Diferencia entre revisiones de «Sino017a»
(Damos gracias a aquellas familias que en el pasado a precio de sangre protegieron la vida del Mesías, anticipación de su sangre redentora derramada para darnos vida eterna.) |
(Sin diferencias)
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Revisión actual del 16:42 26 dic 2015
El 28 de diciembre nuestra Iglesia Católica recuerda a los Santos Inocentes, esta es la expresión para referirnos a aquellos niños que tristemente fueron sacrificados por el rey Herodes, con ocasión de su pánico, porque pánico fue lo que sintió Herodes cuando aquellos magos de oriente le dijeron ha nacido un rey para Judea (cf. Mt 2,1-3). Esta es una buena ocasión para descubrir qué tipo de persona era Herodes, y sobre todo qué clase de ambiente había en la tierra de Jesús en esa época. Es importante que todos recordemos que había una promesa dada por Dios al rey David, la cual se la dió a través del profeta Natán y está registrada en la Biblia en el segundo libro de Samuel, de acuerdo con esa promesa, Dios le dice a David que habrá siempre un descendiente suyo en el trono (cf. 2Sm 7,8-12), es la promesa de crear una casa para David. La promesa que hace Dios es muy bonita, ya que es con ocasión del deseo que tiene David de hacerle una casa, un templo al Señor, y entonces Dios dice: “no es que tú me vas hacer una casa mí, es que yo te voy hacer una casa a tí”; casa en el primer caso significaba un templo y casa en el segundo caso quiere decir una dinastía, de modo que había una promesa, de la descendencia de David, una promesa que es la expresión viva de la fidelidad de Dios que mantiene su presencia, su soberanía, que no entrega su majestad a nadie. Pero resulta que los acontecimientos que nos cuenta la historia son dramáticos, porque en el siglo VI antes de Cristo una nación extranjera, los caldeos, invadieron a los judíos y los llevaron al destierro y al rey lo dejaron sin hijos, y además lo cegaron, le sacaron los ojos, algo trágico, entonces se rompe la dinastía porque el rey que había en esa época, 300 y tantos años después de David, ese rey queda sin hijos y el pueblo se va al destierro a Babilonia y la pregunta es ¿qué pasó con la promesa?, esta situación caótica, incierta, de por dónde se va a cumplir la promesa de Dios, es una situación que aprovecha Herodes, quien no era hebreo, era de origen idumeo, pero hábilmente a través de genealogías amañadas y de una tremenda astucia política, Herodes logra hacerse con el poder. Su juego político le resulta útil a los romanos, porque para ellos es buen negocio que alguien tenga el título de rey de manera que estos judíos dejen de estar esperando un mesías, dejen de estar esperando un rey; los romanos, por supuesto querían que los judíos estuvieran tan calmados como fuera posible; siendo así las cosas Herodes hace un juego que consistía en contentar al pueblo, construyendo un templo magnífico; contentar a los romanos, a quienes les servía que hubiera un rey así fuera de mentiras; y por supuesto contentarse a sí mismo, porque según los registros que nos da la historia era una persona terriblemente egolatríca, además de incrédula, supersticiosa, cruel y sin ninguna clase de escrúpulos, por supuesto esta persona que tiene todo ese montaje sobre su propio reinado, se siente en pánico en el momento que le dicen que ha nacido el rey, que el verdadero rey ha nacido, esa es la peor noticia que puede escuchar Herodes, y fruto de ese pánico produce la matanza que estamos recordando hoy, no sabemos cuántos niños murieron, los especialistas haciendo diversos estimados dicen que pueden ser entre 15 y 30 niños, si se compara por ejemplo con las cifras del aborto, Herodes resulta ser bastante buena persona, pero más que las cifras, es el pánico de Herodes y es la revelación de este corazón corrupto, podrido lo que aparece en este día. Al mismo tiempo nos damos cuenta que ese baño de sangre inocente sirvió como de una cortina que protegió al Mesías, lo cual es muy importante porque ese Mesías protegido en su vida temporal es el que entregando luego su propia sangre a todos nos va a dar la vida que no acaba, por eso tenemos que estar agradecidos siempre y para siempre de aquellas familias que tuvieron que pagar un precio altísimo, pero esa sangre no se perdió, esa sangre fue anticipación de la sangre redentora de Cristo, a quien sea la gloria, el honor y el poder por los siglos eternos. Amen.