarse de que todos se alegren". |
Bendito sea Dios que con estas imágenes eleva nuestra esperanza, y que Él nos conceda un día participar del banquete en el Reino de los Cielos. | Bendito sea Dios que con estas imágenes eleva nuestra esperanza, y que Él nos conceda un día participar del banquete en el Reino de los Cielos. | ||
Revisión del 14:43 19 ene 2012
Fecha: 20120124
Título:
Original en audio: 4 min. 35 seg.
Los antiguos habitantes de lo que nosotros llamamos la "Tierra Santa" recibían el nombre genérico de filisteos y aquella tierra se llamaba Philistín Filistín, de donde viene lejanamente Palestina.
Los filisteos no eran un solo pueblo, sino una serie de pequeño pueblos, entre ellos, unos sumamente aguerridos y bastante soberbios, eran los Jebuseos. Hacia el sur de esa Tierra Santa tenían su capital, era una ciudad, o mejor digo, una ciudadela, una fortaleza, y en esa ciudad se cifraba su orgullo.
El rey David conquistó ese sitio y ahí puso su propio alcázar; fue una de las victorias más grandes, porque lo mismo que había sucedido en el plano personal entre David y Goliat, ahora se repetía pero ya a la escala de pueblos enteros. La ciudad arrogante de los jebuseos cae en manos de los ejércitos de Dios y entonces se convierte en la señal de la victoria divina.
Ese lugar tan emblemático, tan significativo, quedaba sobre una pequeña colina, la colina de Sión; y por eso, ese sitio, el alcázar, la fortaleza de Sión, la que David puedo conquistar con el auxilio de Dios, se convierte en la señal de la victoria, se convierte como en un recordatorio permanente de que Dios está con su pueblo, Dios rescata a su pueblo y Dios toma posesión de lo que es suyo.
El nombre Sión aparecerá luego muchas veces en la Escritura, porque viene a ser algo así como el corazón de la ciudad santa, viene a ser como el recordatorio permanente de que Dios reclama lo suyo y lo defiende y lo embellece.
El texto de hoy, tomado del capítulo sexto del Segundo libro de Samuel, nos cuenta cómo el rey David lleva el arca de Dios hasta este alcázar de Sión, y el júbilo incontenible de David realmente contagia a todo el pueblo. Es el pueblo entero el que se siente en fiesta, y las danzas, las alabanzas, los cantos, el júbilo, se derrama por toda la ciudad santa, porque Dios ha dado el triunfo y porque el triunfo de Dios es el triunfo de todos; y por eso hay banquete, y por eso hay gozo.
Es un momento tan hermoso, es un momento tan alegre que que tenía que quedar grabado en la memoria del pueblo. Era la alegría de David, era la alegría de Dios, era la alegría del pueblo, todo a la vez, todo en fiesta, todo en banquete, es el júbilo compartido. Esa clase de experiencia es la que va a ser que el pueblo mire a David como el punto máximo, como la cima de lo que significa "Dios reina en medio de nosotros".
Y por eso, el reinado de David y esta imagen del júbilo, el canto, el banquete, va a servir para expresar lo que es el cielo mismo, lo que significa estar en comunión con Dios, o como decía Teresa de Jesús, ese "alegrarse de que todos se alegren".
Bendito sea Dios que con estas imágenes eleva nuestra esperanza, y que Él nos conceda un día participar del banquete en el Reino de los Cielos.