Diferencia entre revisiones de «Bo05004a»
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Yo creo que uno comete un error cuando cree que ya conoce a Jesús, cuando cree que ya conoce las Palabras de Jesús. Basta con pensarlas una vez más y seguramente encontramos todavía un poco más de luz. Y así como antes dije que uno tiene que reconocerse enfermo de algo para poder encontrar a Jesús como médico, así también uno tiene que reconocerse ignorante, uno tiene que reconocerse capaz de ser enseñado; uno tiene que reconocer que no lo sabe todo. | Yo creo que uno comete un error cuando cree que ya conoce a Jesús, cuando cree que ya conoce las Palabras de Jesús. Basta con pensarlas una vez más y seguramente encontramos todavía un poco más de luz. Y así como antes dije que uno tiene que reconocerse enfermo de algo para poder encontrar a Jesús como médico, así también uno tiene que reconocerse ignorante, uno tiene que reconocerse capaz de ser enseñado; uno tiene que reconocer que no lo sabe todo. | ||
Así como la persona que cree que está sana completamente nunca verá a Jesús como médico, así también la persona que cree que se las sabe todas jamás encontrará a Jesús como maestro. | Así como la persona que cree que está sana completamente nunca verá a Jesús como médico, así también la persona que cree que se las sabe todas jamás encontrará a Jesús como maestro. | ||
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| + | Y por eso, encontrarse con Jesús requiere un corazón, requiere un oído del discípulo. Muchas veces lo mejor que podemos hacer es pedirle al mismo Jesús que nos ayude a entender su Palabra como hacían los apóstoles. Los apóstoles le decían a Jesús con una súplica en realidad, súplica amable, pero súplica: a ver explícanos esta parábola. Yo creo que algo así tenemos que hacer nosotros cuando nos acercamos por ejemplo a celebrar la misa. "Abre mi corazón, Jesús, ábrelo, ábrelo. Que yo pueda escuchar, que no siga solamente oyéndome a mí mismo todo el tiempo. Que no siga simplemente el eco de lo que el mundo me quiere vender o la manera como el mundo me quiere utilizar, o me quiere reclutar para toda clase de campañas, algunas buenas, otras regulares y otras malas. | ||
Revisión del 20:00 11 feb 2009
Fecha: 20090208
Título: Cristo que se mueve,que enseña, Cristo que exorciza, Cristo que ora
Original en audio: 22 min. 34 seg.
hermanos: como hemos dicho en algunas reflexiones de domingos anteriores, durante este año estamos escuchando el Evangelio según san Marcos; y también hemos dicho que Marcos es el evangelista que le da una preferencia a las obras de Jesús. Podemos decir que Marcos nos presenta a Jesús en acción. En español o supongo yo que en todas las lenguas las palabras que sirven para describir las acciones son los verbos. Entonces, una manera de leer y de aprovechar el Evangelio de hoy es mirar los verbos, es decir, cuáles son esas acciones que Jesús realiza. Y encontramos por supuesto una serie de acciones: Jesús fue; eso es el verbo ir. Nos dice que Jesús tomó de la mano a la enferma; nos cuentan que Jesús curó a muchas personas; que expulsó muchos demonios; que se puso a orar, que se puso a predicar; es decir, hay una serie de acciones que describen lo que podríamos llamar "la vida de Jesús". Cómo vivió jesús, qué fue lo que hizo Jesús; porque este es el tema principal del Evangelio de Marcos. Y lo que encontramos que Jesús hace, por lo menos en este primer capítulo lo que Jesús hace se puede resumir en cinco verbos: lo primero es "Jesús está en movimiento", Él no está simplemente esperando a que la gente le llegue. Jesús se mueve, está en movimiento, sale al encuentro de la necesidad de las personas. Lo vemos al principio del Evangelio cuando Él va a la casa de la suegra de Pedro. Jesús está en movimiento, Jesús se mueve. Lo vemos también al final: Pedro le cuenta a Jesús que la gente está encantada con Él, está muy feliz y de algún modo quieren retenerlo; pero Jesús es podríamos decir libre, o más que libre necesita continur ese movimiento y le dice a Pedro: vámonos a otra parte a predicar a otros lugares. Es decir, no podemos retenerlo. Es como un amor inmenso que no se le pueden poner barreras. Jesús sigue su camino, jesús avanza. Llega hasta nosotros, sale a nuestro encuentro, quiere transformarnos, pero luego quiere seguir. Es como una carrera buscando a hombres y mujeres, algunos de los cuales no tienen fuerzas para salir a buscarlo a Él. la suegra de Pedro estaba tendida en cama. Por supuesto la enfermedad y posiblemente la edad hacían de esta mujer una prisionera de ese lecho. Jesús llega hasta ese lugar porque esta persona no se puede mover. Este es el primer verbo:JESÚS SE MUEVE. Y es maravilloso percibir este movimiento como una explosión de vida, como una manifestación del amor que es solícito. Más o menos como podemos verlo, en otras expresiones de amor; digamos los papás: los papás no se quedan en su habitación mirando la televisión a ver si el bebé que está en el primer piso se le ocurre subir y decir 'mamá, me pudieras amamantar, por favor'. No, la mamá está solícita. La mamá ama a su bebé y sale al encuentro de él, le mira atentamente, lo cuida, quiere adelantarse a la necesidad del bebé porque lo ama. Jesús de un modo semejante está en movimiento y sale a nuestro encuentro. ¿Y qué hace Jesús cuando nos encuentra? hace tres cosas. Según este texto del Evangelio lo que Jesús hace es: predicar, sanar y exorcizar. Lo que Jasús hace, tal vez para ponerlo en un orden más lógico, es ante todo sanar, porque la vida va dejando muchas heridas; y junto con la heridas a uno le va quedando el miedo, y junto con el miedo uno se va volviendo sordo y encerrado en sí mismo. Y a medida que pasan los años es muy fácil ser prisioneros si no de la enfermedad si por lo menos del miedo y del prejuicio; y quedamos ahí como encarcelados en ese miedo o en ese prejuicio. Entonces Jesús sana. este verbo es fundamental en el Evangelio de Marcos y en realidad en todos los Evangelios lo encontramos con frecuencia. La sanación es la ocasión privilegiada del encuentro con Cristo, hasta el punto que una persona que no necesitara nada de Jesús dificilmente se podría encontrar con Jesús; algo así como una persona que tiene perfecta, perfecta salud; quizás vería muy poco al médico aunque hoy por hoy tenemos conciencia de la necesidad de hacerse revisiones en la salud, pues por saber que nada esté funcionando mal. Pero, creo que la comparación sirve. Sólo cuando uno descubre la propia enfermedad descubre al que es capaz de curar esa enfermedad. osea que cuando decimos que Jesús sana, también estamos diciendo que el corazón humano tiene que ser explorado en su necesidad profunda. el corazón humano, y eso significa cada uno de nosotros tiene que aprender a buscar en esas áreas que no amamos, que no nos gustan de nosotros; esas áreas so los dolores, las soledades, las búsquedas, las nostalgias, los resentimientos, los temores en esas áreas, en esos sótanos del corazón, ahí es donde muchas veces jesús nos va a poner una cita, una cita con su amor que sana. Es imposible encontrarse con Jesús que sana, sin encontrar al mismo tiempo la enfermedad, la dolencia o la carencia que uno tiene. Este es el primer verbo: "sanar" .
El segundo verbo de jesús es el verbo "predicar"; Jesús es un maestro, Jesús enseña. Aunque marcos no nos trae tantos discursos de Jesús como por ejempplo sí los trae san Mateo o como los trae Lucas, incluso en este Evangelio vamos a encontrar una serie de parábolas y una serie de predicaciones de Jesús. Jesús enseña y su Palabra ilumina la vida de la gente. Podemos decir que la Palabra de Jesús le ayuda a las personas, nos ayuda a nosotros a mirar las cosas, a mirar la gente, a mirarnos a nosotros mismos, a mirar a Dios también de otra manera. Y en esta revelación, en esta Palabra de Jesús hay algo maravilloso, algo que nunca deja de maravillarme a mí, y es que son Palabras que parece que no se agotan nunca. cada vez que las reflexionamos, cada vez que las pensamos con verdadera atención en lo que jesús ha dicho, como que encontramos nuevas aplicaciones. Sus Palabras son como manantiales que siguen dando vida, que siguen dando esperanza; que siguen también cuestionando muchas veces. Por ejemplo, en esas Palabras tan breves que aparecen el día de hoy: "vámonos a otra parte a predicar también en las poblaciones vecinas porque para eso he salido". Esa Palabra de Jesús uno la puede interpretar: por eso he salido de Nazaret, pero una reflexión más profunda nos lleva a descubrir finalmente: "para eso he nacido", para eso he nacido del vientre de mi madre; esta es mi misión, esta es mi vida. Y todavía más: uno puede llegar incluso a afirmar: "por eso he salido de Dios Padre, por eso he venido aquí. De modo que las palabras de Jesús son como manantiales, y haremos muy bien, hermanos si nos acostumbramos a pensar más de una vez en esas Palabras. Yo creo que uno comete un error cuando cree que ya conoce a Jesús, cuando cree que ya conoce las Palabras de Jesús. Basta con pensarlas una vez más y seguramente encontramos todavía un poco más de luz. Y así como antes dije que uno tiene que reconocerse enfermo de algo para poder encontrar a Jesús como médico, así también uno tiene que reconocerse ignorante, uno tiene que reconocerse capaz de ser enseñado; uno tiene que reconocer que no lo sabe todo. Así como la persona que cree que está sana completamente nunca verá a Jesús como médico, así también la persona que cree que se las sabe todas jamás encontrará a Jesús como maestro.
Y por eso, encontrarse con Jesús requiere un corazón, requiere un oído del discípulo. Muchas veces lo mejor que podemos hacer es pedirle al mismo Jesús que nos ayude a entender su Palabra como hacían los apóstoles. Los apóstoles le decían a Jesús con una súplica en realidad, súplica amable, pero súplica: a ver explícanos esta parábola. Yo creo que algo así tenemos que hacer nosotros cuando nos acercamos por ejemplo a celebrar la misa. "Abre mi corazón, Jesús, ábrelo, ábrelo. Que yo pueda escuchar, que no siga solamente oyéndome a mí mismo todo el tiempo. Que no siga simplemente el eco de lo que el mundo me quiere vender o la manera como el mundo me quiere utilizar, o me quiere reclutar para toda clase de campañas, algunas buenas, otras regulares y otras malas.