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Pero, ¡qué bueno que esté eso en la Biblia! Porque si la Biblia no nos contara de accidentes ridículos y humillantes, ¿qué haríamos nosotros? Porque en nuestra vida hay cantidad de accidentes ridículos y humillantes. Además, si no nos hubieran acontecido, ¿quién de nosotros tiene un seguro en contra de accidentes ridículos y humillantes?
 
Pero, ¡qué bueno que esté eso en la Biblia! Porque si la Biblia no nos contara de accidentes ridículos y humillantes, ¿qué haríamos nosotros? Porque en nuestra vida hay cantidad de accidentes ridículos y humillantes. Además, si no nos hubieran acontecido, ¿quién de nosotros tiene un seguro en contra de accidentes ridículos y humillantes?
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Esta mañana estaba viendo un programa de televisión que hablaba sobre los riesgos y los accidentes, precisamente; y decía: En los Estados Unidos de América, donde se ha hecho esa encuesta ( no sé como serán los datos en otros países ),en promedio, cada hora muere una persona en un accidente dentro de su casa.
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¡Oigame eso! Parece la cosa más ridícula del mundo. Pero es así: gente que se resbaló en la escalera, gente que se intoxicó con monóxido de carbono, gente que se ahogó en la bañera, gente que se dio un golpe, que se desnucó mientras se lavaba los dientes, cualquier cosa de esas.
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Los accidentes están en nuestra vida: por eso, los accidentes están en la Biblia. En nuestra vida hay discusiones estúpidas: por eso, en la Biblia aparece esta discusión estúpida; en nuestra vida sucede que juzgamos a las otras personas y no llegamos a creerles lo que nos dicen: por eso, en la Biblia se cuenta que hay gente que juzga a otras personas, y que no llega a creerles lo que dicen.
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En fin , ''primera enseñanza para el día de hoy: La Biblia no nos va a ayudar a escaparnos de la vida; la Biblia no es un cohete que me escapa de la vida. La vida está en la Biblia, y la Biblia me ayuda a leer la vida. La Biblia me ayuda a mirar mi vida de otra manera, a encontrar la óptica de Dios sobre mi vida. La Biblia no es un velo para que yo no vea la vida, sino es una mirada, la mirada de Dios que me acerca a mi vida de otra manera.''
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La historia de Tobías no termina en la estúpida pelea de marido y mujer que oímos al final de la Lectura de hoy. La historia de Tobías continúa. Lo que hemos leído hoy es el final del Capítulo Segundo.
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Es una pequeña novela el Libro de Tobías, y en esa pequeña novela, hay muchísimas enseñanzas que tienen que ver sobre el amor humano, sobre la amistad, sobre la presencia providente de Dios a través de sus Ángeles, y sobre otra cantidad de cosas hermosas y apasionantes, que ya no las podremos compartir aquí juntos, pero que usted sí las puede leer en la Biblia, y que las va a seguir escuchando, si asiste, con la bondad de Dios, a la Santa Misa durante estos días.
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De manera que le invito a que no se pierda el desenlace de la historia de Tobías, pero no se la voy a contar yo. Solamente le quiero decir, que en la Biblia está la vida, pero la vida puesta para que la aprendamos a leer con los ojos de Dios.
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Además, esto tiene una gran ventaja. Precisamente, porque en la Biblia aparece esa realidad de la vida, la Biblia nos prepara para vivir.
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Hay veces que cuando las condiciones económicas han mejorado dentro de una familia, los papás empiezan a sentir que nada es suficientemente bueno, hermoso y seguro para sus hijos, y quisieran encerrarlos como en una burbujita: que no les pase nada en la casa, que no les pase nada en la calle, que no les pase nada en el colegio.
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Es normal, es plenamente humano. El problema de esto es que, a veces, la burbuja queda tan bien hecha, tan perfectamente hecha, que cuando el muchacho o la niña, de pronto, tiene que enfrentarse solo con otras realidades de la vida, simplemente no tiene elementos, no tiene cómo defenderse, no tiene cómo entender, y no tiene cómo servir.
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Por eso, la predicación viva desde la Biblia, la lectura de la Biblia en sus pasajes aburridos también ( no nos quedemos sólo con los pasajes bonitos ), y en sus pasajes difíciles, ayuda a que nosotros entendamos, que más allá de nuestras burbujas, siempre está el accidente, siempre está la maldad humana, y siempre está ese grado de estupidez que parece que todos nosotros tenemos, y que surge en un noviazgo, en un matrimonio, o en la rebeldía de un muchacho, o en la terquedad de un papá.
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Es sorprendente, o es, digamos, muy contrastante, que hayamos escuchado esta Lectura, que habla de cosas tan aburridas, tan fastidiosas y tan parecidas a la vida nuestra, a veces, y al mismo tiempo, hayamos proclamado el Salmo 111, un Salmo que canta la bondad, y la verdad, y la sabiduría de las obras de Dios.
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Yo sí que gocé este Salmo, porque uno está acostumbrado a cantar las obras de Dios, cuando las cosas salen a la manera de uno, y cuando uno puede entenderlas. Ese es un amor muy pobre. Ese es un amor muy interesado y muy pequeño.
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Imagínate toda esa historia triste que hemos oído de Tobías, y luego el Salmo: "Las obras del Señor son imponentes, son grandiosas, son dignas de meditarse..." ( ''véase'' Salmo 111 , 2-4 ); y uno dice: pero ¡por Dios!, ¿qué puede haber para meditar en el caso de esos pájaros que dejaron ciego a ese pobre hombre?
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Ahí ve uno, cómo la Biblia lo va educando a uno. Ahí ve uno, cómo la disposición de las Lecturas en la Iglesia le va ayudando a uno a madurar.
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Yo, por eso, tengo por norma leer siempre a donde voy, casi siempre ( habrá alguna excepción), las Lecturas que están dispuestas para la Misa del día. ¿Por qué? Porque no me gusta escoger mucho, y ¿por qué, no me gusta escoger mucho? Porque si yo me pongo a escoger, me pongo a buscar lo que a mí me gusta, y no siempre lo que a mí me gusta, es lo que Dios más quiere decirme, y con lo que Dios quiere alimentarme.
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Sugerencia: En muchas partes, yo creo que también aquí, venden folleticos, libritos, se llama, a veces, el Ordo, donde están las Lecturas de la Misa para cada día. Es un modo espectacular para conocer la Biblia, saliéndose de los cuatro o cinco pasajes que a uno le encantan.
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Por favor, no nos quedemos sólo con la parte de Dios que a nosotros nos gusta. Hay que ver también esos otros pasajes.

Revisión del 00:45 3 jun 2007

Fecha: 20010605

Título: La vida esta en la Biblia

Original en audio: 24 min. 39 seg.


Amados Hermanos:

La Primera Lectura puede resultar un poco incómoda o difícil para nosotros. Es la continuación de la historia de un hombre bueno, apasionadamente bueno, que le va desesperadamente mal. Ese hombre se llama Tobías, y el comienzo de sus grandes desgracias, es lo que hemos escuchado en la Primera Lectura ( véase Libro de Tobías 2 , 9-14 ).

No es una lectura simpática, porque no nos cuenta nada espectacular, sino simplemente un accidente que le echó a perder la salud a este pobre hombre; además, de una manera absurda y humillante, como son los accidentes.

Él, preocupado por la Ley de Dios, es un hombre que se dedica a hacer obras buenas, incluso poniendo en peligro su propia vida.

El contexto del Libro de Tobías es el destierro. Los israelitas estaban desterrados, y en medio de ese destierro, Tobías no soporta la humillación a la que los están sometiendo sus opresores, que cuando mataban a un israelita, dejaban el cuerpo al aire libre para que fuera comido por los buitres, por los chulos ( decimos en mi país), esos animales que se alimentan de carroña.

Tobías no quiere esa humillación, y entonces, como hemos oído tal vez en la Lectura del día de ayer (véase Libro de Tobías 1 , 17 ), él iba y recogía esos cadáveres, los llevaba a su casa, esperaba a que fuera de noche, y entonces, los enterraba: un hombre valiente hasta llegar a poner en peligro su propia vida, con tal de ser obediente a Dios.

Este hombre es el que nos cuenta lo que oímos en la Primera Lectura: "Cansado se recuesta, se tapa la cara", y dice entonces, la cosa más ridícula y humillante del mundo: "Cada excremento de ave que traspasa y que le daña los ojos" (véase Libro de Tobías 2 , 9-10 ).

Y en medio de esa desgracia, está la falta de entendimiento con su esposa. La actitud de él no es buena. Él juzga a la esposa, y el Libro de la Biblia es honesto en mostrar el error que él comete:

A la esposa le toca ponerse al frente de los gastos de la casa, y en un momento feliz, le dan un animalito, un cabrito de regalo. Y Tobías no le cree a la esposa que sea un cabrito de regalo, sino piensa que es un cabrito robado, y ahí se forma una pelea. Ahí es donde la esposa se burla, entonces, cruelmente de él: "Ahora sí se ve claro...", le dice a su esposo que ya está ciego, "ahora sí se ve claro, en dónde fueron a parar todas sus limosnas, señor" ( véase Libro de Tobías 2 , 14 ).

Es una escena, como diría Nietzsche, humana, demasiado humana. A veces uno cree que en la Biblia todo lo que aparece es espectacular, maravilloso, sobrenatural. Y resulta que en la Biblia está retratada la vida.

Aquí hay muchas personas que están casadas, y estoy seguro de que si leyéramos las historias de las peleas de los casados, también nos parecerían, de pronto, injustas y ridículas.

La Biblia nos retrata de una manera, si se quiere, demasiado fuerte, demasiado clara, la realidad humana.

Primera enseñanza de este día, entonces: La Biblia no es un cohete que nos hace escapar de las realidades de este mundo; no es una especie de droga, llámese éxtasis o lo que sea; no es una droga que nos saca, por allá, a una estratosfera, donde no se ven los problemas.

El que quiera leer la Biblia, el que quiera escudriñar la Palabra, se encontrará con las realidades de la vida humana, crudamente expuestas muchas veces.

Y ahí apareció una realidad profundamente humana. Ahí apareció un hombre que tuvo un accidente, y como todos los accidentes, ridículo, absurdo, humillante. ¿Por qué pasa eso?

Pero, ¡qué bueno que esté eso en la Biblia! Porque si la Biblia no nos contara de accidentes ridículos y humillantes, ¿qué haríamos nosotros? Porque en nuestra vida hay cantidad de accidentes ridículos y humillantes. Además, si no nos hubieran acontecido, ¿quién de nosotros tiene un seguro en contra de accidentes ridículos y humillantes?

Esta mañana estaba viendo un programa de televisión que hablaba sobre los riesgos y los accidentes, precisamente; y decía: En los Estados Unidos de América, donde se ha hecho esa encuesta ( no sé como serán los datos en otros países ),en promedio, cada hora muere una persona en un accidente dentro de su casa.

¡Oigame eso! Parece la cosa más ridícula del mundo. Pero es así: gente que se resbaló en la escalera, gente que se intoxicó con monóxido de carbono, gente que se ahogó en la bañera, gente que se dio un golpe, que se desnucó mientras se lavaba los dientes, cualquier cosa de esas.

Los accidentes están en nuestra vida: por eso, los accidentes están en la Biblia. En nuestra vida hay discusiones estúpidas: por eso, en la Biblia aparece esta discusión estúpida; en nuestra vida sucede que juzgamos a las otras personas y no llegamos a creerles lo que nos dicen: por eso, en la Biblia se cuenta que hay gente que juzga a otras personas, y que no llega a creerles lo que dicen.

En fin , primera enseñanza para el día de hoy: La Biblia no nos va a ayudar a escaparnos de la vida; la Biblia no es un cohete que me escapa de la vida. La vida está en la Biblia, y la Biblia me ayuda a leer la vida. La Biblia me ayuda a mirar mi vida de otra manera, a encontrar la óptica de Dios sobre mi vida. La Biblia no es un velo para que yo no vea la vida, sino es una mirada, la mirada de Dios que me acerca a mi vida de otra manera.

La historia de Tobías no termina en la estúpida pelea de marido y mujer que oímos al final de la Lectura de hoy. La historia de Tobías continúa. Lo que hemos leído hoy es el final del Capítulo Segundo.

Es una pequeña novela el Libro de Tobías, y en esa pequeña novela, hay muchísimas enseñanzas que tienen que ver sobre el amor humano, sobre la amistad, sobre la presencia providente de Dios a través de sus Ángeles, y sobre otra cantidad de cosas hermosas y apasionantes, que ya no las podremos compartir aquí juntos, pero que usted sí las puede leer en la Biblia, y que las va a seguir escuchando, si asiste, con la bondad de Dios, a la Santa Misa durante estos días.

De manera que le invito a que no se pierda el desenlace de la historia de Tobías, pero no se la voy a contar yo. Solamente le quiero decir, que en la Biblia está la vida, pero la vida puesta para que la aprendamos a leer con los ojos de Dios.

Además, esto tiene una gran ventaja. Precisamente, porque en la Biblia aparece esa realidad de la vida, la Biblia nos prepara para vivir.

Hay veces que cuando las condiciones económicas han mejorado dentro de una familia, los papás empiezan a sentir que nada es suficientemente bueno, hermoso y seguro para sus hijos, y quisieran encerrarlos como en una burbujita: que no les pase nada en la casa, que no les pase nada en la calle, que no les pase nada en el colegio.

Es normal, es plenamente humano. El problema de esto es que, a veces, la burbuja queda tan bien hecha, tan perfectamente hecha, que cuando el muchacho o la niña, de pronto, tiene que enfrentarse solo con otras realidades de la vida, simplemente no tiene elementos, no tiene cómo defenderse, no tiene cómo entender, y no tiene cómo servir.

Por eso, la predicación viva desde la Biblia, la lectura de la Biblia en sus pasajes aburridos también ( no nos quedemos sólo con los pasajes bonitos ), y en sus pasajes difíciles, ayuda a que nosotros entendamos, que más allá de nuestras burbujas, siempre está el accidente, siempre está la maldad humana, y siempre está ese grado de estupidez que parece que todos nosotros tenemos, y que surge en un noviazgo, en un matrimonio, o en la rebeldía de un muchacho, o en la terquedad de un papá.

Es sorprendente, o es, digamos, muy contrastante, que hayamos escuchado esta Lectura, que habla de cosas tan aburridas, tan fastidiosas y tan parecidas a la vida nuestra, a veces, y al mismo tiempo, hayamos proclamado el Salmo 111, un Salmo que canta la bondad, y la verdad, y la sabiduría de las obras de Dios.

Yo sí que gocé este Salmo, porque uno está acostumbrado a cantar las obras de Dios, cuando las cosas salen a la manera de uno, y cuando uno puede entenderlas. Ese es un amor muy pobre. Ese es un amor muy interesado y muy pequeño.

Imagínate toda esa historia triste que hemos oído de Tobías, y luego el Salmo: "Las obras del Señor son imponentes, son grandiosas, son dignas de meditarse..." ( véase Salmo 111 , 2-4 ); y uno dice: pero ¡por Dios!, ¿qué puede haber para meditar en el caso de esos pájaros que dejaron ciego a ese pobre hombre?

Ahí ve uno, cómo la Biblia lo va educando a uno. Ahí ve uno, cómo la disposición de las Lecturas en la Iglesia le va ayudando a uno a madurar.

Yo, por eso, tengo por norma leer siempre a donde voy, casi siempre ( habrá alguna excepción), las Lecturas que están dispuestas para la Misa del día. ¿Por qué? Porque no me gusta escoger mucho, y ¿por qué, no me gusta escoger mucho? Porque si yo me pongo a escoger, me pongo a buscar lo que a mí me gusta, y no siempre lo que a mí me gusta, es lo que Dios más quiere decirme, y con lo que Dios quiere alimentarme.

Sugerencia: En muchas partes, yo creo que también aquí, venden folleticos, libritos, se llama, a veces, el Ordo, donde están las Lecturas de la Misa para cada día. Es un modo espectacular para conocer la Biblia, saliéndose de los cuatro o cinco pasajes que a uno le encantan.

Por favor, no nos quedemos sólo con la parte de Dios que a nosotros nos gusta. Hay que ver también esos otros pasajes.