Diferencia entre revisiones de «O011005a»

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(La liturgia en este Tiempo Ordinario que comenzamos nos lleva a acortar la distancia que nos dejó el pecado con Aquel que en realidad nos ha amado.)
 
(Sin diferencias)

Revisión actual del 02:20 7 ene 2016

La semana que empieza con el Bautismo del Señor es también la primera semana del Tiempo Litúrgico llamado Ordinario, recibe este nombre por la palabra “orto” en latín, que significa entre otras cosas “un orden”; el tiempo llamado Ordinario, es el tiempo en el que vamos siguiendo los Evangelios de modo ordenado, de modo secuencial, y así vamos recorriendo el Misterio de Cristo. El propósito de la Iglesia es conocer a su Señor, a su Esposo, a su Divino Salvador, conocer a Jesús a través del Tiempo Ordinario. Esta es la tarea que no acaba, en la que estamos empeñados desde ya y hasta el retorno de Cristo; cada año recomenzamos la misma tarea. Así como la Tierra gira alrededor del sol, y parece no cansarse en su recorrido, así también la Iglesia gira en torno a Cristo, y así como la Tierra en muchos lugares tiene distintas estaciones: el otoño, el invierno, la primavera, el verano; que se siguen una y otra vez, así también nosotros vamos acompañando los distintos momentos de Cristo, los momentos de entusiasmo de las multitudes, pero también los tiempos de rechazo del mismo pueblo en donde Él nació.

Acompañamos a Cristo en las distintas estaciones y circunstancias de su vida y le descubrimos maravillosamente cercano de nuestras propias circunstancias. En ese caminar de Cristo y en ese caminar nuestro junto con Él, se va revelando a nosotros el amor inconmensurable de Dios Padre. Cristo es la revelación de Dios, en Él aparece plenamente quién es Dios. La respuesta a la pregunta quién es Dios tiene nombre propio: Jesucristo, y nosotros siguiendo con Él este camino, en el fondo estamos recuperando esa pérdida tan terrible que nos trajo el pecado, si el pecado es distancia, este ejercicio de la liturgia y de la oración es el deseo de acortar esa distancia, es el deseo de volver a Aquel que en realidad nos ha amado, a Aquel que en realidad ha querido lo mejor para nosotros, y por eso nuestro dar vueltas en torno a Cristo no es exactamente quedarnos en el mismo punto, más bien la imagen sería como la de una espiral que va ascendiendo porque vamos al encuentro con el Señor en las alturas.

¡Demos gracias a Dios, demos gracias por su misericordia!, eso es lo que queremos en el Tiempo Ordinario, y ¿qué se hace en este tiempo?, son distintas las secuencias de lectura que se tienen en los domingos, y las lecturas que se tienen entre semana. Entre semana, es decir de lunes a sábado, lo que tenemos son lecturas tomadas primero del Evangelio de Marcos, prácticamente de todo, salvo los textos de la pasión que se dejan para Semana Santa; luego tenemos textos de san Mateo, bastante completo, muy presente en la liturgia; y luego tenemos a san Lucas. En general el criterio que tiene la Iglesia es que nosotros si participamos de la Santa Misa, podamos hacer un recorrido con estas luces preciosas que nos dan los evangelistas, esto es lo que sucede entre semana, por eso el texto de hoy es tomado primero de san Marcos, seguimos con él por lo menos cerca de 10 semanas. Los domingos tienen sus propios ciclos, de manera que en este año litúrgico estamos con san Lucas, ciclo C para el año 2016; el próximo año si Dios nos lo concede, será el ciclo A y entonces los domingos Mateo llevará la voz cantante, y luego el siguiente año, el 2018, tendremos el ciclo B en donde será san Marcos, luego en el 2019 el ciclo C san Lucas. Los domingos tienen su propio ritmo y hay un solo evangelista por año. Con este mapa general avancemos en este Tiempo Ordinario, llevando el orden que nos propone nuestra Iglesia para mejor conocer y para mejor amar a Cristo. Amen.