Diferencia entre revisiones de «O221001a»
(Página nueva: '''Fecha: 20000904''' '''Título: San Pablo y el oficio de la predicación''' '''Original en audio: 9 min. 8 seg.''' ¡Es tan sustanciosa siempre la Palabra de Dios! Pero hoy quis...) |
m (Protegió O221001a: transcribiendo [edit=sysop:move=sysop]) |
(Sin diferencias)
| |
Revisión del 23:41 18 ago 2008
Fecha: 20000904
Título: San Pablo y el oficio de la predicación
Original en audio: 9 min. 8 seg.
¡Es tan sustanciosa siempre la Palabra de Dios! Pero hoy quisiera referirme a la primera lectura, porque se trata de un gran predicador que es Pablo, hablando precisamente de su manera de predicar, de las condiciones de su predicación.
Le está hablando a la Comunidad de Corinto y les cuenta varias cosas. Entre esas palabras, quiero sacar como cuatro elementos propios de la vida del predicador.
Lo primero, él se presentó, "no con sublime elocuencia, sino conociendo a Cristo y a Cristo Crucificado" (véase 1 Corintios 2,2). "No con sabiduría humana" (véase 1 Corintios 2,4), sino con conocimiento de Jesucristo, que en cierto modo, es como la contradicción de la sabiduría humana, porque en Cristo Crucificado, lo que encontramos es algo que rebasa nuestras explicaciones, que desafía nuestra inteligencia.
En Cristo Crucificado, compiten el absurdo del odio humano y el absurdo de la misericordia sin límites de Dios. Y entre estos dos absurdos, la mente se abruma y no sabe qué decir. Pues, en ese vacío, en medio de ese absurdo, se manifiesta la poderosa gracia de Dios, y esto es fundamentalmente lo que tiene que contar el predicador.
No se trata de hacer una gran teoría que pueda ser derrotada, o que pueda ser cuestionada por otra gran teoría, como pasa con los filósofos. "Es deber de todo filósofo", -decía alguna vez alguno de ellos-, "tratar de contradecir a todos sus antecesores", porque si no, se queda sin oficio. Un filósofo que no tiene nada nuevo que decir, no es un filósofo.
En cambio, un predicador no viene a decir una teoría para que otro diga otra teoría, sino un predicador viene a contar del amor que rebasa a toda explicación. Ese es un elemento importante.
Segundo: "Me presenté a vosotros débil y temeroso" (véase 1 Corintios 2,3). En otra ocasión, incluso Pablo recuerda que llegó enfermo, que estaba enfermo, físicamente enfermo, y dice que su aspecto no era agradable. ¡Quién sabe qué infección, qué viruela tenía! Este Predicador se encontraba brotado, tenía un aspecto repugnante, demacrado, era un pobre hombre.
Pero esta condición de pobreza, esta condición de absoluta desconfianza de sí mismo, como que fue una experiencia espiritual muy intensa para él, porque hizo que se apoyara solamente y completamente en la gracia que venía a anunciar.
De manera que su propia debilidad, él la convirtió en una gran fortaleza. ¡Qué lejos estamos de esto! Por lo menos, ¡qué lejos estoy yo! Veo, que a mí cualquier cosa que me falle dentro de las expectativas, dentro de los planes, dentro de la salud, inmediatamente como que me va quitando la paz y ya voy sintiendo que no se van a poder hacer las cosas.