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Entonces, ¿cómo es que obra Dios? Pues obra simplemente así: es bueno, y es piadoso, y es misericordioso, ¿y qué? ¿y entonces que el mal reine y que cada uno haga lo que se le dé la gana? Hasta allá sí tampoco. Porque la misericordia de Dios no está desprendida de la sabiduría de Dios, ni está desprendida de la justicia de Dios.
 
Entonces, ¿cómo es que obra Dios? Pues obra simplemente así: es bueno, y es piadoso, y es misericordioso, ¿y qué? ¿y entonces que el mal reine y que cada uno haga lo que se le dé la gana? Hasta allá sí tampoco. Porque la misericordia de Dios no está desprendida de la sabiduría de Dios, ni está desprendida de la justicia de Dios.
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Entonces, la misericordia de Dios no deja de obrar en las personas que se burlan de esa misericordia o que la utilizan mal. Pero esa misericordia divina adquiere otros rostros. Es más o menos lo mismo que hace un papá.
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El papá quiere entrañablemente a su hijo, el papá quiere tratar a sus hijos siempre con el cariño, con la dulzura, con la ternuar, con la caricia, pero el muchachito a veces no entiende ese lenguaje.
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Cuando el papá tiene que obrar ciertas cosas con ese hijo, como por ejemplo, tiene que hablarle un poquito fuerte, de pronto hasta tiene que reprenderlo, tiene que castigarlo, ¿vamos a decir que el papá dejo de amar al hijo? No. ¿Vamos a decir que al papá se le acabó la compasión por el hijo? No.
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El papá ama entrañablemente a su hijo y siempre quisiera tratarlo en un régimen de caricias, de crecanía, de ternura y de dulzura, pero a nombre de ese mismo amor a veces tiene que utilizar lenguajes distintos, y eso es lo que hace la misericordia de Dios.
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Cuando nosotros abusamos de la misericordia de Dios, la misericordia no desaparece, ni tampoco es para que nosotros nos pongamos del lado de los buenos y empecemos a decir: "Yo, que he sido tan beno, Dios tiene que llevarme cuentas de esto y tiene que caerle la justicia sólo para los malos".
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Sino tenemos es que pensar que la misericordia inagotable de Dios llega a buenos y malos, y muchas veces, con unos y con otros, también con nosotros, esa misericordia adquiere un rostro diferente. Porque Dios muchas veces, por decirlo de esta manera,no encuentra otro modo de despertarnos a una vida verdaderamente en amistad con Él.
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Dios sabe de qué estamos hechos

Revisión del 16:38 31 jul 2010

Fecha:2000901

Título:

Original en audio: 14 min. 16 seg.


Dice el Apóstol Pablo que el centro de su predicación es la Cruz de Cristo, no es tanto un asunto de ideas brillantes, no es tanto un asunto de resultados espectaculares.

Ideas brillantes es como la sabiduría que andaban buscando los paganos, que les encantaban las escuelas filosóficas. Resultados espectaculares es una manera que tengo para nombrar a esas señales o a esos signos que estaban esperando los judíos.

Los judíos esperan señales, lo griegos, una manera de hablar de los no judíos, esperan sabiduría. Y resulta que lo que Pablo presenta es la Cruz de Cristo, que parece lo más absurdo y lo más inútil.

O sea que si los griegos estaban buscando sabiduría, se les presenta una cruz que representa una cosa absurda; y si los judíos estaban esperando grandes señales espectaculares, aquí les presentamos más bien a una señal, pero señal de impotencia.

Ya hemos hablado en alguna ocasión sobre la Cruz y sobre el amor que se revela en la Cruz. Yo quisiera destacar en esta ocasión sobre ese aspecto de absurdo que tiene la Cruz. Podemos decir que Cristo Crucificado es un absurdo, es una locura, pero es una locura que viene a corregir otra locura, la locura del pecado.

El hecho de que nosotros renunciemosa Dios para amarrarnos a nuestra opinión, o para amarrarnos al placer que nos ofrecen las creaturas; el hecho de que le demos la espalda a Dios, ¿no es un gran absurdo? Pues ese gran absurdo, Dios lo sana con otro absurdo todavía mayor.

¿No es todavía más absurdo que Dios, que no necesita de nosotros, salga a buscarnos? Es ilógico que noostros, que le necesitamos, le demos la espalda, pero es todavía más loco, es todavía más absurdo que Él, que no nos necesita, venga por nosotros.

Y así, obtenemos un pensamiento que es sumamente saludable: si hay locuras en el mundo, y si hay absurdos en el mundo, pues también en el mundo está el absurdo y la locura de la Cruz. Y ese absurdo maravilloso, ese despliegue de amor que va más allá de toda razón, es la fuente de neustra esperanza.

Eso es lo que está predicando Pablo: que haya a favor de nosotros un amor que va más allá de todas las razones. Esto es muy importante tenerlo claro. El amor que Dios me tiene, el amor que Dios te tiene es una amor más allá de todas las razones, porque el amor que tiene sólo razones, es un amor que tiene límites.

Si Dios nos amara, porque nos portamos bien, entonces cuando nos portamos mal, deja de amarnos; si Dios nos ama, porque le servimos con gusto, entonces cuando le servimos a disgusto o no le servimos, deja de amarnos.

Pero si el amor de Dios está por encima de todas las razones y va más allá de todas las razones, ese amor desbordante que llamamos con esa plabra, "misericordia"; si el amor de Dios es así, entonces puedo contar con ese amor.

Y eso fue lo que manifestó Jesucristo a lo largo de toda su vida, y especialísimamente a la hora de la Cruz: "Puedes contar con el amor de Dios. Tienes derecho a contar con Dios. No importa lo que haya sucedido en tu vida, no importa lo que tengas muy dentro de tu corazón como dolor, como herida, como culpa, puedes contar radicalmente con el amor de Dios, porque el amor de Dios es un amor hasta el absurdo, es un amor hasta el extremo. Puedes contar con ese amor".

Y esa es la noticia del Evangelio. ¿Evangelizar qué es? Evangelizar es extender esa noticia, esparcir esa noticia, regar esa semilla, darle a todas las personas la certeza de que siempre, siempre pueden contar con el amor misericordioso de Dios. Siempre.

Surge una pregunta: ¿No será que esa manera de ver las cosas es un poquito peligrosa? ¿No será que si empezamos a predicar eso la gente se va a aprovechar? Porque entonces, si siempre está el amor de Dios ahí, y si la misericordia del Señor es infinita, ¿no correremos el riesgo de pronto de que la gente empiece a aprovecharse de cualquier manera y diga: "Bueno, pues, como Dios es tan grande"?

Hay el caso, por ejemplo, de algunos artistas que mencionan mucho a Dios. Hay un famoso cantante vallenato que habla mucho de Dios, "y que Dios te bendiga, y Dios para arriba, y Dios para abajo, y el amor de Dios", pero ciertamente, pues, por lo que alcanzamos a ver, la vida de este vallenato no es una vida de acuerdo con el Evangelio.

Entonces nos hacemos esa pregunta. Sí, la misericordia de Dios es infinita y está para todos, pero cuando una persona pretende manipular esa misericordia, cuando una persona pretende utilizar esa misericordia, digamos de una manera irresponsable, ¿cómo obra Dios en ese caso? La persona que peca y vive de cualquier manera y: "No, como Dios es misericordioso", ¿cómo obra Dios en ese caso?

Pues es importante que nosotros sepamos o que recordemos lo que nos dice el Apóstol Pablo: "Si noostros le rechazamos, Él nos rechazará. Si noostros le somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede desmentirse a sí mismo" 2 Timoteo 2,12-13.

Dios no va a cambiar su tónica de misericordia, no la va a cambiar. ¿Y si la gente se aprovecha de eso? Dios no va a cambiar su tónica de misericordia, aunque la gente se aproveche de eso.

Y entonces ¿qué ventaja tiene el ser bueno o el tratar de vivir de acuerdo con Dios si al fin y al cabo esa misericordia, ese amor está para todo el mundo, entonces qué saca? El que vive bien ¿qué saca?

Mire, es un problema muy difícil de resolver ese, muy difícil. Lo que podemos decir es que la obra de la misericordia, que es una mor gratuito, engendra en nosotros un amor que también es gratuito. El que es bueno y está llevando cuentas de todo lo bueno que es, no ha empezado a conocer la misericordia.

Si una persona siente que Dios le tiene que pagar todo lo bueno que es, y está llevando cuenta de todos los esfuerzos que hace por ser bueno, no ha empezado a conocer lo que significa realmente la misericordia.

Entonces, ¿cómo es que obra Dios? Pues obra simplemente así: es bueno, y es piadoso, y es misericordioso, ¿y qué? ¿y entonces que el mal reine y que cada uno haga lo que se le dé la gana? Hasta allá sí tampoco. Porque la misericordia de Dios no está desprendida de la sabiduría de Dios, ni está desprendida de la justicia de Dios.

Entonces, la misericordia de Dios no deja de obrar en las personas que se burlan de esa misericordia o que la utilizan mal. Pero esa misericordia divina adquiere otros rostros. Es más o menos lo mismo que hace un papá.

El papá quiere entrañablemente a su hijo, el papá quiere tratar a sus hijos siempre con el cariño, con la dulzura, con la ternuar, con la caricia, pero el muchachito a veces no entiende ese lenguaje.

Cuando el papá tiene que obrar ciertas cosas con ese hijo, como por ejemplo, tiene que hablarle un poquito fuerte, de pronto hasta tiene que reprenderlo, tiene que castigarlo, ¿vamos a decir que el papá dejo de amar al hijo? No. ¿Vamos a decir que al papá se le acabó la compasión por el hijo? No.

El papá ama entrañablemente a su hijo y siempre quisiera tratarlo en un régimen de caricias, de crecanía, de ternura y de dulzura, pero a nombre de ese mismo amor a veces tiene que utilizar lenguajes distintos, y eso es lo que hace la misericordia de Dios.

Cuando nosotros abusamos de la misericordia de Dios, la misericordia no desaparece, ni tampoco es para que nosotros nos pongamos del lado de los buenos y empecemos a decir: "Yo, que he sido tan beno, Dios tiene que llevarme cuentas de esto y tiene que caerle la justicia sólo para los malos".

Sino tenemos es que pensar que la misericordia inagotable de Dios llega a buenos y malos, y muchas veces, con unos y con otros, también con nosotros, esa misericordia adquiere un rostro diferente. Porque Dios muchas veces, por decirlo de esta manera,no encuentra otro modo de despertarnos a una vida verdaderamente en amistad con Él.

Dios sabe de qué estamos hechos