Diferencia entre revisiones de «Smat015a»

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(Pidamos a Jesús que salga a nuestro encuentro, como lo hizo con San Mateo y nos lleve a encontrar la verdadera riqueza y alegría, porque sólo en Él puede descansar nuestro corazón.)
 
(Sin diferencias)

Revisión actual del 08:08 21 sep 2016

El 21 de septiembre, nuestra Iglesia Católica celebra la fiesta del apóstol San Mateo. Es una fiesta muy hermosa, porque es una expresión, casi digo, ¡una explosión del amor misericordioso de Dios! Creo que Dios, que es siempre compasivo, nos deja conocer un poco más de ese rasgo suyo, cuando nos acercamos a las historias de los que han sido conquistados por su amor, es decir, los grandes convertidos. ¡Quién no se conmueve pensando que, por ejemplo, Pablo el apóstol, paso de ser perseguidor de los cristianos, a ser perseguido por ser cristiano!; o, ¡qué tal el caso de un Francisco de Asís, que después de ser, diríamos, adicto a las alegrías de este mundo, se vuelve entusiasta, se vuelve verdaderamente discípulo de la única alegría que perdura, la alegría en Dios!; o, ¡qué tal San Agustín, que estuvo buscando siempre lo verdadero en las distintas corrientes filosóficas de su tiempo, entre los siglos V y VI!; otro tanto se podría decir de San Justino, que vivió en el siglo II. Y estos hombres, como Justino, como Agustín, buscaron la verdad, y encontraron la verdad; y la encontraron en Cristo. Así también, en el caso de Mateo, encontramos una persona que estaba buscando riquezas; lo propio de los cobradores de impuestos en la época de Jesús, era esa especie de idolatría del dinero. Sabemos que los publicanos, es decir, los cobradores de impuestos en la época de los romanos, hacían su fortuna, precisamente, exprimiendo a los pobres, porque después de pagarle al imperio una cierta cuota, que era lo que pedían los romanos, pues, todo lo que de ahí en adelante logrará el publicano, quedaba para él. Y esa es una manera de hacerse rico, pero hacerse rico a costa de sus propios compatriotas, a costa de sus propios paisanos; por eso la gente los odiaba. Así que Mateo es la imagen de una persona sola, una persona que vive el odio, que experimenta el odio de sus mismos vecinos y de sus mismos compatriotas, pero que está apegado a la riqueza; y llega el amor de Cristo a este hombre y lo levanta de esa mesa de cobro de los impuestos, y lo levanta de esa adicción, y lo lleva, ¿lo lleva a dónde?, lo lleva felizmente a la verdadera riqueza (cf. Mt 9, 9). Así como Francisco de Asís, fue llevado a la verdadera alegría; así como Agustín, fue llevado a la verdadera sabiduría; así Mateo, fue llevado a la verdadera riqueza. Tenemos que pedir al Señor, que nuestras propias búsquedas desemboquen siempre en Él. Me estoy acordando de una obra preciosa de un gran santo de nuestra Iglesia Católica -San Buenaventura- que habla de cómo todos los caminos del ser humano, si es honesto, si busca el bien, finalmente llevan hacia Dios. Pues, así hay que pedirle al Señor, que en esta fiesta de San Mateo salga a nuestro encuentro; Jesús, fue al encuentro de Mateo, y le regaló encontrar la verdadera riqueza. Que así también, Jesús nos ayude a encontrar nuestra verdadera riqueza, nuestro verdadero tesoro, porque sólo en Él podrá descansar nuestro corazón, y sólo en Él podremos hallar esa verdadera alegría