Diferencia entre revisiones de «P064013a»
(El cristiano nunca está en desolación absoluta, pues su dolor siempre tiene ese sello de esperanza para proclamar que Jesucristo es el Señor.) |
(Sin diferencias)
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Revisión actual del 11:29 3 may 2016
El Evangelio de hoy ha sido tomado del capítulo 16 de San Juan, la frase que destaca, es aquella que dice Cristo a sus discípulos: “vosotros estaréis tristes pero vuestra tristeza se convertirá en gozo” (Jn 16,20).
Una vez insistimos en la fuerza de ese verbo “Se convertirá en gozo” , podríamos decir que la tristeza es algo así como el cimiento y la alegría es algo así como el edificio, sabemos que hay una proporción entre el cimiento y el edificio, por eso cuando uno ve que están haciendo un hueco muy profundo y el cimiento va bien hondo uno supone que van a hacer un edificio muy alto; si en cambio hacen un cimiento muy pequeño, se sabe que van a hacer algo muy pequeño, no tiene mayor relevancia, entonces hay una especie de proporcionalidad entre tristeza y alegría y esa proporcionalidad amerita una explicación de parte nuestra, vale la pena que lo tomemos en serio, porque esa proporcionalidad en el fondo reposa en el hecho del amor, para que nos entendamos piensa lo que sucede por ejemplo en el caso de una mamá que está muy angustiada porque su hijo está muy enfermo, en el fondo la razón de su tristeza, reposa en el hecho de que ella ama a ese hijo, como lo amo sufre de verlo sufrir. La razón de la tristeza es el amor y como ese amor es grande la tristeza es grande, pero por supuesto si bendito sea Dios ese niño se sana, al ver a su hijo, sano fuerte que ya juega y va al colegio, esta precioso pues esa mamá se siente muy gozosa y la razón de su gozo es el amor, el puente. El que hace la proporcionalidad, entre la tristeza y la alegría es el amor, por eso si vemos a una mamá que tiene a su hijo muy enfermo pero esa mamá tiene una fiesta y prefiere la fiesta pues lo que sentimos es que es una mujer descuidada, que tiene muy poco amor y si luego al cabo de una o dos semanas el niño está bien pues también suponemos lo que ella va a hacer, qué comportamiento va tener va a hablar descuidadamente y desinteresadamente sobre la recuperación de su hijo porque ama poco.
Jesucristo al hablar de esta manera a sus discípulos, en el fondo está hablando de esa proporcionalidad del amor, aquellos que se entristecieron por sus azotes, después se alegraran; aquellos que sintieron dolor por la ausencia, luego sentirán regocijo por la presencia y eso significa que hay que aprender a entristecerse en el sentido que si crece nuestro amor, tenemos que llegar al punto de gozarnos, incluso cuando sabemos que todavía no experimentamos esa presencia porque en esa tristeza ya hay la buena noticia del amor. el cristiano nunca está en la desolación absoluta, porque la desolación absoluta se llama el infierno, el cristiano nunca está en el infierno, la desolación que tiene es profunda en ella hay ciertamente dolor pero ese dolor ya tiene el consuelo y el saborcito de esa victoria que habrá de llegar y en ese sentido, nuestro dolor siempre tiene esa característica, siempre tiene ese sello de esperanza que es el que hace que nosotros no suframos como los demás que carecen de esperanza, sino que aún en medio de las dificultades, desde ya proclamemos quien es el Señor quien es que se alza en victoria, Jesucristo.