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En alguna oración le decía Santa Catalina de Siena a Dios nuestro Padre: "Perdóname a mí, pero no sólo a mí, perdona a mi pueblo, porque me parece que redundará en gloria de tu nombre que perdones a mayor número de pecadores". | En alguna oración le decía Santa Catalina de Siena a Dios nuestro Padre: "Perdóname a mí, pero no sólo a mí, perdona a mi pueblo, porque me parece que redundará en gloria de tu nombre que perdones a mayor número de pecadores". | ||
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| + | Yo creo que sin forzar las cosas podemos encontrar ahí también misericordia. La noticia del Evangelio es un regalo, es una gracia. Los sencillos, aquellos que no tienen pliegues, aquellos que no tienen en que apoyarse, que están como desnudos ante Dios, decubren esa gracia, descubren ese regalo. | ||
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Revisión del 19:34 7 jul 2010
Fecha: 19980715
Título:
Original en audio: 18 min. 2 seg.
No son muchos los pasajes en los que Jesús aparezca lleno de alegría, parece como más frecuente, en su pensamiento, en su expresión, el dolor, la contradicción, el sufrimiento.
Y por eso, porque hoy aparece Jesús exclamando "con gozo del Espíritu" San Lucas 10,21, nos dice el Evangelista Lucas, Mateo omite este detalle, pero aparece Jesús exclamando gozoso, debemos estar atentos a esta alegría de Él.
No son muchas sus alegrías, no son muchas sus sonrisas. Nosotros, como una novia enamorada, estamos atentos a ver qué es lo que le hace sonreír, qué es lo que sí le gusta. Parece que este esposo, este novio, Jesucristo, no es fácil de contentar, entonces hay que estar muy atentos para descubrir, como aquella novia, qué es lo que a Él le agrada, qué le puede hacer feliz.
Y el motivo lo da Él en su oración al Padre Celestial: "Te doy gracias porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla" San Mateo 11,25.
Da gracias por dos cosas, es una alegría doble. Porque estas cosas quedaron ocultas a los sabios y entendidos, y porque esas mismas cosas se han revelado a la gente sencilla. ¿Y cuáles pueden ser esas cosas? Pues, si relacionamos con el pasaje anterior, que escuchábamos el día de ayer, parece que hiciera relación a entender el mensaje de las obras de Jesús.
Porque en el mensaje inmediatamente anterior se estaba quejando de que estas ciudades como Corazaín, como Betsaida, como Cafarnaúm, no habían entendido el mensaje de los milagros y de las palabras de jesús; pero, por lo menos en la redacción que nos ha quedado de Mateo, después de esas recriminaciones, viene esta alegre acción de gracias.
Las cosas que quedaron ocultas a unos y reveladas a otros, tienen que ver con el mensaje del Reino de Dios, tienen que ver con el mensaje del Evangelio.
Creo que podemos suponer que Jesús está dando gracias porque el Evangelio se manifiesta, porque aparece ante los sencillos, pero también da gracias porque queda oculto a los sabios y a los entendidos.
vamos a tratar de entender nosotros, -sin volvernos entendidos, porque entonces se nos ocultan las cosas-, vamos a tratar de entender este mensaje de Jesús. Uno como que comprende que Él se alegre, porque las cosas fueron reveladas a la gente sencilla.
En ese famoso pasaje del capítulo cuarto de Lucas, donde Jesús lee un trozo del capítulo sesenta y uno del profeta Isaías, ahí Jesús describe su misión como "evangelizar a los pobres" Isaías 61,1.
Es comprensible que cuando el Evangelio llega, y se manifiesta a los más pobres, a los más sencillos, Jesús sienta alegría, como que es en primer lugar para ellos, para los más lastimados.
Una mirada un poco más suspicaz puede dar otro paso y decir: no sólo se alegra de que los más lastimados reciban el mensaje del Evangelio, sino que esos eran los que siempre quedaban excluídos. Cuando se repartían los bienes, siempre hay unos que quedan, o que quedaban al margen, esos se llaman marginados.
Como quien dice, alguien podría añadir: "La alegría de Cristo es también la alegría de que, los que siempre estaban excluidos, ahora les tocó, ahora sí le tocó al pueblo pueblo; ahora sí estos, que habían sido excluídos, que habían sido marginados, tienen su oportunidad.
Bueno, puede sonar un poquito como a revancha o a algo parecido, pero es como otra interpretación que se puede dar ahí.
Otra interpretación que, quizá, tiene también susustento, porque dice jesús: "Te doy gracias porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y se las revelaste a la gente sencilla" San Mateo 11,25, como quien dice: "Se volteó la arepa".
Ahora sí, los que siempre se salían con la suya, no entendieron nada; y, los que estaban excluidos, ahora sí comprendieron. Estas expresiones tampoco son ajenas a los Evangelios, en el cántico de la Santísima Virgen decimos: "Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.A los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos" San Lucas 1,52-53.
Es decir, parece que es como un acto de justicia, volteó la arepa, ahora sí. Entonces, el orden de cosas que había, ha quedado cambiado.
Llevamos dos interpretaciones de la acción de gracias de Jesús. Primera, Jesús se alegra porque estos, los más lastimados, reciben en primer lugar la medicina. estos, los más hambrientos, reciben en primer lugar el alimento. Este es un motivo de alegría.
Pero hay otro, y es que está realizando como una especie de juicio, como una especie de justicia sobre el mundo, que hace que se voltee la arepa, en un sentido de que los que siempre disfrutaban de todo y podían todo, esta vez no. Esta vez, esa soberbia, esa prepotencia humana queda humillada; y esta vez, los que habían sido humillados, pues quedan enaltecidos, en el espíritu del cántico de la virgen.
Esas interpretaciones pueden ser aceptables pero no resuleven un problema. Cuando Jesús dice: "te doy gracias poeque has escondido estas cosas a los sabios" San Mateo 11,25, ¿cómo entender eso? ¿Por qué se alegra Cristo de que queden escondidas para ellos?
Bueno, sí, alguien podría decir: "Pues precisamente por lo de la justicia que estamos hablando". Pero ¿no sería como mayor muestra de misericordia que ese mensaje llevara a arrepentimiento, llevara a conversión, también a los sabios y alos entendidos?
En alguna oración le decía Santa Catalina de Siena a Dios nuestro Padre: "Perdóname a mí, pero no sólo a mí, perdona a mi pueblo, porque me parece que redundará en gloria de tu nombre que perdones a mayor número de pecadores".
O sea que podemos hacer esta pregunta: ¿En dónde queda la misericordia de Dios en esas expresiones, particularmente en esta: "Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos"? San Mateo 11,25. ¿En dónde está la ternura de Jesús ahí, que aquí parece como implacable con ellos?
Yo creo que sin forzar las cosas podemos encontrar ahí también misericordia. La noticia del Evangelio es un regalo, es una gracia. Los sencillos, aquellos que no tienen pliegues, aquellos que no tienen en que apoyarse, que están como desnudos ante Dios, decubren esa gracia, descubren ese regalo.
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