Diferencia entre revisiones de «Mcsa009a»
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Luego, si ese texto de San Mateo dice que Jesús ha querido celebrar así la Pascua, yo te invito en este momento a que en esta Semana Santa tú escribas tu nombre en las páginas de la Escritura. | Luego, si ese texto de San Mateo dice que Jesús ha querido celebrar así la Pascua, yo te invito en este momento a que en esta Semana Santa tú escribas tu nombre en las páginas de la Escritura. | ||
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| + | Éste es el primer punto que creo que podemos destacar en el evangelio de hoy, que es del capítulo veintiséis de San Mateo. | ||
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| + | En segundo lugar, observemos que hay un verbo que se repite muchas veces en este texto: es el verbo "entregar". Para nosotros, ese verbo no tiene una resonancia especial. Pero, si nosotros recordamos el origen, la etimología de ese verbo, entonces empiezan a resonar en la mente algunos otros significados. | ||
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| + | Por ejemplo, hacia el final del texto que oímos, dice el Evangelista Mateo: "Entonces, preguntó Judas, el que lo iba a entregar" (''véase''San Mateo 26,25). | ||
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| + | Esa expresión, "el que lo iba a entregar", en español no suena particularmente extraña. Pero, si la oímos, por poner el caso, en latín, ésto suena de la siguiente manera: "Judas qui tradidit eum". "Traditorus", el que lo iba a entregar. Porque, en efecto, hermanos, la palabra "traidor" viene de, "el que entrega". En latín, "entregar" se dice "trado", y "el que entrega", entonces es el "traditor". | ||
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| + | Así que un traidor es aquel que entrega. Sin embargo, es muy interesante este verbo. Porque, resulta que hay dos sentidos completamente opuestos del verbo "entregar" en el Nuevo Testamento. | ||
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| + | El Apóstol San Pablo, por ejemplo, refiriéndose a la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, en el Capítulo quince de la primera Carta a los Corintios, dice a sus destinatario, a los destinatarios de esta Carta: "Yo les entregué a ustedes lo mismo que yo recibí" (''véase'' 1 Corintios 15,3). | ||
Revisión del 05:45 18 abr 2011
Fecha: 20100331
Título: Celebrar la Pascua con Cristo, para entregar sin traicionar como verdaderos misioneros.
Original en audio: 12 min. 4 seg.
Queridos Hermanos:
Hay un detalle llamativo en el evangelio que acabamos de escuchar. Cuando los discípulos le preguntan a Jesús, "a dónde tienen que hacer los preparativos para la Pascua" (véaseSan Mateo 26,17), Jesús dice esta expresión, traducida al español como la hemos oído: "Id a casa de Fulano y decidle..." (véaseSan Mateo 26,18), etcétera.
Nosotros, en español, utilizamos la expresión "fulano", para referirnos a alguna persona, a cualquier persona, pero sin determinar el nombre. La palabra griega que aparece aquí en el original, tiene el mismo sentido: es decir, una persona que por supuesto tiene un nombre, pero cuyo nombre no se dice, porque no viene al caso.
"Id a casa de Fulano" (véaseSan Mateo 26,18). En español también decimos a veces: "Pues, estaba con Fulano y con Sutano", y también ahí estamos indicando personas específicas, pero cuyo nombre no es importante en el contexto de lo que se manifiesta.
Y éste es un dato significativo. Porque, si revisamos la Biblia, ésta es una de las pocas ocasiones, -o quizás la única, si no me equivoco-, en la cual la Biblia utiliza ese tipo de expresión: "Un Fulano" (véaseSan Mateo 26,18).
¿Y por qué digo que es importante? Porque, al dejar ese nombre en blanco, la Biblia nos invita a que cada uno de nosotros ponga su propio nombre ahí. Jesús quiere celebrar la Pascua en casa de "Fulano", y "Fulano" puedo ser yo, "Fulano" puede ser tú.
Cuando la Biblia dice que Jesús quiso celebrar en la casa de alguien, es como si ese texto estuviera escrito de tal forma que hubiera una raya en la cual tú puedes escribir tu nombre.
Luego, si ese texto de San Mateo dice que Jesús ha querido celebrar así la Pascua, yo te invito en este momento a que en esta Semana Santa tú escribas tu nombre en las páginas de la Escritura.
Quiero decir, que abras tu casa, abras tu vida, para que el Señor Jesús celebre la Pascua contigo, para que Jesús no celebre su Pascua solo, para que Jesús no celebre su Pascua sólo con otros.
Que Jesús celebre su Pascua contigo, de manera que tú puedas hacer junto con Cristo el camino que va de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, del pecado a la experiencia de la gracia y la amistad con Dios.
Éste es el primer punto que creo que podemos destacar en el evangelio de hoy, que es del capítulo veintiséis de San Mateo.
En segundo lugar, observemos que hay un verbo que se repite muchas veces en este texto: es el verbo "entregar". Para nosotros, ese verbo no tiene una resonancia especial. Pero, si nosotros recordamos el origen, la etimología de ese verbo, entonces empiezan a resonar en la mente algunos otros significados.
Por ejemplo, hacia el final del texto que oímos, dice el Evangelista Mateo: "Entonces, preguntó Judas, el que lo iba a entregar" (véaseSan Mateo 26,25).
Esa expresión, "el que lo iba a entregar", en español no suena particularmente extraña. Pero, si la oímos, por poner el caso, en latín, ésto suena de la siguiente manera: "Judas qui tradidit eum". "Traditorus", el que lo iba a entregar. Porque, en efecto, hermanos, la palabra "traidor" viene de, "el que entrega". En latín, "entregar" se dice "trado", y "el que entrega", entonces es el "traditor".
Así que un traidor es aquel que entrega. Sin embargo, es muy interesante este verbo. Porque, resulta que hay dos sentidos completamente opuestos del verbo "entregar" en el Nuevo Testamento.
El Apóstol San Pablo, por ejemplo, refiriéndose a la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, en el Capítulo quince de la primera Carta a los Corintios, dice a sus destinatario, a los destinatarios de esta Carta: "Yo les entregué a ustedes lo mismo que yo recibí" (véase 1 Corintios 15,3).