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¿Cómo podemos expresar en un lenguaje que sea cercano y comprensible, el contenido maravilloso de esta fiesta? Ésta es la que se llamaba tradicionalmente, "Corpus Christi", expresión que significa el Cuerpo de Cristo.
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Hubo un cambio en el calendario litúrgico de la Iglesia, y ahora celebramos, no solamente la fiesta del Cuerpo de Cristo, sino el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cosa que parece muy sensata.
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Porque, en el calendario anterior había una gran fiesta para el Cuerpo de Cristo, y había una fiesta menor, casi desconocida para mucha gente, con el fin de celebrar el misterio de la Sangre de Cristo.
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¿Cómo podemos traducir todo esto, de manera que nuestro corazón quede iluminado y convencido de lo que Dios nos quiere ofrecer? A mí se me ocurre, que podemos hablar del amor.
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''Esta es una gran fiesta del amor. Es la fiesta que nos enseña, que el amor es serio y el amor es real. Si queremos decirlo de otra manera, que Dios nos ama seriamente, y que Dios realmente nos ama.''
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El cuerpo y la sangre en nosotros, los seres humanos, son la expresión misma de la presencia. Por eso, cuando queremos expresar nuestra cercanía, nuestro amor, tratamos de abrazar, de dar una mano.
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La persona que está muriendo, a veces busca ese consuelo, sentir una mano que sujeta su mano. Cuando estamos tristes, buscamos un abrazo que nos envuelva. Cuando estamos felices, pues, también lo expresamos con alegría, con besos, con palmas.
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Nuestro cuerpo es nuestro mismo lenguaje y somos inseparables de él. Por tanto, porque el amor es real, Cristo también a través de su Cuerpo, expresó de muchas maneras el amor.
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Recordemos un par de pasajes bíblicos, que dejan ver esto. Ustedes saben que en el tiempo del Evangelio, los leprosos eran excluidos. No había manera de acercarse. El leproso tenía que vivir fuera de la ciudad. No podía tocar a nadie y nadie podía tocarlo a él.
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Se pensaba en aquella época, que la lepra era directamente contagiosa por tocar a la persona enferma. De ahí que la ropa del leproso, las ollas o platos que usara el leproso, todo lo del leproso tenía que estar distante del resto de la gente.
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Un leproso se acerca a Jesús y le dice: "Si tú quieres, puedes sanarme" (''véase'' San Marcos 1,40). Y lo maravilloso es que Jesús,  no solamente lo sana, sino que lo sana tocándolo. A mí eso me parece un gesto extraordinario de ternura.
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Este hombre estaba aislado. Tratemos de pensar lo que eso significa: estar aislado de todo contacto con otros seres humanos.
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"Jesús extiende su mano y toca al leproso" (''véase'' San Marcos 1,41). ¡Es maravilloso esto! Porque, la mano de Jesús, no solamente le trae la salud física, sino de algún modo le devuelve la dignidad de persona.
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Es como si le dijera: "Yo te restituyo tu derecho, tu condición de ser una persona normal, de estar con los demás". ¡Es muy hermoso ese momento!
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Y a la vez recordamos un acontecimiento, cuando Jesús fue invitado a una cena. Era en casa de uno de los principales fariseos. Estaban otros, ahí, sentados también a la mesa. De repente, entra una mujer que era una pecadora pública.
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Por una confusión de nombres, algunos dicen que se trataba de María Magdalena, lo que no consta de ningún modo en el texto. Pero, esta mujer, pecadora pública, una prostituta, podríamos decir, se acerca, abraza a Jesús, llora sobre los pies de Jesús y los besa.
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¡Una expresión muy extraña de afecto! Mas, una expresión que no deja duda de la cercanía y al mismo tiempo, del amor y del dolor que tiene esa mujer por dentro.
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Lo maravilloso es que Jesús no rechaza ser tocado por ella. Si ustedes han visto en la televisión, todavía en esta época, programas o noticias que vengan del Oriente Medio, de toda esa región, sean judíos o musulmanes, ustedes notarán, que a menos que sea gente que ha perdido como completamente la práctica religiosa, ellos nunca se tocan en público.
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Revisión del 00:58 6 jun 2009

Fecha: 20060618

Título: Necesitamos la santidad del Cuerpo de Cristo

Original en audio: 15 min. 51 seg.


Hermanos Míos:

¿Cómo podemos expresar en un lenguaje que sea cercano y comprensible, el contenido maravilloso de esta fiesta? Ésta es la que se llamaba tradicionalmente, "Corpus Christi", expresión que significa el Cuerpo de Cristo.

Hubo un cambio en el calendario litúrgico de la Iglesia, y ahora celebramos, no solamente la fiesta del Cuerpo de Cristo, sino el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cosa que parece muy sensata.

Porque, en el calendario anterior había una gran fiesta para el Cuerpo de Cristo, y había una fiesta menor, casi desconocida para mucha gente, con el fin de celebrar el misterio de la Sangre de Cristo.

¿Cómo podemos traducir todo esto, de manera que nuestro corazón quede iluminado y convencido de lo que Dios nos quiere ofrecer? A mí se me ocurre, que podemos hablar del amor.

Esta es una gran fiesta del amor. Es la fiesta que nos enseña, que el amor es serio y el amor es real. Si queremos decirlo de otra manera, que Dios nos ama seriamente, y que Dios realmente nos ama.

El cuerpo y la sangre en nosotros, los seres humanos, son la expresión misma de la presencia. Por eso, cuando queremos expresar nuestra cercanía, nuestro amor, tratamos de abrazar, de dar una mano.

La persona que está muriendo, a veces busca ese consuelo, sentir una mano que sujeta su mano. Cuando estamos tristes, buscamos un abrazo que nos envuelva. Cuando estamos felices, pues, también lo expresamos con alegría, con besos, con palmas.

Nuestro cuerpo es nuestro mismo lenguaje y somos inseparables de él. Por tanto, porque el amor es real, Cristo también a través de su Cuerpo, expresó de muchas maneras el amor.

Recordemos un par de pasajes bíblicos, que dejan ver esto. Ustedes saben que en el tiempo del Evangelio, los leprosos eran excluidos. No había manera de acercarse. El leproso tenía que vivir fuera de la ciudad. No podía tocar a nadie y nadie podía tocarlo a él.

Se pensaba en aquella época, que la lepra era directamente contagiosa por tocar a la persona enferma. De ahí que la ropa del leproso, las ollas o platos que usara el leproso, todo lo del leproso tenía que estar distante del resto de la gente.

Un leproso se acerca a Jesús y le dice: "Si tú quieres, puedes sanarme" (véase San Marcos 1,40). Y lo maravilloso es que Jesús, no solamente lo sana, sino que lo sana tocándolo. A mí eso me parece un gesto extraordinario de ternura.

Este hombre estaba aislado. Tratemos de pensar lo que eso significa: estar aislado de todo contacto con otros seres humanos.

"Jesús extiende su mano y toca al leproso" (véase San Marcos 1,41). ¡Es maravilloso esto! Porque, la mano de Jesús, no solamente le trae la salud física, sino de algún modo le devuelve la dignidad de persona.

Es como si le dijera: "Yo te restituyo tu derecho, tu condición de ser una persona normal, de estar con los demás". ¡Es muy hermoso ese momento!

Y a la vez recordamos un acontecimiento, cuando Jesús fue invitado a una cena. Era en casa de uno de los principales fariseos. Estaban otros, ahí, sentados también a la mesa. De repente, entra una mujer que era una pecadora pública.

Por una confusión de nombres, algunos dicen que se trataba de María Magdalena, lo que no consta de ningún modo en el texto. Pero, esta mujer, pecadora pública, una prostituta, podríamos decir, se acerca, abraza a Jesús, llora sobre los pies de Jesús y los besa.

¡Una expresión muy extraña de afecto! Mas, una expresión que no deja duda de la cercanía y al mismo tiempo, del amor y del dolor que tiene esa mujer por dentro.

Lo maravilloso es que Jesús no rechaza ser tocado por ella. Si ustedes han visto en la televisión, todavía en esta época, programas o noticias que vengan del Oriente Medio, de toda esa región, sean judíos o musulmanes, ustedes notarán, que a menos que sea gente que ha perdido como completamente la práctica religiosa, ellos nunca se tocan en público.

Continúa...