Diferencia entre revisiones de «Ak02004a»
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Revisión del 16:52 15 mar 2011
Fecha: 20080217
Título:
Original en audio: 18 min. 25 seg.
En nuestra Iglesia hay una fiesta especial para para la Transfiguración, hay un día, ese día es el seis de agosto. Y sin embargo, aunque falta mucho tiempo para agosto, acabamos deproclamar el evangelio que cuenta ese momento hermoso, impresionante.
Y la pregunta que nos podemos hacer en este momento es: ¿Qué hace la Transfiguración en Cuaresma? Estamos en el segundo domingo de Cuaresma, acabamos de empezarla prácticamente, y resulta que tenemos aquí la Transfiguración.
¿Por qué estas lecturas? No es un accidente de este año; cada año el segundo domingo de Cuaresma está dedicado a mirar este acontecimiento, a contemplarlo. Este año hemos escuchado la versión según San Mateo, porque ese es el evangelio que más se escucha en el ciclo en el que estamos, el año entrante escucharemos la Transfiguración San Marcos, y después la Transfiguración según San Lucas.
¿Qué tiene que ver la Transfiguración con la Cuaresma? De pronto nos puede ayudar recordar en qué circunstancias estab Jesús cuando realizó este milagro, podríamos decir, este prodigio.
Jesús iba de camino hacia Jerusalén, y era su último viaje a Jerusalén, porque cuando ya Él llegó, estuvo predicando durante un tiempo, vino la fiesta de la Pascua, y en esa ocasión fue apresado, torturado, crucificado y, por supuesto, murió.
De manera que la Transfiguración es como una estación en el camino hacia la Cruz. Y yo creo que la Iglesia nos pone este pasaje aquí, porque la Cuaresma es como caminar con Jesús; nosotros vamos acompañando a Jesús camino de la Cruz.
Esos acontecimientos, los de la Semana Mayor, la Semana Santa, son el centro de nuestra fe, es lo que decimos siempre en la Misa: que Él murió para perdón de nuestros pecados y resucitó glorioso para que tuviéramos vida nueva en su Nombre.
Ese es el corazón de nuestra fe, es la gran celebración que llena el año y que llena toda la vida cristiana; nos preparamos a ese acontecimiento con estos días, que son los días de Curesma. De manera que mientras vamos en la Cuaresma, mientras vamos avanzando en la Cuaresma, la Iglesia nos permite como reproducir, hasta un cierto punto, lo que hizo Jesús.
De camino hacia Jerusalén, donde tenía que padecer, Jesús se transfigura delante de los discípulos. Fue una experiencia de una belleza sublime, es lo que en teología mística se llama un "éxtasis". Ëxtasis es una palabra griega que significa "salirse de uno mismo".
Cuando algo es increíblemente hermoso, increíblemente deleitable, llega a producir una sensación como de abandono de la propia realidad, como que no importa lo que me suceda a mí, porque toda mi atención, mi corazón como que se me ha salido, como que esta allá.
Un éxtasis fue lo que tuvo indudablemente Pedro. fíajte lo que él dice en medio de esa especie de embriaguez, de gozo, de alegría; no piensa en sí mismo: "¡Qué bien estamos, Señor! Si qureres, levantaré aquí mismo tes carpas" San Mateo 17,4.
Pero él no piensa entres carpas, otros dicen tres enramadas, en fin, él quería hacer como tres cabañas, lo que fuera, lugares para estar.
Pero no estaba esperando hacer tres porque los discípulos eran tres,o sea, Santiago, Juan y el mismo Pedro. Sino él quería hacer tres carpas para que allí se quedara para siempre Moisés, para siempre Elías y para siempre Jesús.
Pedro no quería que eso se acabara, esa visión maravillosa, llena de luz, llena de alegría, llena de hermosura, él no qería que eso se acabara nunca. Estaba completamente arrobado, estaba completamente extasiado.
Por supuesto, la Cruz, es casi lo contrario de la Tranfiguración; porque la Transfiguración es algo increíblemente hermoso, mientras que la Cruz es algo increíblemente feo, es horrendo, es escandaloso.
Mientras que la Transfiguración es un exceso de belleza, la Cruz es un exceso de oprobio; mientras que la Transfiguración es una experiencia de la que uno jamás quisiera salir, por eso Pedro dijo lo que dijo,la Cruz es una experiencia de la cual uno quisiera huir; ninguno de nosotros quisiera estar cerca de semejante tortura ni mucho menos padecerla.
O sea que hay un antagonismo, hay una oposición entre la Transfiguración y la Cruz. Pero Jesús quiso que sus discípulos primero conocieran como un, podríamos decir, como un adelanto, un adelanto de esa hermosura, un adelanto de la victoria que vendría con la resurrección, que ellos tuvieran ese adelanto como cuando a uno le dan un aperitivo.
A veces, en una comida elegante, se da un starter, un aperitivo, una entrada, para anunciarle a uno que lo que viene es muy bueno; y casi siempre, por la calidad del aperitivo, uno se da cuenta qué es lo que sigue.