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Y precisamente, a través de estas cartas, podemos descubrir muchos de los problemas que estaban viviendo esas comunidades, problemas que seguramente tienen mucho que decirnos a nosotros, porque nosotros estamos hechos del mismo barro de estos hombres y mujeres de aquella comunidad. | Y precisamente, a través de estas cartas, podemos descubrir muchos de los problemas que estaban viviendo esas comunidades, problemas que seguramente tienen mucho que decirnos a nosotros, porque nosotros estamos hechos del mismo barro de estos hombres y mujeres de aquella comunidad. | ||
| − | Y por eso dice San Pablo en el día de hoy: “Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio” [[: | + | Y por eso dice San Pablo en el día de hoy: “Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio” [[:Categoría:1 Corintios 001_017|1 Corintios 1,17]]. |
No es una manera de oponer la gracia del sacramento y la gracia de la predicación, no es una competencia que se pueda establecer o una rivalidad que se pueda establecer entre lo que significa bautizar, es decir, celebrar la fe en los sacramentos y lo que significa predicar. | No es una manera de oponer la gracia del sacramento y la gracia de la predicación, no es una competencia que se pueda establecer o una rivalidad que se pueda establecer entre lo que significa bautizar, es decir, celebrar la fe en los sacramentos y lo que significa predicar. | ||
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Pero como esta gente de Corinto era tan dada a partidismos, a rivalidades, a envidias, entonces ellos sentían que el uno pertenecía a Pablo, el otro a Pedro, el otro a Cristo. | Pero como esta gente de Corinto era tan dada a partidismos, a rivalidades, a envidias, entonces ellos sentían que el uno pertenecía a Pablo, el otro a Pedro, el otro a Cristo. | ||
| − | Y por eso dice Pablo: “Mire, a mí Dios no me envió a bautizar" [[: | + | Y por eso dice Pablo: “Mire, a mí Dios no me envió a bautizar" [[:Categoría:1 Corintios 001_017|1 Corintios 1,17]], "yo no estoy reclutando gente”, ese es el sentido de esa expresión, "sino a predicar" [[:Categoría:1 Corintios 001_017|1 Corintios 1,17]], "a anunciar la gracia que se encuentra en Cristo". |
| − | Por eso dice: “Me envió a predicar el Evangelio, y no con palabras sabias, para no desvirtuar la Cruz de Cristo” [[: | + | Por eso dice: “Me envió a predicar el Evangelio, y no con palabras sabias, para no desvirtuar la Cruz de Cristo” [[:Categoría:1 Corintios 001_017|1 Corintios 1,17]]. |
Quien quiera acercarse al misterio de la cruz del Señor, hará bien en leer estos capítulos de la Primera Carta a los Corintios. Ahí San Pablo nos ayuda a descubrir por qué realmente la cruz está en el centro de nuestra fe. | Quien quiera acercarse al misterio de la cruz del Señor, hará bien en leer estos capítulos de la Primera Carta a los Corintios. Ahí San Pablo nos ayuda a descubrir por qué realmente la cruz está en el centro de nuestra fe. | ||
| − | La Cruz no es el adorno mayor de nuestra Iglesia, sino la Cruz es el corazón de nuestro mensaje, por eso dice Pablo que en otro lugar que, "él no se ha preciado de saber a nada, de conocer nada, sino a Cristo, y éste crucificado" [[: | + | La Cruz no es el adorno mayor de nuestra Iglesia, sino la Cruz es el corazón de nuestro mensaje, por eso dice Pablo que en otro lugar que, "él no se ha preciado de saber a nada, de conocer nada, sino a Cristo, y éste crucificado" [[:Categoría:1 Corintios 002_002|1 Corintios 2,2]]. |
Y entonces tratemos de explicar un poco, con la ayuda que Dios nos dé, en dónde está la riqueza de esa cruz, por qué esa cruz de Cristo es tan importante. Y antes hay que aclarar que, cuando se hable de la cruz, primero hay que valorar, amar, agradecer y celebrar la Cruz de Cristo. | Y entonces tratemos de explicar un poco, con la ayuda que Dios nos dé, en dónde está la riqueza de esa cruz, por qué esa cruz de Cristo es tan importante. Y antes hay que aclarar que, cuando se hable de la cruz, primero hay que valorar, amar, agradecer y celebrar la Cruz de Cristo. | ||
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Si queremos predicar la unidad, si queremos predicar la renuncia de sí mismo, si queremos predicar la cruz del cristiano primero tenemos que ser, por decirlo así, doctores en la Cruz de Cristo y para eso nos van a ayudar extraordinariamente los textos de la Primera Carta a los Corintios. | Si queremos predicar la unidad, si queremos predicar la renuncia de sí mismo, si queremos predicar la cruz del cristiano primero tenemos que ser, por decirlo así, doctores en la Cruz de Cristo y para eso nos van a ayudar extraordinariamente los textos de la Primera Carta a los Corintios. | ||
| − | Miremos por ejemplo un poco de lo que nos dice hoy San Pablo. La enseñanza central parece que está en ese versículo que parece un trabalenguas. Dice aquí: “De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[: | + | Miremos por ejemplo un poco de lo que nos dice hoy San Pablo. La enseñanza central parece que está en ese versículo que parece un trabalenguas. Dice aquí: “De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. ahí está el centro de la enseñanza sobre la cruz que podemos de pronto recibir el día de hoy. |
| − | Repito: “Como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[: | + | Repito: “Como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. |
| − | Esta es una manera de ponerle la puntuación al texto, pero el texto griego admite también otra puntuación que es la que ahora les voy a leer: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[: | + | Esta es una manera de ponerle la puntuación al texto, pero el texto griego admite también otra puntuación que es la que ahora les voy a leer: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. . |
| − | De acuerdo con una explicación que le oí a un padre que sabe mucho de griego y de Biblia, esta segunda lectura parece que está más cerca del sentido del texto, y por eso les repito la segunda lectura, atención: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, entonces quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[: | + | De acuerdo con una explicación que le oí a un padre que sabe mucho de griego y de Biblia, esta segunda lectura parece que está más cerca del sentido del texto, y por eso les repito la segunda lectura, atención: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, entonces quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. |
Ahí hay dos sabidurías que están contrapuestas, en la manera en que hemos puesto la puntuación en la segunda lectura. Se contraponen dos sabidurías: la sabiduría del mundo que pretende encontrar a Dios, adueñarse de Dios, entender a Dios, abarcar a Dios, y que resulta siendo un camino impracticable; y la sabiduría de Dios, que parece necedad para los hombres, y que se revela fundamentalmente a través de la fe, parece que ese es el sentido fundamental ahí. | Ahí hay dos sabidurías que están contrapuestas, en la manera en que hemos puesto la puntuación en la segunda lectura. Se contraponen dos sabidurías: la sabiduría del mundo que pretende encontrar a Dios, adueñarse de Dios, entender a Dios, abarcar a Dios, y que resulta siendo un camino impracticable; y la sabiduría de Dios, que parece necedad para los hombres, y que se revela fundamentalmente a través de la fe, parece que ese es el sentido fundamental ahí. | ||
| − | “El mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios” [[: | + | “El mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. No conocer a Dios significa aquí no solamente no ser teólogo, no estudiar a Dios, no conocer a Dios significa también no reconocer la obra, el paso, la acción, la misericordia, el amor de Dios. |
Como el mundo, mediante su propia sabiduría no pudo acceder ni al amor, ni al poder, ni a la misericordia, ni al ser de Dios, entonces Dios, a través de lo que parece una necedad, a través de la necedad de la predicación, quiso revelarse a los creyentes, quiso salvar a los creyentes. | Como el mundo, mediante su propia sabiduría no pudo acceder ni al amor, ni al poder, ni a la misericordia, ni al ser de Dios, entonces Dios, a través de lo que parece una necedad, a través de la necedad de la predicación, quiso revelarse a los creyentes, quiso salvar a los creyentes. | ||
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Tratemos ahora, si ese texto está bien entendido así, tratemos de aplicarlo a nuestra vida. ¿Esto qué tiene que ver con nosotros? ¿Somos nosotros acaso filósofos como aquellos filósofos griegos que trataban mediante la potencia de su razón entender el universo y que no tuvieron noticia de Dios? Pues no somos eso, entonces ¿cómo podemos aplicar estas palabras a nuestra propia vida? | Tratemos ahora, si ese texto está bien entendido así, tratemos de aplicarlo a nuestra vida. ¿Esto qué tiene que ver con nosotros? ¿Somos nosotros acaso filósofos como aquellos filósofos griegos que trataban mediante la potencia de su razón entender el universo y que no tuvieron noticia de Dios? Pues no somos eso, entonces ¿cómo podemos aplicar estas palabras a nuestra propia vida? | ||
| − | Cambiemos por ejemplo, “el mundo mediante su propia sabiduría” [[: | + | Cambiemos por ejemplo, “el mundo mediante su propia sabiduría” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]], cambiémoslo por ejemplo por, “el mundo mediante su propio estilo, mediante sus propios métodos, mediante sus propios recursos”, y ahí seguramente nos vamos a ver retratados. |
Como el mundo, con sus propios métodos, con su propio estilo, con sus propias fuerzas no pudo reconocer la acción de Dios, no pudo reconocer la obra de Dios, no pudo reconocer los planes de Dios, entonces Dios se inventó un camino, el camino de la necedad, el camino que hasta cierto punto se burla de la sabiduría del mundo, para revelar y para realizar su salvación en los creyentes. | Como el mundo, con sus propios métodos, con su propio estilo, con sus propias fuerzas no pudo reconocer la acción de Dios, no pudo reconocer la obra de Dios, no pudo reconocer los planes de Dios, entonces Dios se inventó un camino, el camino de la necedad, el camino que hasta cierto punto se burla de la sabiduría del mundo, para revelar y para realizar su salvación en los creyentes. | ||
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Entonces fíjate, mediante la sabiduría del mundo finalmente Dios se nos escurre, porque el que anda detrás de sus intereses y los persigue y quiere salirse a toda costa con la suya, finalmente no logra encontrar a Dios, siente que Dios es un estorbo de su vida, siente que Dios no le deja ser feliz, que Dios a los sumo es un problema. | Entonces fíjate, mediante la sabiduría del mundo finalmente Dios se nos escurre, porque el que anda detrás de sus intereses y los persigue y quiere salirse a toda costa con la suya, finalmente no logra encontrar a Dios, siente que Dios es un estorbo de su vida, siente que Dios no le deja ser feliz, que Dios a los sumo es un problema. | ||
| − | Pero en cambio, nos dice San Pablo: “Como el mundo mediante esa lógica, mediante esa sabiduría, no pudo conocer a Dios, quiso Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los creyentes” [[: | + | Pero en cambio, nos dice San Pablo: “Como el mundo mediante esa lógica, mediante esa sabiduría, no pudo conocer a Dios, quiso Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los creyentes” [[:Categoría:1 Corintios 001_021|1 Corintios 1,21]]. |
Entonces es a través de la necedad de un anuncio, porque parece muy tonto que una persona regale tanto como regaló Jesús en la cruz, pero parece más tonto el oficio mío, o el oficio de Pablo, o el oficio de todo el que evangelice. | Entonces es a través de la necedad de un anuncio, porque parece muy tonto que una persona regale tanto como regaló Jesús en la cruz, pero parece más tonto el oficio mío, o el oficio de Pablo, o el oficio de todo el que evangelice. | ||
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Porque hoy de pronto estamos fuertes, mañana débiles; hoy nos ponen cuidado, mañana nadie nos oye; hoy estamos alentados, mañana una enfermedad nos ha tirado al traste; hoy estamos en el centro de atención, mañana nos marginan. | Porque hoy de pronto estamos fuertes, mañana débiles; hoy nos ponen cuidado, mañana nadie nos oye; hoy estamos alentados, mañana una enfermedad nos ha tirado al traste; hoy estamos en el centro de atención, mañana nos marginan. | ||
| − | Entonces la lógica de Dios, esa necedad aparente, eso que parecía necedad de darse, de entregarse, de regalarse, esa necedad termina siendo la única posibilidad para el ser humano, por eso parece que dijo San Pablo al final: “Predicamos a Cristo crucificad, escándalo para los judíos, necedad para los griegos, pero para los llamados, fuerza de Dios y sabiduría de Dios” [[: | + | Entonces la lógica de Dios, esa necedad aparente, eso que parecía necedad de darse, de entregarse, de regalarse, esa necedad termina siendo la única posibilidad para el ser humano, por eso parece que dijo San Pablo al final: “Predicamos a Cristo crucificad, escándalo para los judíos, necedad para los griegos, pero para los llamados, fuerza de Dios y sabiduría de Dios” [[:Categoría:1 Corintios 001_023-024|1 Corintios 23-24]]. |
| − | Y termina diciendo: “Lo necio de Dios es más sabio que los hombres” [[: | + | Y termina diciendo: “Lo necio de Dios es más sabio que los hombres” [[:Categoría:1 Corintios 001_025|1 Corintios 1,25]], esta necedad de amar, que parece una tontería, un desperdicio, "así no vas a ninguna parte", termina siendo más sabio que todos esos planes, que en ultimas son planes para el egoísmo y, por consiguiente, planes para la muerte. |
Y lo débil de Dios, Cristo que no se defiende, que no se venga, no sé cuántas cosas más, termina siendo más fuerte; y, efectivamente, el Imperio Romano, al suelo, los imperios de esta tierra, al suelo, y dice el lema de los cartujos: "Stat Crux dum volvitur orbis", "la cruz permanece, mientras el mundo da vueltas", permanece la cruz. | Y lo débil de Dios, Cristo que no se defiende, que no se venga, no sé cuántas cosas más, termina siendo más fuerte; y, efectivamente, el Imperio Romano, al suelo, los imperios de esta tierra, al suelo, y dice el lema de los cartujos: "Stat Crux dum volvitur orbis", "la cruz permanece, mientras el mundo da vueltas", permanece la cruz. | ||
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Todos los imperios, toda esa presunción de la sabiduría humana se derrumba carcomida desde dentro, porque lleva en sí una semilla de egoísmo y de muerte. La cosa es muy sencilla: no puede servirle al ser humano ninguna lógica que no soporte a los pequeños, a los débiles. | Todos los imperios, toda esa presunción de la sabiduría humana se derrumba carcomida desde dentro, porque lleva en sí una semilla de egoísmo y de muerte. La cosa es muy sencilla: no puede servirle al ser humano ninguna lógica que no soporte a los pequeños, a los débiles. | ||
| − | Todos somos pequeños alguna vez, todos somos débiles alguna vez. Sólo una lógica que sea capaz de abarcar, de levantar al pequeño, al débil, al pecador, al triste, al desanimado, al anciano, al retardado mental, sólo al que pueda abarcar a todos esos, sólo al que pueda sostenerlos, sólo esa lógica será una lógica humana, y ése es el único que permanece, por eso dice aquí: “Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” [[: | + | Todos somos pequeños alguna vez, todos somos débiles alguna vez. Sólo una lógica que sea capaz de abarcar, de levantar al pequeño, al débil, al pecador, al triste, al desanimado, al anciano, al retardado mental, sólo al que pueda abarcar a todos esos, sólo al que pueda sostenerlos, sólo esa lógica será una lógica humana, y ése es el único que permanece, por eso dice aquí: “Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” [[:Categoría:1 Corintios 001_025|1 Corintios 1,25]]. |
Bueno, con esto y con lo que Dios nos ayude tenemos que enamorarnos de la Cruz, enamorarnos de la Cruz santísima de Cristo, obsérvese que aquí no estamos hablando de la cruz suya, ni de la cruz suya, ni de la cruz suya, aquí no estamos diciendo: “Mire, sufra con paciencia, sufra, esa es su cruz, a usted le tocó esa cruz, súfrala”. | Bueno, con esto y con lo que Dios nos ayude tenemos que enamorarnos de la Cruz, enamorarnos de la Cruz santísima de Cristo, obsérvese que aquí no estamos hablando de la cruz suya, ni de la cruz suya, ni de la cruz suya, aquí no estamos diciendo: “Mire, sufra con paciencia, sufra, esa es su cruz, a usted le tocó esa cruz, súfrala”. | ||
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Revisión actual del 16:03 6 dic 2011
Fecha: 20020830
Título: ¿Por que la Cruz de Cristo esta en el centro de nuestra fe cristiana?
Original en audio: 32 min. 13 seg.
Ayer escuchábamos el comienzo de la Primera Carta del Apóstol Pablo a los Corintios, y vamos a seguir oyendo pasajes de esta carta del Apóstol durante varios días.
Hay que saber que la relación que tuvo Pablo con los Corintios fue una relación tensa, conflictiva, porque se trataba de una comunidad con unos valores muy interesantes, con un entusiasmo, con una fogosidad muy grande, pero también con mucha confusión, con mucha rivalidad, con muchas envidias, con mucho de eso que San Pablo llama “carne”.
Y precisamente, a través de estas cartas, podemos descubrir muchos de los problemas que estaban viviendo esas comunidades, problemas que seguramente tienen mucho que decirnos a nosotros, porque nosotros estamos hechos del mismo barro de estos hombres y mujeres de aquella comunidad.
Y por eso dice San Pablo en el día de hoy: “Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio” 1 Corintios 1,17.
No es una manera de oponer la gracia del sacramento y la gracia de la predicación, no es una competencia que se pueda establecer o una rivalidad que se pueda establecer entre lo que significa bautizar, es decir, celebrar la fe en los sacramentos y lo que significa predicar.
Hago este comentario porque algunas veces, por lo menos en la Orden Dominicana, las cosas se plantean de esa manera, como una oposición entre el trabajo de los sacramentos, que sería el trabajo un poco más pastoral, y el trabajo de la predicación, que sería el trabajo un poco más intelectual.
San Pablo no está haciendo una oposición de ese género, lo que sucede es que en aquella abundancia de religiones que se daba en la ciudad de Corinto, había muchísimos maestros y la gente se adhería a uno o a otro maestro, y San Pablo quiere insistir que la gente a la que él está predicando no es gente que él esté conquistando para el, él no está reuniendo gente para él, él no necesita discípulos para él, él quiere que todos nos encontremos en el misterio de Cristo.
Pero como esta gente de Corinto era tan dada a partidismos, a rivalidades, a envidias, entonces ellos sentían que el uno pertenecía a Pablo, el otro a Pedro, el otro a Cristo.
Y por eso dice Pablo: “Mire, a mí Dios no me envió a bautizar" 1 Corintios 1,17, "yo no estoy reclutando gente”, ese es el sentido de esa expresión, "sino a predicar" 1 Corintios 1,17, "a anunciar la gracia que se encuentra en Cristo".
Por eso dice: “Me envió a predicar el Evangelio, y no con palabras sabias, para no desvirtuar la Cruz de Cristo” 1 Corintios 1,17.
Quien quiera acercarse al misterio de la cruz del Señor, hará bien en leer estos capítulos de la Primera Carta a los Corintios. Ahí San Pablo nos ayuda a descubrir por qué realmente la cruz está en el centro de nuestra fe.
La Cruz no es el adorno mayor de nuestra Iglesia, sino la Cruz es el corazón de nuestro mensaje, por eso dice Pablo que en otro lugar que, "él no se ha preciado de saber a nada, de conocer nada, sino a Cristo, y éste crucificado" 1 Corintios 2,2.
Y entonces tratemos de explicar un poco, con la ayuda que Dios nos dé, en dónde está la riqueza de esa cruz, por qué esa cruz de Cristo es tan importante. Y antes hay que aclarar que, cuando se hable de la cruz, primero hay que valorar, amar, agradecer y celebrar la Cruz de Cristo.
El tema de la Cruz no puede empezar por la cruz de nosotros, la cruz de nosotros recibe su luz de la Cruz de Cristo, la cruz de nosotros recibe su belleza de la Cruz de Cristo, sólo a la sombra de la Cruz de Jesús podemos encontrar cuál es nuestra cruz y por qué también nuestra cruz es bella y digna de ser abrazada.
Sin la Cruz de Cristo, lo que nosotros llamamos cruz será cualquier otra cosa, resignación ante el sufrimiento, cobardía, deseo de no meterse en problemas, o cualquier cosa; pero descubrir el misterio de la cruz nuestra sólo es posible descubriendo primero la belleza, el misterio y la fecundidad de la Cruz de Cristo.
Por eso si se va a predicar, por ejemplo, la abnegación, que es una cosa muy necesaria hoy en la Iglesia, predicar la abnegación, la renuncia de sí mismo, porque ahí están todos los problemas de obediencia, ahí están todos los problemas de caprichos, de divisiones.
Si queremos predicar la unidad, si queremos predicar la renuncia de sí mismo, si queremos predicar la cruz del cristiano primero tenemos que ser, por decirlo así, doctores en la Cruz de Cristo y para eso nos van a ayudar extraordinariamente los textos de la Primera Carta a los Corintios.
Miremos por ejemplo un poco de lo que nos dice hoy San Pablo. La enseñanza central parece que está en ese versículo que parece un trabalenguas. Dice aquí: “De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” 1 Corintios 1,21. ahí está el centro de la enseñanza sobre la cruz que podemos de pronto recibir el día de hoy.
Repito: “Como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” 1 Corintios 1,21.
Esta es una manera de ponerle la puntuación al texto, pero el texto griego admite también otra puntuación que es la que ahora les voy a leer: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” 1 Corintios 1,21. .
De acuerdo con una explicación que le oí a un padre que sabe mucho de griego y de Biblia, esta segunda lectura parece que está más cerca del sentido del texto, y por eso les repito la segunda lectura, atención: “Como el mundo, mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, entonces quiso Dios, en su divina sabiduría, salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación” 1 Corintios 1,21.
Ahí hay dos sabidurías que están contrapuestas, en la manera en que hemos puesto la puntuación en la segunda lectura. Se contraponen dos sabidurías: la sabiduría del mundo que pretende encontrar a Dios, adueñarse de Dios, entender a Dios, abarcar a Dios, y que resulta siendo un camino impracticable; y la sabiduría de Dios, que parece necedad para los hombres, y que se revela fundamentalmente a través de la fe, parece que ese es el sentido fundamental ahí.
“El mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios” 1 Corintios 1,21. No conocer a Dios significa aquí no solamente no ser teólogo, no estudiar a Dios, no conocer a Dios significa también no reconocer la obra, el paso, la acción, la misericordia, el amor de Dios.
Como el mundo, mediante su propia sabiduría no pudo acceder ni al amor, ni al poder, ni a la misericordia, ni al ser de Dios, entonces Dios, a través de lo que parece una necedad, a través de la necedad de la predicación, quiso revelarse a los creyentes, quiso salvar a los creyentes.
Tratemos ahora, si ese texto está bien entendido así, tratemos de aplicarlo a nuestra vida. ¿Esto qué tiene que ver con nosotros? ¿Somos nosotros acaso filósofos como aquellos filósofos griegos que trataban mediante la potencia de su razón entender el universo y que no tuvieron noticia de Dios? Pues no somos eso, entonces ¿cómo podemos aplicar estas palabras a nuestra propia vida?
Cambiemos por ejemplo, “el mundo mediante su propia sabiduría” 1 Corintios 1,21, cambiémoslo por ejemplo por, “el mundo mediante su propio estilo, mediante sus propios métodos, mediante sus propios recursos”, y ahí seguramente nos vamos a ver retratados.
Como el mundo, con sus propios métodos, con su propio estilo, con sus propias fuerzas no pudo reconocer la acción de Dios, no pudo reconocer la obra de Dios, no pudo reconocer los planes de Dios, entonces Dios se inventó un camino, el camino de la necedad, el camino que hasta cierto punto se burla de la sabiduría del mundo, para revelar y para realizar su salvación en los creyentes.
Nosotros, con nuestros propios métodos, con nuestras propias fuerzas, estrategias, recursos no alcanzamos a percibir el plan de Dios, no alcanzamos a descubrirlo, esa es la parte negativa; pero la parte positiva y la parte constructiva es: sí hay un camino para encontrar esa revelación de Dios, y es a través de la necedad de la predicación.
Pregunta, ¿por qué la cruz es una necedad? ¿Por qué parece una necedad? La explicación parece ser esta: porque la sabiduría del mundo es una sabiduría del intercambio, de la compra y de la venta, es una sabiduría que mira al propio provecho, a los propios planes y a las propias ventajas; ser sabio según este mundo es arreglárselas para lograr los objetivos, los fines de uno, los propósitos, los intereses y los gustos de uno.
La culminación, la meta finalmente de toda la sabiduría del mundo es salirse uno con la suya, es así desde los tiempos de Pablo en Corinto hasta los tiempos nuestros, porque todo el mensaje del comercio, todo el mensaje de la fama, todo el mensaje de la publicidad es: "Vuélvase hábil para lograr sus metas; vuélvase hábil para conseguir su lucro, su provecho, lo suyo, lo que usted quiere".
Y desde luego, si el objetivo, si el gran objetivo de la sabiduría del mundo es conseguir uno sus propios fines, renunciar a esos fines es ser un tonto, dar sin recibir es una tontería, regalar, ¿regalar qué es? Es una necedad.
Y lo que nosotros encontramos en la Cruz de Cristo, lo que Dios nos ofrece en la Cruz de Cristo es entonces una necedad. Dios que regala, Dios que no se desquita, Dios que no se venga, Dios que no reclama, Dios que ofrece, Dios que abunda, es algo necio a los ojos del mundo, es algo necio para la sabiduría del mundo.
Regala, ofrece, eso es perder, eso rompe el esquema de la sabiduría del mundo, porque toda la sabiduría del mundo es: “Logre sus metas, sálgase con la suya, nunca pierda; si le toca renunciar a ganar, empátela".
Pero aquí se trata de ofrecer, de perder, de conceder, esa es una tontería, es algo que resulta ridículo, es algo que a los ojos del mundo ni siquiera es digno de consideración, es alguien que está fuera del mercado.
Es como si nosotros, en uno de estos cruces de las calles de Bogotá, nos encontráramos con una persona que no pide dinero, sino que pasa regalando: “-Mire, mire, permiso, le regalo", "-me regala qué?" "-No, que le quiero reglar esto", "-¡este tipo está loco! ¿Esto qué es? ¿Esto qué significa? Esto debe tener algo, debe estar envenenado, me van a hacer un daño, esto no puede ser cierto, nadie regala".
Y ya estamos acostumbrados a que cuando en un almacén hacen una promoción o que cuando tienen una gran oferta, "esto fue lo que se les quedó, esto es lo que no han podido vender, esto es de segunda".
Nadie regala, nadie regala, y Jesús aparece, durante toda su vida y especialmente en la Cruz, como el que es regalo y el que trabaja, vive, funciona con la lógica del regalo y de la gracia, no sólo económicamente, no sólo en el sentido de no cobrar sino en el sentido de darse, en el sentido de amar, por eso es una necedad.
Entonces la sabiduría del mundo es la búsqueda de los propios fines, del propio provecho, del propio gusto, y ser sabio, según eso, es más o menos lo que hoy nosotros llamaríamos una persona astuta, una persona zorra que se sale con la suya, que logra sus propósitos, al que nadie se la gana, ese es el sabio según el mundo.
Pero ese que es sabio así no tiene ojos para reconocer la acción de Dios, finalmente Dios se le escurre entre los dedos.
Una amiga mía trabajaba en una compañía británica, tenía como jefe a un genio de las finanzas, de las inversiones y de esa compañía, la British Petroleum, la Bp, y este hombre tan inteligente hablaba con esta señora y le decía: "Mire, yo no puedo creer en ese Dios suyo, yo soy ateo, si yo fuera a creer en algún Dios, el primer opcionado sería el Dios de los musulmanes".
Un hombre con una sagacidad, con una astucia, con una capacidad de inversión, con una capacidad de llevar a la empresa a un nivel de ingresos fantástico, realmente un genio de las finanzas, un hombre sabio según el mundo, pero Dios se le escurría entre los dedos.
"Para qué me sirve Dios, para qué? Dios no me sirve sino de estorbo", sentía ese señor, "¿de qué me sirve Dios? Sólo me sirve para prohibirme las cosas que a mí me gustan, o para cerrarme las puertas a los negocios que me interesan, mejor estará el Dios de los musulmanes que por lo menos ése promete harto placer y permite muchas cosas", así lo miraba él, que ese tampoco es una realidad de lo que dicen los musulmanes.
Entonces fíjate, mediante la sabiduría del mundo finalmente Dios se nos escurre, porque el que anda detrás de sus intereses y los persigue y quiere salirse a toda costa con la suya, finalmente no logra encontrar a Dios, siente que Dios es un estorbo de su vida, siente que Dios no le deja ser feliz, que Dios a los sumo es un problema.
Pero en cambio, nos dice San Pablo: “Como el mundo mediante esa lógica, mediante esa sabiduría, no pudo conocer a Dios, quiso Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los creyentes” 1 Corintios 1,21.
Entonces es a través de la necedad de un anuncio, porque parece muy tonto que una persona regale tanto como regaló Jesús en la cruz, pero parece más tonto el oficio mío, o el oficio de Pablo, o el oficio de todo el que evangelice.
No contentos con que haya habido Uno que haya sido tan tonto de darse así, ahora hay otra cantidad de tontos que están diciendo que ese es el camino, pues parece todavía más tonto, que uno haga una cosa de esas, allá él; pero que haya otros que estén haciéndo propaganda a eso, eso es estúpido.
Y eso es lo que sentían los griegos, los griegos sentían que el mensaje de Pablo era ridículo, les daba risa, como le pasó en Atenas “Ahh, ya te oímos de eso en otra ocasión, te diremos, vete con tu historia”, no les cabía en la cabeza, y bueno dice Xavier Subiri que los griegos somos nosotros, parece que seguimos sintiendo eso.
Resumamos entonces, con la ayuda de Dios. Primera clase sobre el misterio de la cruz, estamos en viernes de la semana numero 21 del tiempo Ordinario, año par.
Clase número uno sobr la Cruz: ¿por qué la cruz está en el centro de nuestra fe cristiana? La cruz está en el centro de nuestra fe cristiana, porque en la Cruz se ha revelado la lógica nueva que sólo Dios podía traer a este mundo, una lógica que parece necedad para el pensamiento de este mundo.
Porque según este mundo cada persona debe luchar por sus intereses, debe pasar por encima de los otros, debe buscar su conveniencia y debe salirse siempre con la suya, y resulta que Dios, especialmente en la Cruz de su Hijo Jesucristo, ha roto por completo esa lógica, porque ha mostrado una lógica del regalo, una lógica del amor y de la donación.
Y a través de esa donación, a través de ese regalo que parece tan tonto, y parece más tonto todavía predicarlo, a través de ese regalo Dios nos conquista, porque esa es la segunda parte.
Efectivamente, a nuestra mente mundana le parece tonto dar sin recibir, regalar, desperdiciar, despilfarrar fuerzas, parece tonto, parece; pero es lo que más necesita nuestro corazón, lo que más necesita nuestro corazón, así nuestra propia cabeza lo rechace, es regalo.
Y sólo llamamos amigos y sólo consideramos personas cercanas a nuestro corazón, a aquellas con las que es posible establecer un camino de regalos, donde es posible dar, donde es posible alegrarse, dar y alegrarse en recibir.
Sólo donde eso es posible, es posible que nazca la amistad; sólo ahí el ser humano se siente humanizado, y es la cosa mas contradictoria del mundo, porque nuestra mente rechaza la lógica del regalo, pero nuestro corazón lo suplica.
Nuestra mente quiere ser hábil para salirse con la suya y para no perder ni una, pero nuestro corazón necesita que alguien no haya sido hábil, sino haya tenido la necedad de regalar amor, regalar perdón y regalar vida.
Y por eso, eso que parecía tan necio, termina siendo lo más sabio, porque el que se mete en la lógica del mundo, por ejemplo el supergerente del British Petroleum, ese supergerente le sale otro supergerente más astuto, o se enferma, o se muere, o le secuestran un hijo, o lo que sea, y no hay manera de manejar la desgracia, la verdadera desgracia no hay manera de manejarla cuando ya se sale el poder de nuestras manos.
De manera que esa sabiduría del mundo, la sabiduría de la astucia termina llevando a la muerte del más débil, a la marginación del pobre, a la descalificación del que es diferente, y como todos algún día seremos diferentes, y como todos algún día seremos pobres, y como todos algún día seremos débiles, sólo hay dos caminos: o beber nuestro propio veneno, o lo que es equivalente, el suicidio.
La lógica, esa lógica perversa de salirse siempre con la suya, de no perder ni una, de no dar nada, termina conduciendo a la soledad, a la amargura y, finalmente, a la desesperación, al suicidio, no lleva a ninguna otra parte.
Entonces toda esa sabiduría del mundo termina siendo, en último caso, necedad; mientras que la necedad de Cristo, empezar a regalar, empezar a dar, que es lo que nos está gritando la cruz, empezar a dar termina siendo sabio, porque Cristo, dando, también hace capaces a los otros de dar, y si esos también dan, hacen a otros capaces de dar; y los esos otros que también dan, hacen capaces a otros de dar.
Y así se va creando un ambiente donde es posible la vida, donde el pequeñito cabe, donde el anciano cabe, donde el niño y el retardado mental caben, donde el que está triste, deprimido, sin fuerzas cabe, y en ese hogar donde todos cabemos, tenemos certeza de que también nosotros tenemos un lugar.
Porque hoy de pronto estamos fuertes, mañana débiles; hoy nos ponen cuidado, mañana nadie nos oye; hoy estamos alentados, mañana una enfermedad nos ha tirado al traste; hoy estamos en el centro de atención, mañana nos marginan.
Entonces la lógica de Dios, esa necedad aparente, eso que parecía necedad de darse, de entregarse, de regalarse, esa necedad termina siendo la única posibilidad para el ser humano, por eso parece que dijo San Pablo al final: “Predicamos a Cristo crucificad, escándalo para los judíos, necedad para los griegos, pero para los llamados, fuerza de Dios y sabiduría de Dios” 1 Corintios 23-24.
Y termina diciendo: “Lo necio de Dios es más sabio que los hombres” 1 Corintios 1,25, esta necedad de amar, que parece una tontería, un desperdicio, "así no vas a ninguna parte", termina siendo más sabio que todos esos planes, que en ultimas son planes para el egoísmo y, por consiguiente, planes para la muerte.
Y lo débil de Dios, Cristo que no se defiende, que no se venga, no sé cuántas cosas más, termina siendo más fuerte; y, efectivamente, el Imperio Romano, al suelo, los imperios de esta tierra, al suelo, y dice el lema de los cartujos: "Stat Crux dum volvitur orbis", "la cruz permanece, mientras el mundo da vueltas", permanece la cruz.
Es impresionante ver la cantidad de gente que anunció cosas y se hacia temer, y que los demás temblaran, “y tengo poder, y soy el dueño del universo como los Césares, soy el dueño, adórenme", y cuidado no lo adoraban, “adórenme porque soy un señor”, y todo eso cae.
Y Hitler, haciendo su reino, mil años, por lo menos mil años tenía que durar el Tercer Reich, no alcanzó a completar veinte; "mil años tien que durar el Tercer Reich".
Todos los imperios, toda esa presunción de la sabiduría humana se derrumba carcomida desde dentro, porque lleva en sí una semilla de egoísmo y de muerte. La cosa es muy sencilla: no puede servirle al ser humano ninguna lógica que no soporte a los pequeños, a los débiles.
Todos somos pequeños alguna vez, todos somos débiles alguna vez. Sólo una lógica que sea capaz de abarcar, de levantar al pequeño, al débil, al pecador, al triste, al desanimado, al anciano, al retardado mental, sólo al que pueda abarcar a todos esos, sólo al que pueda sostenerlos, sólo esa lógica será una lógica humana, y ése es el único que permanece, por eso dice aquí: “Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” 1 Corintios 1,25.
Bueno, con esto y con lo que Dios nos ayude tenemos que enamorarnos de la Cruz, enamorarnos de la Cruz santísima de Cristo, obsérvese que aquí no estamos hablando de la cruz suya, ni de la cruz suya, ni de la cruz suya, aquí no estamos diciendo: “Mire, sufra con paciencia, sufra, esa es su cruz, a usted le tocó esa cruz, súfrala”.
Ese mensaje no se puede decir sino por allá en la cuarta o en la quinta lección, y estamos en la primera; no se puede empezar la vida espiritual con aguante, sufra, no, primero hay que lograr, con la ayudaante todo del Espíritu Santo, hay que lograr que el corazón se vaya enamorando de la Cruz de Jesús.
Cuando ya la Cruz de Jesús significa mucho para nosotros, cuando ya vemos el amor que se desborda ahí, el triunfo de la sabiduría de Dios, cuando ya podemos decir, como decía un muchacho en un encuentro de promoción juvenil: “Encontré mi héroe, mi héroe no es rambo, mi héroe es Jesús".
Cuando ya podemos decir: "Ya encontré la estrella que guía mi vida, ese estilo me gusta"; cuando ya estemos bien fascinados de la Cruz del Señor, entonces ahí sí podemos entrar a hablar: "Bueno, ¿y no será que de pronto Jesús en su misericordia, ojo, en su misericordia, te ha querido dar un pedacito de la Cruz?"
Si a usted le trajeran aquí un pedacito de la Cruz en la que Cristo fue crucificado, yo creo que usted la recibiría con veneración y con gratitud, ¡un pedacito de la Cruz, de la vera Cruz! "Jesús fue crucificado en un leño y este es un pedacito de ese leño", uno lo recibe con veneración, ¿no?
A mí me mostraron, por ejemplo allá en la Basílica de Chiquinquirá y en muchas iglesias tienen una cruz que tiene una reliquia de la Santa Cruz, donde según la tradición fue crucificado el Señor, y uno siente como escalofrío de pensar que ahí estuvo Cristo crucificado.
"-¿y qué, usted siente fastidio?" "-No, que fastidio, siento algría,me pongo arrozudo, eso es emocionante, ¡la cruz de Cristo está ahí!" "-¡Ahhh, pues cuando usted pueda sentir lo mismo con el pedacito de cruz que le tocó a usted en en su vida, ahí va por buen camino".
Pero repito, eso será en la cuarta o en la quinta lección, cuando uno se dé cuenta: "-Ah, es que claro, la cruz mía no es un impuesto que tengo que pagar, -que esa es una deformación que hay en el pensamiento católico y en las burlas del protestantismo en la Iglesia Católica-.
"-claro, la cruz mía no es un impuesto, no es que por medio de este impuesto yo voy a entrar al cielo, la entrada al cielo es más que gratis, sino que hay unos que van muy premiados porque Dios les dio participación especial en el mismo estilo de Jesús, entonces la persona recibe esa cruz, la cruz de su vida y dice: "¡Bendito seas, Señor, cuánto me has amado!" Esos son los santos.
Entonces hay que procurar, antes de que se acabe por ejemplo el noviciado, digamos, hay que procurar llegar a esa comprensión, a mi me parecería extraordinario, claro que yo he sido un gran mediocre, pero si eso se pudiera, Dios mío, llegar uno como a eso, imagínese lo que sería terminar uno un noviciado con un poquito de claridad sobre la cruz.
Santa Teresa del Niño Jesús, es impresionante, porque en el tiempo que ella vivió de noviciado avanzó demasiado en estos misterios, uno lo ve por los escritos de ella y la manera cómo ella analizaba las cosas de su propia vida, allá en el monasterio, cómo las analizaba a la luz de Dios, era una mujer realmente sabia, por algo Doctora de la Iglesia, entonces imagínese lo que es uno terminar el noviciado ya con una convicción, ya como besando el misterio de la cruz.
Si yo fuera la Madre General de una congregación así, donde las novicias al profesar besan la cruz, pero no como un acto de rutina, sino besando, sintiendo lo que significa recibir la cruz.
Porque yo veo, por ejemplo aquí las novicias, y veo que no tienen cruz ¿cierto? No les ha llegado la cruz todavía, la cruz llega con la profesión, ¿cierto? sí, es así, pero antes de que le llegue la cruz, ese signo externo, hay que haber besado la propia cruz, ese es el trabajo grande del noviciado.
Cuando una novicia, imagínese lo que sería una ceremonia de profesiones, yo a eso sí me le mediría, a una profesión de esas, qué tal el exigente, ¿nos? Yo ese sí me le mediría, unas novicias que supieran qué besan cuando besan el Crucifijo, no es un gesto externo, no es una norma de piedad nada más, es una convicción, es una señal, es una contraseña de amor entre Jesús y tú.
"Nos entendemos, tú estás en la Cruz y yo estoy en la cruz, nos entendemos", esa es una profesa fantástica, esa se llama la profesa fantástica, porque imagínese, una que llega, que tenga esa convicción, claro, va a vivir esa vida religiosa con una plenitud muy grande.
Entonces qué delicia ser Madre en esas circunstancias, contar con esas religiosas; pero claro, este mensaje no es sólo para la vida religiosa, es para todos.
Enamorarnos primero de la Cruz de Cristo, y luego que el Espíritu nos abra los ojos para ver cuál es el misterio de esa Cruz en mi vida, poderlo recibir como un regalo, y un día darle un beso a esa Cruz y decir: "Ahora entiendo qué significa esto en mi vida. ¡Aleluya!"
Amén.