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Y después de su conversión y después de la ación del Espíritu Santo, San Agustín navega por las aguas de la Escritura, se pasea por los tesoros dela Biblia, y nunca termina de agotar lo que encuentra ahí. Algunos monjes santos han descrito esa experiencia como sentir que de pronto la Palabra se abre, y la Palabra empieza a hablarme. Ese es testimonio interior.
 
Y después de su conversión y después de la ación del Espíritu Santo, San Agustín navega por las aguas de la Escritura, se pasea por los tesoros dela Biblia, y nunca termina de agotar lo que encuentra ahí. Algunos monjes santos han descrito esa experiencia como sentir que de pronto la Palabra se abre, y la Palabra empieza a hablarme. Ese es testimonio interior.
  
Cuando sentimos que todo lo que sabemos de Dios viene de fuera, eso se parece más a una ideología, se parece más a una filosofía, porque todo es como guardar en la cabeza las palabras que otros me dijeron, eso se llama conocer como de oídas, en el lenguaje de Job, eso es conocer de oídas: "A mí me dicen que Dios ama", me han dicho que Dios perdona, y dicen que existe el Espíritu Santo, y dizque eso es muy bueno".
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Cuando sentimos que todo lo que sabemos de Dios viene de fuera, eso se parece más a una ideología, se parece más a una filosofía, porque todo es como guardar en la cabeza las palabras que otros me dijeron, eso se llama conocer como de oídas, en el lenguaje de Job, eso es conocer de oídas: "A mí me dicen que Dios ama", me han dicho que Dios perdona, y dicen que existe el Espíritu Santo, y dizque eso es muy bueno, los que conocen eso, que muy bueno, dicen".
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Es un conocimiento de oídas. Uno siente, hablando con las personas, uno siente quién conoce  de oídas y quién ha estado en la presencia de Dios.
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Y verdaderamente, este testimonio, es algo así como llevarnos ante la presencia del Altísimo, como experimentar, hasta donde es posible, experimentarla majestad de su mirada, el fuego que arde en su corazón, la soberanía de sus palabras, la luz infinita de su enseñanza. Hay que apirar a ese testimonio.
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En la Imitación de Cristo hay un capítulo que legustaba mucho citar a mi profesor de Biblia, el Padre Correa, un capítulo en el que allá dice Kempis: "En otro tiempo el pueblo de Israel dijo: "Que no nos hables tú, Señor, sino que nos hable Moisés", pero yo ahora te pido lo contrario, que no me hable Moisés, háblame tú", "hábalme tú", ese es el testimonio.

Revisión del 15:40 4 ene 2010

Fecha: 20020111

Título:

Original en audio: 30 min. 3 seg.


A veces resulta provechoso, para la meditación de la Palabra de Dios en la Santa Misa, ver cuáles son aquellas palabras o aquellos conceptos que se repiten, que están, por ejemplo, en la primera lectura y el evangelio.

Y algunas veces, en los domingos, hay un mismo término o una misma idea que aparece incluso en las tres lecturas.

Hoy, por ejemplo, está la palabra "testimonio". Jesucristo quiere que este milagro de la curación del leproso sea, sobre todo, un testimonio. Testimonio que Él quiere que llegue especialmente a los sacerdotes.

Sus razones tendría Jesucristo, porque efectivamente, al final de la vida de Él encontramos que sus más acérrimos enemigos fueron precisamente sacerdotes.

Jesucristo quiere que la curación sea un testimonio, sea una señal de la presencia real y verdadera del amor de Dios en medio de su pueblo. Y ese es el sentido que Él quiere que tenga este milagro.

La primera lectura también nos ha hablado de testimonio, en ese lenguaje que es tan bnito, pero a veces un poco complejo, del Apóstol San Juan.

Vamos a detenernos sobre todo en lo que nos enseña San Jaun sobre el testimonio, y a ver cómo lo podemos descubrir en nuestra vida, porque es otro tipo de testimonio el que nos presentasan Juan.

Dice así en esta lectura: "Tres son los testigos en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre" San Juan 5,7-8. San Juan empieza por los testigos, que son los que dan el testimonio.

Esa frase que él dice: "No sólo con agua, sino con agua y con sangre" San Juan 5,6, esa frase es para diferenciar la obra de Jesucristo de la obra de Juan Bautista.

Lo que sucede es que ustedes saben que Juan estuvo predicando un bautismo de conversión allá en el Jordán, y uno cree que cuando Cristo empezó a predicar, ya la predicación de Juan como que quedó aun lado.

Y eso no es cierto: hubo muchos que siguieron predicando el bautismo de Juan, de manera que, incluso después de la muerte de Cristo, había gente que predicaba el bautismo en el nombre de Cristo, y todavía había gente que predicaba el bautismo de Juan, bautismo para conversión, para arrepentimiento de los pecados.

Y por eso, en ese primer momento de la Iglesia se presentó como una cierta competencia, llámémoslo así, entre el bautismo de Juan y el bautismo en el nombre de Cristo. Por eso, esta frase de juan: jesucristo, no es sólo bautismo con agua, es con agua y con sangre" San Juan 5,6.

Es decir, Juan muestra cómo el bautismo de Cristo tiene una raíz más honda, implica más profundamente tanto al mismo Cristo como a noostros.

Este acontecimiento, que en cierto sentido es accidental, resulta importante para nosotros porque eso indica que la sangre del Señor está dando un testimonio, la sangre es un testigo, esa sangre está anunciando algo, está diciendo algo; sangre que da un testimonio.

Sigamos la lectura a ver a qué más nos conduce. Dice: "Si aceptamos el testimonio humano, más fuerza tiene el testimonio de Dios. Este es el testimonio de Dios, un testimonio acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo tiene dentro el testimonio" San Juan 5,9-10.

Esto está muy interesante, porque antes Juan nos ha dicho: "Tres son los testigos sobre la tierra: el agua, la sangre, el Espíritu" San Juan 5,7-8, y ahora nos dice de un testimonio que hay adentro, ese testimonio de dentro lo da Dios, de acuerdo con lo que dice aquí San Juan, y ese testimonio de adentro tiene más fuerza que cualquier testimonio humano.

Con otras palabras, la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que es un hecho exterior, es un testimonio a favor del bautismo de Cristo y a favor de la obra de Cristo y a favor de creer en Cristo.

Pero incluso mayor que ese testimonio exterior, o como lo llama San Juan, "testimonio sobre la tierra" San Juan 5,7 hay un testimonio interior, ese testimonio interior, me parece a mí que se corresponde con lo que nosotrosllamamos "la convicción". Dios nos otorga el don de la certeza interior, de la convicción íntima, es el testimonio interior.

Claro que a uno le surge una pregunta. Uno diría que el testimonio interior pues es la obra del Espíritu Santo en nosotros, mientras que San Juan dice que "tres son los testigos sobre la tierra: el agua,la sangre y el Espíritu" San Juan 5,7-8.

Al parecer, cuando San Juan dice que el Espíritu es un testigo sobre la tierra, se refiere a las obras del Espíritu, es decir, se refiere a los prodigios, que en el nombre de Cristo y por la fuerza del Espíritu, se estaban suscitando en esa comunidad, en esos primeros cristianos.

Pero el testimonio defintivo para San Juan no son ni los prodigios que da el Espíritu, ni la sangre de Cristo derramada en la Cruz, ni el agua de los bautizados, el testimonio fundamental, ése que viene de Dios es la convicción interior.

Dice aquí: "El que cree en el Hijo de Dios tiene dentro el testimonio. Y este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo" San Juan 5,10-11.

Ese es el resumen de todo lo que Juan escribió, esa frase. Y ese es el testimonio interior, eso es lo que queda adentro de nosotros, pero con una certeza que da Dios por dentro, con una convicción. Luego tenemos que decir un poco más sobre esa convicción.

"Quien tiene al Hijo tiene la vida; quien no tiene al Hijo no tiene la vida. Os he escrito estas cosas para que los deis cuenta de que tenéis vida eterna" San Juan 5,12-13.

Bueno, hemos llegado a un punto culminante del escrito de San Juan, un resumen de toda su obra. Si usted quiere resumir a San Juan en una sola frase, esa frase está en el capítulo quinto de la Primera Carta y dice así: "Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo" San Juan 5,11, punto.

Ese es el resumen de lo que San Juan quiere comunicarnos, ese es el resumen de su mensaje,y ese es también el testimonio interior.

Hablemos sobre la convicción, hablemos sobre la fuerza de la convicción. ¿en qué consiste la convicción? ¿En qué consiste la certeza interior? Es una cosa maravillosa, es una obra maravillosa, y verdaderamente le pido al Espíritu Santo en este momento que me ayude para poder expresarme sobre lo que es esa realidad tan bella y tan necesaria.

San Juan dice: "El que tiene al Hijo tiene la vida" San Juan 5,11, el que tiene vida por dentro, el que tiene convicción por dentro no depende de fuera; el que tiene convicción interiormente es libre de las presiones, de las amenazas, de las burlas, de la indiferencia, es libre.

Lo primero que a mí me llama la atención sobre esta convicción es eso, es la libertad para permanecer en el propio camino. La convicción interior rompe la dependencia de las opiniones, o de las contradicciones, o de las adulaciones, o de cualquier esfuerzo exterior por destruir lo que somos, lo que pensamos, lo que vivimos.

La convicción interior nos permite avanzar por nuestra vida,como dice la canción: "Aunque todos me digan que eso no es verdad". Ese tipo de convicción, ese tipo de libertad es maravillosa. Porque las presiones exteriores son para que nosotros cambiemos nuestras conviccciones.

Dice Santo Tomás de Aquino que nosotros hemos recibido dos ayudas exteriores, que son la ayuda de la Ley, que ilustra nuestra conciencia sobre lo bueno y lo malo; y la ayuda del Espíritu Santo, que actuando interiormente en nosotros, se convierte como en una ley interior, una ley que no está escrita en tablas de piedra.

Y dice También Santo Tomás que de fuera vienen las tentaciones y de fuera de nosotros viene también la insidia del enemigo, del demonio.

De manera que esta convicción, este testimonio interior del que estamos hablando, es tan fuerte, que nos explica Santa Catalina de Siena: "Ni eldemonio, ni criatura alguna puede cambiarlo".

Cuando Dios nos ha fundado en su verdad, y cuando de esa veradad brota vida, ningún ataque exterior puede destruir la certeza que tiene el que se sabe y siente amado por Dios.

Es lo mismo que dijo el Apóstol Pablo: "¿Quién nos va a separar del amor de cristo? ¿El hambre, la aflicción, la espada, la desnudez, la enfermedad? Carta a los Romanos 8,35. "En todo esto vencemos facilmente por aquel que nos ha amado" Carta a los Romanos 8,37.

Permanece firme, ningún ataque exterior le puede cambiar; ni los elogios le hacen vano, ni los insultos lo deprimen. La convicción interior es una fuente inmensa de libertad y es una fuente inmensa de fiedelidad.

Pero el testimonio también es, además de fortaleza, también es luz. Esa convicción interior, ese testimonio interior es también un maestro. Verdaderamente es la acción en nosotros, la acción de Dios en nosotros.

Se ve muy bien en el caso de la Santísima Eucaristía. Dios obra en nosotros, obra en nuestro corazón, obra en nuestra mente, y nos permite reconocer la verdad de lo que nos predica la Iglesia, es decir, nos da una luz para entrarnos en el misterio. "Serán todos enseñados por Dios" [[ ]], había dicho el profeta.

Cuando Dios nos da su testimonio, es como sialguien adentro de nosotros estuviera aclarándonos la palabra, estuviera mostrándonos las riquezas de la enseñanza de la Iglesia, estuviera entreabriendo los dones que nos llegan por el Espíritu, y también los sacramentos.

De manera que este testimonio interior no sólo es libertad, fidelidad, constancia, sino que también es luz, una inmensa luz que hace que podamos adentrarnos un poquito, avanzar un poquito en las tierras de Dios, en los misterios de Dios, en la revelación de Dios.

San Agustín describe en su propia experiencia lo que significa este testimonio. San Agustín, o era joven, conoció la Biblia, tendría unos veintitantos años, se puso a leer la Biblia, pero no le gustó, le pareció que estaba mal escrita, que era aburrida y que tenía un latín de baja calidad; en aquella época prefería leer a Cicerón que leer la Biblia.

Y después de su conversión y después de la ación del Espíritu Santo, San Agustín navega por las aguas de la Escritura, se pasea por los tesoros dela Biblia, y nunca termina de agotar lo que encuentra ahí. Algunos monjes santos han descrito esa experiencia como sentir que de pronto la Palabra se abre, y la Palabra empieza a hablarme. Ese es testimonio interior.

Cuando sentimos que todo lo que sabemos de Dios viene de fuera, eso se parece más a una ideología, se parece más a una filosofía, porque todo es como guardar en la cabeza las palabras que otros me dijeron, eso se llama conocer como de oídas, en el lenguaje de Job, eso es conocer de oídas: "A mí me dicen que Dios ama", me han dicho que Dios perdona, y dicen que existe el Espíritu Santo, y dizque eso es muy bueno, los que conocen eso, que muy bueno, dicen".

Es un conocimiento de oídas. Uno siente, hablando con las personas, uno siente quién conoce de oídas y quién ha estado en la presencia de Dios.

Y verdaderamente, este testimonio, es algo así como llevarnos ante la presencia del Altísimo, como experimentar, hasta donde es posible, experimentarla majestad de su mirada, el fuego que arde en su corazón, la soberanía de sus palabras, la luz infinita de su enseñanza. Hay que apirar a ese testimonio.

En la Imitación de Cristo hay un capítulo que legustaba mucho citar a mi profesor de Biblia, el Padre Correa, un capítulo en el que allá dice Kempis: "En otro tiempo el pueblo de Israel dijo: "Que no nos hables tú, Señor, sino que nos hable Moisés", pero yo ahora te pido lo contrario, que no me hable Moisés, háblame tú", "hábalme tú", ese es el testimonio.