Diferencia entre revisiones de «K042013a»

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(En Cristo está nuestro verdadero descanso, el espacio para darle la gloria a Papá Dios y la renovación de nuestra alianza con Él.)
 
(Sin diferencias)

Revisión actual del 15:57 5 mar 2016

Hoy tenemos un Evangelio tomado del capítulo quinto de San Juan. Se trata de la curación de un hombre paralítico, y hay varias cosas que nos van a llamar la atención en el relato de esta curación (cf. Jn 5, 1-3.5-16).

Lo primero aparecía una vez, cuando yo estaba haciendo mis estudios básicos de teología para la ordenación sacerdotal. Recuerdo que cuando estábamos estudiando este texto en aquella época, alguno de mis compañeros levantó la mano para hacer una pregunta, dijo: “¿Es casualidad que Cristo realizará tantos milagros en sábado?”. Una pregunta interesante, porque, efectivamente, si vemos en los Evangelios, encontramos que en varias ocasiones los milagros sucedían precisamente en sábado, y eso era motivo de controversia con los adversarios del Señor Jesucristo, porque, para ellos, el sábado era un tiempo de inactividad: se supone que el sábado es el tiempo para no hacer absolutamente nada; la actividad física quedaba tan limitada, que según la costumbre de algunos judíos de aquella época, había, incluso, que contar el número de pasos que se podían dar en el día. O sea, imagínate qué clase de tortura es estar uno desde el comienzo en la mañana, contando: “aquí llevo doce pasos, para irme a lavar los dientes; ahora llevo 48 pasos, para ir a desayunar; ahora llevo 35 pasos, porque tuve que ir a conseguir un poco de pan a la esquina”. Esa era la manera como algunos en aquella época entendían el tema del sábado: como una especie de conteo permanente.

Estaban de esa manera esclavizados a la letra, y en ese ambiente, Jesucristo realiza muchos milagros. Por eso, a veces es criticado: por el solo hecho de curar, porque algunos fariseos interpretaban las curaciones como un trabajo, y si tú estás trabajando en sábado, entonces, estás desobedeciendo el sábado; esa era la manera como algunos de ellos pensaban. Por eso la pregunta de mi compañero tenía mucho sentido: de verdad, ¿Era a propósito que Jesús hiciera tantos milagros en sábado?, ¿sobre todo, tantas curaciones?; ese es el caso, también con el milagro de este capítulo quinto de San Juan.

A mí me parece, que puede orientarnos bastante lo que nos muestra el Papa Benedicto en su obra “Jesús de Nazaret”; nos lleva a una conclusión muy interesante, y es, que el verdadero sentido del sábado, viene a darlo, precisamente, el Señor Jesús. Es decir, lo que buscaba el Antiguo Testamento, lo que buscaba la Ley de Moisés con el sábado, eso es lo que viene a completarse, es lo que viene a realizarse con la persona de Cristo. ¿Por qué? Porque el sentido profundo del sábado no es la inactividad física, sino más bien, es la gozosa actividad del corazón, que descubre, de un modo nuevo, su dignidad como Hijo de Dios, y como partícipe de la Alianza Santa con el Señor. Eso es lo grandioso del sábado. Lo grandioso del sábado es el glorificar a Dios, el renovar nuestra alianza con Él y, sobre todo, el descubrir en Él, nuestro descanso.

Así que tiene mucho sentido que, precisamente el día sábado, Jesús realizara esta clase de milagros; porque según enseña el Papa Benedicto, en realidad, lo que nos estaba enseñando Jesucristo, es que Él es nuestro sábado. Cristo es nuestro sábado, porque en Cristo está nuestro verdadero descanso; en Cristo, está ese espacio bendito para darle la gloria a Papá Dios; en Cristo, está la renovación de la Alianza; y en Cristo, está nuestro verdadero descanso. Bendito sea Jesucristo, verdadero sábado de nuestras almas.