Diferencia entre revisiones de «P046012a»
(Pidamos a Dios el don de discernimiento para descubrir hacia dónde va su querer, en dónde está su plan bendito para nosotros.) |
(Sin diferencias)
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Revisión actual del 19:54 22 abr 2016
La primera lectura de hoy está tomada del capítulo 13 de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta el desenlace de aquella predicación que tuvo el apóstol San Pablo, acompañado por Bernabé y por otros, cuando después de anunciar la buena noticia, se encuentra finalmente con un muro de resistencia (cf. Hch 13,45) , y yo creo que es bueno darnos cuenta ¿Por qué?, ¿Por qué? se dió ese muro; ¿de dónde brota esa resistencia?.
¿Sabes una cosa?, nosotros no estamos hechos de un barro diferente al de estos hombres y mujeres, nosotros estamos hechos del mismo barro, ¡nosotros! y eso quiere decir que si ellos encontraron resistencias (cf. Hch 13,8), ó pusieron después esas resistencias a la acogida del Evangelio, eso mismo nos puede suceder también a nosotros. También nosotros, en un momento dado, podemos endurecernos frente al mensaje de salvación que Dios nos da a través de sus misioneros, a través de sus predicadores, a través de sus santos y por eso hay que tener gran prudencia al leer estos textos; porque es muy fácil interpretarLos simplemente en clave de acusación, y eso ha sucedido. Ha sucedido que algunas veces, se toman estos textos y se convierten en un mensaje en contra, por ejemplo: de los judíos, cuando se habla del pueblo judío como el pueblo que rechazó a Dios, el pueblo deicida, el pueblo que mató a Dios (cf. 1Te 2,14-16), eso fue inspirando sentimientos de odio y eso se llama antisemitismo, sentimientos de rechazo y de odio hacia el pueblo elegido. Bueno, nos han hablado con mucha claridad los últimos Papas corrigiendo ese posible error, que quede bien claro, ¡el antisemitismo!, ese odio hacia el pueblo judío es completamente contrario a nuestra fe y es completamente contrario al plan de Dios. El término ó los términos que utilizan los Papas para referirse al pueblo judío son muy diferentes, me parece que el más cariñoso es: “nuestros hermanos mayores”, no cabe en nosotros, ese tipo de rechazo ó de odio al judaísmo, pero si tenemos que entender ¿por qué ellos en ese momento, por lo menos, se opusieron a la predicación del Evangelio? (cf. Hch 13,8), y lo podemos descubrir ciertamente, ¿Sabes porque sucedió?, sucedió porque ese sistema religioso en el que ellos estaban, toda esa organización de la sinagoga, con sus autoridades, con las personas que ya eran prestantes, toda esa estructura que rodeaba a la sinagoga ya era algo que les resultaba demasiado familiar y que les resultaba ventajoso en cierto sentido.
Cómo les pasó también a los sumos sacerdotes en Jerusalén, resulta que los sumos sacerdotes tenían ya armada su vida, tenían todo organizado en torno a un cierto manejo político, con el invasor romano, es decir: con Pilato; con un rey falso, es decir: con Herodes, con el pueblo que tiene sus devociones. Entonces, los sumos sacerdotes en Jerusalén, se habían convertido en gente experta en malabarismos, en manejos políticos: esto lo manejo de este modo, esto lo hago así, y mientras tanto yo aseguro el tipo de vida, la clase de vida que yo quiero llevar. Así funcionó, esa fue la manera cómo funcionó durante mucho tiempo, pero eso no es lo que quiere Dios.
Muchas veces, esas estructuras a las que nosotros nos apegamos, llegan a convertirse no en una casa que hospeda nuestra fe; sino en una cárcel que limita nuestra capacidad de evangelización, y ¡eso fue lo que sucedió ahí!, ¡esta gente estaba tan fascinada!, ¡estaba tan cómoda!, ¡estaba ya tan establecida!, en lo que para Dios tenía que haber sido una estructura puramente temporal, por eso necesitamos una gran capacidad de discernimiento, para descubrir hacia dónde va el querer de Dios en muchas cosas; porque es fácil equivocarse en esto, porque es fácil tomar como absoluto lo que no lo es y es fácil convertir en castillo eterno lo que para Dios será simplemente un momento, un puente o una tienda de campaña, que Dios nos dé ese discernimiento para que nunca perdamos la perspectiva sobre: ¿qué es lo más importante?, ¿qué es lo central?, ¿en dónde está? el plan de Dios.