Diferencia entre revisiones de «P054012a»
(Las crisis bien llevadas son procesos de crecimiento, pues nos ayudan a profundizar en nuestras verdaderas raíces y a encontrar la voluntad del Señor.) |
(Sin diferencias)
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Revisión actual del 20:08 22 abr 2016
La primera lectura del día de hoy ha sido tomada del capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles, es la continuación de la narración que escuchábamos el día de ayer. Veíamos ayer que en la comunidad cristiana de los primeros tiempos no todo era color de rosa, también había tensiones dificultades, discusiones. Es importante hacer memoria de esos problemas, para que también podamos ubicar dentro de una adecuada perspectiva nuestros problemas.
Hagamos una comparación, imaginémonos una pareja de novios que se va a casar pero ellos son muy idealistas y creen que nunca van a tener una discusión que siempre van a estar de acuerdo, que todo va a ser dulce, amor, caricia; entrar a la vida matrimonial pensando que todo va a ser así, no es una buena idea, porque efectivamente cuando pasa el tiempo, pues aunque se aman mucho, pues tienen diferencia de opinión en algunas cosas y llega el momento en el que pueden sentirse heridos, si no están preparados para afrontar esas dificultades, quizás puedan sentirse perplejos a la hora de afrontar los problemas; algo parecido hay que aplicarlo a la iglesia, porque si imaginamos la vida cristiana, como que todo va a funcionar muy bien desde el principio, entonces nos vamos a quedar demasiado perplejos cuando nos lleguen los problemas y que tal vez hay grupos que tienen una opinión y otros con distinta opinión.
Lo más hermoso de este libro de los Fechos de los Apóstoles es que nos muestra cual es el camino para salir de esas dificultades, el camino es la escucha, la oración y búsqueda de la voluntad de Dios.
Realmente lo que nos cuenta el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles, es lo que llamamos en la historia de la Iglesia, el primer concilio, primera vez que se reunieron los primeros responsables de las comunidades cristianas, es decir, los Apóstoles, se reunieron para discutir el problema si había que someter a los gentiles a la ley de Moisés, ¿Qué hacemos con la ley de Moisés? ¿Es únicamente para los judíos? o también hay que pedirle a los gentiles que se circunciden y que cumplan con todos los preceptos de Moisés y la respuesta a la que ellos llegan, después de escuchar los testimonios de los misioneros y después de orar y discernir, la respuesta a la que llegan es que no es necesario imponer ese tipo de carga a los gentiles, porque lo que nos ha hecho cristianos y ha traído vida nueva a nosotros no ha sido la ley de Moisés, así que no es indispensable la ley de Moisés para que nosotros seamos cristianos, después de llegar a ese discernimiento, incluso avanza la teología, porque ellos descubren que la ley aunque cumplía un papel muy importante, también se había convertido en una especie de carga, algo que según dice el Apóstol, ni nosotros, ni nuestros padres fuimos capaces de llevar, la ley de Moisés aparece con todo su esplendor pero también con todo su límite y cuando se descubre todo el límite de la ley de Moisés también se descubre en dónde está la verdadera gracia, en donde está el principio fundamental, en donde está nuestro verdadero cimiento, ese descubrimiento es supremamente importante, y nunca se hubiera llegado a él, no hubiera habido esa tensión, si no hubiera habido esa dificultad.
Las crisis bien manejadas, vividas como procesos de crecimiento, como caminos de oración, las crisis en realidad son bendiciones porque nos ayudan a profundizar en nuestras verdaderas raíces que nos ayudan a encontrar mejor la voluntad del Señor.