Diferencia entre revisiones de «O162006a»
(El amor según el Espíritu reside en la gracia que se comunica por la palabra predicada, poniendo en camino a todos los corazones hacia Jesucristo, nuestra salvación.) |
(Sin diferencias)
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Revisión actual del 19:24 11 jul 2016
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo doce de San Mateo. Es una buena ocasión para aprender o recordar qué nos enseña la Sagrada Escritura sobre el amor según la carne y el amor según el Espíritu. Amor según la carne, amor que depende de la carne y la sangre es el que tiene que ver con nuestros parentescos y en segundo lugar con nuestras afinidades. Es evidente que uno siente espontáneamente cercanía con los hermanos de carne y de sangre, en otro sentido uno puede sentir cercanía también con aquellas personas con las que uno comparte un mismo credo, una misma idea o tendencia política, incluso una misma afición deportiva; es decir que el amor según la carne está basado en lo que ya tenemos en común con las personas que amamos. Pero Cristo nos presenta aquí otro tipo de amor; observemos que la persona que le habla a Cristo le dice: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte” (Mt 12,47); es evidente que la persona que habla así, está esperando que Cristo deje el grupo al que le está predicando y se vaya a hablar con su familia; pero eso es exactamente lo que no hace Cristo, Jesús no deja esa comunidad, la comunidad que nace de la predicación, la comunidad que nace de la redención, la comunidad que nace del amor nuevo en el Espíritu. Cristo no cierra la puerta, por supuesto, a que su familia y muy especialmente su Santísima madre esté en el grupo de los que le escuchan, pero son los parientes, los amigos, los afines, los que tienen que acercarse a donde está Jesús; no dejar Jesús el grupo de aquellos a quienes está predicando, para irse al grupo de los que le son cercanos por la carne o por la sangre. Es decir, que el amor de la carne y de la sangre, el amor carnal, es el que parte de la base de algo en común y de una afinidad, podemos decir que el amor según el Espíritu parte de la realidad nueva que la palabra crea al ser predicada y de la realidad nueva que el Espíritu crea cuando es acogido en los corazones. Ese corazón renovado por el Espíritu es el que conecta con otros corazones renovados en el Espíritu; es decir lo común en el caso del amor espiritual, es lo que Dios crea en aquellas personas que se saben y que sienten así amadas, ¡eso es lo nuevo!, eso es lo que trae novedad. El amor según el Espíritu, recibe su fuerza de la palabra que se predica y de la gracia que se comunica, y es Dios así comunicado a través de esa palabra y a través de ese Espíritu, es Dios así compartido quien crea la posibilidad de un amor según el Espíritu. Por eso el amor según el Espíritu trasciende barreras, por eso no se apoya en que el uno es hombre o el otro mujer; en que uno es esclavo y el otro es libre; el que uno es de esta cultura o el otro es de esta otra cultura. El amor del Espíritu lo que quiere es que todos, no importa cual sea su condición, miremos hacia Aquel que nos brinda gracia y salvación en la persona de Cristo, en ese sentido, ese amor que nos pone a todos en camino hacia el plan de Dios. Recibamos ese amor, lo conocemos, recibamos ese amor; lo invocamos, recibamos ese amor; es el que puede renovar el mundo.