Diferencia entre revisiones de «Nsro002a»
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Porque mire usted que, después de la Santa Misa, la oración más universalmente recomendada por los Sumos Pontífices es precisamente el Rosario. Ahí debe haber algo, ahí debe haber una razón. | Porque mire usted que, después de la Santa Misa, la oración más universalmente recomendada por los Sumos Pontífices es precisamente el Rosario. Ahí debe haber algo, ahí debe haber una razón. | ||
| − | En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una | + | En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una guerra santa. Piensan los musulmanes, que si un soldado de esa religión muere en combate, se va inmediatamente para el cielo; es como lo que nosotros llamaríamos un mártir. |
Y ellos, fieles a la consigna recibida de sus mayores, habían extendido ya el Islam por toda Arabia, por todo el norte de África, por una parte de España durante siglos, y ahora pretendían dejar el camino abierto para penetrar por todas partes en Europa. | Y ellos, fieles a la consigna recibida de sus mayores, habían extendido ya el Islam por toda Arabia, por todo el norte de África, por una parte de España durante siglos, y ahora pretendían dejar el camino abierto para penetrar por todas partes en Europa. | ||
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Estas no eran simples amenazas. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia y nos encontramos con santos de la altura de San Cipriano o de Agustín, es inevitable que nos llenemos luego de tristeza, porque la Cartago cristiana de Cipriano ha desaparecido, ya no existe más; y la Hipona cristiana de Agustín ha desaparecido, ya no existe. | Estas no eran simples amenazas. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia y nos encontramos con santos de la altura de San Cipriano o de Agustín, es inevitable que nos llenemos luego de tristeza, porque la Cartago cristiana de Cipriano ha desaparecido, ya no existe más; y la Hipona cristiana de Agustín ha desaparecido, ya no existe. | ||
| − | Y en esos lugares, muchas veces arrasados por los combates y por los avances musulmanes, finalmente se han establecido sólidamente comunidades de mayoría completamente musulmana, y por consiguiente ha desaparecido toda huella de cristianismo. | + | Y en esos lugares, muchas veces arrasados por los combates y por los avances musulmanes, finalmente se han establecido sólidamente comunidades de mayoría completamente musulmana, y por consiguiente, ha desaparecido toda huella de cristianismo. |
Es que precisamente, la postura musulmana es esa, de lo que se trata es de que la gente se convierta al Islam o deaparece. Porque para ellos, la organización de la sociedad y la obediencia al Corán, son la misma cosa. Y por tanto, mientras se llega y mientras se establecen, es posible hablar de democarcia y es posible hablar de otras leyes. | Es que precisamente, la postura musulmana es esa, de lo que se trata es de que la gente se convierta al Islam o deaparece. Porque para ellos, la organización de la sociedad y la obediencia al Corán, son la misma cosa. Y por tanto, mientras se llega y mientras se establecen, es posible hablar de democarcia y es posible hablar de otras leyes. | ||
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Esta es la lógica que hizo desaparecer las huellas cristianas en toda África. Y no es pequeña esa franja, si lo miramos en el mapa, no es pequeña la franja que va desde Arabia hasta Gibraltar. Pues toda esa franja perdió los vestigios de cristianismo. | Esta es la lógica que hizo desaparecer las huellas cristianas en toda África. Y no es pequeña esa franja, si lo miramos en el mapa, no es pequeña la franja que va desde Arabia hasta Gibraltar. Pues toda esa franja perdió los vestigios de cristianismo. | ||
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| + | Y por eso, aunque la guerra no es precisamente el lenguaje del Evangelio, tampocoes posible tolerar cobardemente los abusos de la fuerza. En algunos momentos, la fuerza, cuando se presenta como omnipotente, necesita ser respondida con la fuerza. Y esto fue lo que entendieron muchos cristianos, porque veían el futuro de su propia sociedad, por no decir solamente de su Iglesia, perdidos. | ||
Revisión del 15:33 16 sep 2008
Fecha: 19981007
Título:
Original en audio: 6 min. 57 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN.....
La fiesta de Nuestra Señora del Rosario tiene esta fecha, como sabemos, en memoria de la victoria de Lepanto, que el Papa Pío V atribuyó de modo particular a la intercesión de la Virgen María, intercesión que fue implorada repetidas veces, sobre todo a través del Santo Rosario.
¿Y qué era lo que estaba en juego en la batalla de Lepanto? Podemos decir, el futuro de la Europa cristiana. Nos puede parecer muy raro que un Papa mande rezar el Rosario para ganar una guerra; pero, tomar conciencia de qué era lo que estaba sucediendo, nos puede ayudar a entender cuál es el sentido que ese Papa, pío V, quiso darle al Rosario y por consiguiente, qué podemos nosotros esperar del Santo Rosario.
Porque mire usted que, después de la Santa Misa, la oración más universalmente recomendada por los Sumos Pontífices es precisamente el Rosario. Ahí debe haber algo, ahí debe haber una razón.
En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una guerra santa. Piensan los musulmanes, que si un soldado de esa religión muere en combate, se va inmediatamente para el cielo; es como lo que nosotros llamaríamos un mártir.
Y ellos, fieles a la consigna recibida de sus mayores, habían extendido ya el Islam por toda Arabia, por todo el norte de África, por una parte de España durante siglos, y ahora pretendían dejar el camino abierto para penetrar por todas partes en Europa.
Estas no eran simples amenazas. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia y nos encontramos con santos de la altura de San Cipriano o de Agustín, es inevitable que nos llenemos luego de tristeza, porque la Cartago cristiana de Cipriano ha desaparecido, ya no existe más; y la Hipona cristiana de Agustín ha desaparecido, ya no existe.
Y en esos lugares, muchas veces arrasados por los combates y por los avances musulmanes, finalmente se han establecido sólidamente comunidades de mayoría completamente musulmana, y por consiguiente, ha desaparecido toda huella de cristianismo.
Es que precisamente, la postura musulmana es esa, de lo que se trata es de que la gente se convierta al Islam o deaparece. Porque para ellos, la organización de la sociedad y la obediencia al Corán, son la misma cosa. Y por tanto, mientras se llega y mientras se establecen, es posible hablar de democarcia y es posible hablar de otras leyes.
Pero apenas se sienten mayoría, como está pasando ya mismo en Pakistán, entonces el Corán reemplaza la ley civil, toda otra religión queda prohibida, y la práctica de la oración y de las leyes del Corán son las únicas posibles.
Esta es la lógica que hizo desaparecer las huellas cristianas en toda África. Y no es pequeña esa franja, si lo miramos en el mapa, no es pequeña la franja que va desde Arabia hasta Gibraltar. Pues toda esa franja perdió los vestigios de cristianismo. Era esto lo que estaba viendo Pío V, era esto lo que estaba descubriendo, y era este el peligro que relamente le preocupaba.
Y por eso, aunque la guerra no es precisamente el lenguaje del Evangelio, tampocoes posible tolerar cobardemente los abusos de la fuerza. En algunos momentos, la fuerza, cuando se presenta como omnipotente, necesita ser respondida con la fuerza. Y esto fue lo que entendieron muchos cristianos, porque veían el futuro de su propia sociedad, por no decir solamente de su Iglesia, perdidos.